Josep Vila (ANC) llama a una gran manifestación en Barcelona por la Diada 2026 como la del Camp Nou

El presidente de la ANC busca que la movilización del 11 de septiembre sirva para pasar página del procés y marcar la agenda independentista. La convocatoria descentralizada en Barcelona, Girona y Amposta llega con la advertencia de que el protagonismo debe ser de la ciudadanía.

La Assemblea Nacional Catalana (ANC) quiere que la Diada del 11 de septiembre recupere la fuerza social que el independentismo perdió tras el procés. Su presidente, Josep Vila, afronta su primera Diada con un llamamiento a llenar las calles de Barcelona y a convertir la jornada en un punto de inflexión.

En una entrevista con El Nacional, Vila sostiene que el independentismo social ‘gana pulso social’ y que la movilización debe servir para pasar página de una etapa marcada por los reproches y las divisiones internas. El lema de este año es ‘Aquí estoy. Aquí estamos. Por el presente y por el futuro: independencia’ —en catalán, ‘Hi soc. Hi som. Pel present i pel futur: independència’— y la convocatoria volverá a ser descentralizada, con manifestaciones simultáneas en Barcelona, Girona y Amposta.

En Barcelona y Amposta, la ANC ha diseñado dos columnas que después confluirán. La primera representa el presente: el país que rechaza el malestar y las luchas sectoriales en sanidad, educación e infraestructuras. La segunda representa el futuro, el país que el independentismo dice querer construir. El puente entre ambas, sostiene Vila, es la independencia.

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El presidente de la ANC también se dirige a los partidos. Les reclama que recuperen la independencia como prioridad, pero avisa: ‘No querríamos de ninguna de las maneras que alguien le robara el protagonismo a la gente. Los partidos representan el frente político institucional, y no el social. La advertencia no es menor. Aliança Catalana aparece en las encuestas como el actor que capitaliza el descontento independentista, y la entidad prefiere mantener distancia del frente político institucional.

Sobre la violencia policial, Vila cita dos episodios recientes. Los incidentes de Elche, con un aficionado del Barça golpeado por agentes de la Policía Nacional, y la actuación de los Mossos d’Esquadra que impidió a voluntarios de la ANC colgar esteladas en un puente. ‘Cada día vemos más ataques contra el independentismo’, afirma. Por eso lanza el llamamiento central: es la hora de que lo que se supo hacer en el Camp Nou se haga en las calles de toda Catalunya el 11 de septiembre.

La ANC no pide permiso a los partidos: reclama que la calle vuelva a marcar la agenda del independentismo.

El recuerdo del Camp Nou opera como símbolo. Vila se muestra satisfecho con la respuesta del FC Barcelona y de Joan Laporta, que canceló el homenaje a los campeones del mundo de la selección española y potenció la exaltación de la estelada. También pide a otros clubes, como el Espanyol, que exhiban la estelada en las competiciones deportivas. Es, según la ANC, la prueba de que el independentismo social vuelve a perder complejos.

En paralelo, la entidad observa un movimiento incipiente entre los jóvenes, visible en fiestas mayores y conciertos. Son, según su presidente, señales de que una parte del independentismo se levanta del sofá. La frase suena deliberadamente simple. La estrategia de la ANC pasa por ahí.

Por qué la ANC quiere que la Diada sea un punto de inflexión

La tesis de Vila es que el independentismo social gana pulso después de una etapa de frustración. Los estudios sociológicos, dice, empiezan a reflejarlo. No cita cifras, pero la afirmación marca el guion: después del procés y de las luchas internas, la Diada debe operar como un relanzamiento. Si la convocatoria funciona, el 12 de septiembre la ANC espera un independentismo más fuerte.

Es un objetivo ambicioso. Las últimas Diadas han estado atravesadas por lecturas contrapuestas sobre la utilidad de la movilización. La apuesta por tres manifestaciones simultáneas evita la comparación directa con las grandes concentraciones de 2012 o 2014 y reparte la presión en el territorio. En Barcelona, la confluencia de dos columnas busca un símbolo de unidad generacional.

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Partidos, Aliança Catalana y la pelea por el protagonismo

La relación de la ANC con los partidos es ambivalente. Vila asegura que la entidad quiere construir una mayoría social favorable a la independencia y deja la representación institucional al frente político. No obstante, la pugna por el protagonismo no desaparece. El presidente de la ANC insiste en que el 11 de septiembre debe ser de la ciudadanía.

ANC Josep Vila

La Diada volverá a poner a prueba esta división de papeles. El día anterior, en los actos del Fossar de les Moreres, hay convocadas manifestaciones de Aliança Catalana y de colectivos antifascistas. Vila pide que no se proyecte una imagen de división y reitera que la jornada debe ser pacífica y democrática. La advertencia es clara: la unidad visual del independentismo importa más que las batallas internas.

Del Camp Nou a la descomposición del Estado: la lectura política de la ANC

El trasfondo del discurso de Vila es la tesis de un Estado español en descomposición. La crisis de Ceuta, la violencia policial y la amnistía a Puigdemont son, en su relato, piezas de un mismo agotamiento. Para la ANC, el retorno del expresidente catalán este otoño, si los tribunales aplican definitivamente la ley, completaría la foto de una España obligada a rectificar. La entidad lo presenta como una oportunidad para reabrir el embate, no como el cierre del ciclo.

Desde una lectura más fría, la estrategia de Vila también busca reafirmar a la ANC frente al Govern del PSC. La entidad no espera que el ejecutivo de Salvador Illa impulse la independencia. Lo que persigue es situarse como el actor que mantiene viva la reivindicación mientras ERC y Junts se mueven en clave institucional. En ese tablero, la Diada funciona como termómetro del estado de ánimo soberanista.

El próximo hito no es otro que la jornada del 11 de septiembre. Las imágenes de Barcelona, Girona y Amposta medirán si el llamamiento a salir a la calle cuaja. Si las dos columnas logran una participación relevante, la ANC podrá reclamar que el independentismo social ha vuelto. Si no, el relato de la descomposición del Estado se quedará en una proclama sin masa detrás.