El PSOE de Extremadura exige a Guardiola garantizar transporte escolar para evitar que 7.000 alumnos pierdan el autobús

La licitación del servicio por 17,15 millones repite las condiciones que dejaron 335 rutas desiertas el curso pasado. El 10 de septiembre es la fecha en la que 16.000 familias extremeñas necesitan certezas.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? El PSOE de Extremadura ha exigido a la presidenta María Guardiola que garantice el transporte escolar desde el primer día del curso, tras el caos de 2025 que dejó a 7.000 alumnos sin autobús durante semanas.
  • ¿Quién está detrás? El portavoz socialista Manuel González Andrade ha reclamado que la Junta de Extremadura dialogue con las empresas de transporte para que no vuelvan a quedar rutas desiertas por precios insuficientes.
  • ¿Qué impacto tiene? La licitación actual, de 17,15 millones de euros, mantiene prácticamente las mismas condiciones económicas que el año pasado, cuando 335 rutas quedaron sin cubrir. El 10 de septiembre es la fecha límite para que las 16.000 familias que dependen del servicio respiren tranquilas.

El pasado mes de agosto fue una pesadilla para miles de hogares extremeños. El PSOE de Extremadura ha puesto el foco este lunes en el error que no se puede repetir: la presidenta María Guardiola debe asegurar, sin más dilaciones, que el transporte escolar funcione a pleno rendimiento desde el minuto uno del próximo curso. Las cifras duelen: 7.000 alumnos de primaria y secundaria comenzaron el año 2025 esperando en la puerta de casa un autobús que nunca llegaba, porque 335 rutas quedaron desiertas al no cubrir la Junta los costes reales del servicio.

El portavoz socialista, Manuel González Andrade, ha sido tajante: “la Junta conoce perfectamente cuál fue el origen del problema, pero ha vuelto a licitar con prácticamente la misma receta”. El contrato, licitado por el gobierno regional, cuenta con una dotación de 17,15 millones de euros, una cifra que las empresas del sector consideran insuficiente ante el encarecimiento de los combustibles, las dificultades para contratar conductores y el envejecimiento de las flotas.

El fantasma del caos de 2025

La experiencia del curso pasado sigue muy presente en los pueblos de Extremadura. Aquellas dos semanas sin transporte para 7.000 estudiantes no fueron un fallo técnico menor: desnudaron la fragilidad de un servicio que vertebra la vida escolar en una comunidad donde las distancias son enormes y la alternativa al autobús no existe. Las familias madrugaban igual, pero con el miedo de no saber si aquel día tocaría clase o espera infinita en la parada.

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Las voces del sector ya han vuelto a advertir: los precios fijados por la Junta de Extremadura no cubren los costes. El combustible ha subido, los conductores escasean y la flota envejece. Con ese escenario, 335 rutas podrían volver a quedarse vacías y la historia del pasado agosto se repetiría sin remedio.

La exigencia del PSOE y el calendario que apremia

González Andrade ha puesto una fecha sobre la mesa: el 10 de septiembre, día en que arranca el curso escolar 2026-2027. Para entonces, las 16.000 familias que dependen del transporte público a las aulas necesitan certezas, no promesas. El dirigente socialista ha pedido a Guardiola que dialogue con las empresas, que corrija las condiciones económicas y que evite que un solo alumno se quede sin poder llegar al colegio por una mala licitación.

La oposición considera que la administración regional ha preferido repetir el molde en lugar de asumir los sobrecostes que el sector reclama. El pulso no es nuevo: en 2025 hubo prórrogas de emergencia que llegaron tarde, y la solución solo apareció cuando el escándalo ya era insostenible. Ahora, con el contrato recién publicado, el margen de maniobra es cada vez más estrecho.

Los 7.000 estudiantes que el año pasado esperaban un autobús que nunca llegaba no son una cifra: son familias que madrugan con la incertidumbre en el pecho.

El Pulso Territorial

La presidenta María Guardiola (PP) gobierna Extremadura en coalición con Vox desde 2023, con una mayoría ajustada en la Asamblea. El transporte escolar vuelve a situar a su ejecutivo en una posición delicada: la oposición socialista, que perdió el gobierno tras las últimas elecciones autonómicas, ha encontrado en esta crisis un flanco por el que presionar sin tregua. La licitación de 17,15 millones no es un gasto menor en una región donde el presupuesto de educación roza los 1.200 millones: una ejecución errática del servicio afecta directamente a la imagen de gestión del ejecutivo regional y a la confianza de los municipios rurales.

Si se repite el colapso, el coste político será inmediato. De las 335 rutas que quedaron desiertas en 2025, muchas conectan localidades de menos de 500 habitantes, justo el territorio donde el PP necesita mantener su base electoral. La comparación con otras autonomías cubiertas por este vertical muestra realidades dispares: mientras Castilla y León ha reforzado las rutas escolares con fondos adicionales del plan de despoblación, Extremadura parece anclada en un modelo de bajo precio que el sector ya ha dicho que no puede asumir. La próxima semana se abrirán las mesas de contratación; si no hay ofertas suficientes, la Junta se verá abocada a una prórroga exprés o a una negociación contrarreloj que ponga a prueba la capacidad de diálogo del gobierno de Guardiola con las empresas y con los ayuntamientos más pequeños.

Ficha Autonómica

  • El caso: La Junta de Extremadura ha licitado el transporte escolar para el curso 2026-2027 por 17,15 millones, pero el sector alerta de que los precios no cubren los costes. El año pasado, 335 rutas quedaron desiertas y 7.000 alumnos pasaron dos semanas sin servicio.
  • Datos importantes: La licitación afecta a 16.000 familias extremeñas. El inicio del curso está fijado para el 10 de septiembre. Las empresas denuncian el encarecimiento de combustibles, la falta de conductores y el envejecimiento de la flota.
  • Resumen: El PSOE exige a la presidenta Guardiola que dialogue con el sector y corrija las condiciones antes de septiembre, para evitar el caos de 2025. La presión recae sobre un gobierno de coalición PP-Vox con mayoría ajustada en la Asamblea.