Mar Rojo: los ataques hutíes a petroleros ponen en riesgo el suministro energético de España

El ataque a dos petroleros en el Mar Rojo, reivindicado por los rebeldes hutíes, dispara el crudo Brent por encima de los 95 dólares y amenaza la estabilidad del suministro energético español. La crisis se suma a la escalada militar entre Estados Unidos e Irán en Oriente Medio.

El Mar Rojo vuelve a convertirse en una zona de alto riesgo para el suministro energético de España. Los rebeldes hutíes de Yemen han reivindicado el ataque a dos petroleros en sus aguas, una ruta por la que transita una parte crucial del crudo que alimenta nuestras refinerías. La noticia ha disparado el precio del Brent por encima de los 95 dólares, la cota más alta en meses, y ha encendido todas las alarmas en Madrid.

Indignómetro

Nivel de impacto para España: 9/10. La inestabilidad en el Mar Rojo golpea directamente a la seguridad energética nacional: más del 10% del petróleo que importa España utiliza esta vía, y un repunte sostenido del precio del barril puede tensar los presupuestos de las familias y la competitividad industrial.

Qué ha pasado en el Mar Rojo

Los huties, la milicia chií respaldada por Irán que controla buena parte del norte de Yemen, han afirmado haber lanzado misiles y drones contra dos buques cisterna que navegaban al suroeste de Al Shuqaiq, en la costa saudí. Minutos antes, el Centro de Operaciones de Comercio Marítimo del Reino Unido (UKMTO) ya había alertado de que un capitán reportó el impacto de proyectiles contra su embarcación. El ataque, confirmado en primera instancia por fuentes internacionales y recogido por La República, rompe la tregua que los hutíes mantenían desde mayo de 2025 y vuelve a convertir el tráfico marítimo en rehén de las tensiones geopolíticas de Oriente Medio.

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El Mar Rojo se ha consolidado en los últimos años como ruta alternativa indispensable desde que el Estrecho de Ormuz sufre perturbaciones constantes. Por él transitan los grandes cargamentos de Arabia Saudita y otros productores del Golfo. El Brent, de referencia para los mercados europeos, escaló de inmediato hasta rozar los 96 dólares, y el crudo estadounidense West Texas Intermediate se situó cerca de los 88 dólares, un alza del 1,8% en apenas unas horas.

El golpe directo a la seguridad energética española

Para un país como España, que importa más del 70% de la energía que consume y que recibe del Golfo Pérsico una porción significativa de su crudo, el bloqueo o la amenaza sobre el Mar Rojo no es un susto pasajero. Las refinerías de Repsol, Cepsa o BP en Castellón, Algeciras y Bilbao dependen de petroleros que cruzan a diario estas aguas. Cualquier interrupción o desvío de ruta encarece los fletes y los seguros, y esos costes extra terminan repercutiendo en los surtidores y en la factura industrial.

Conviene recordar que ya en 2024, cuando los hutíes lanzaron una oleada de ataques tras la ofensiva israelí sobre Gaza, la prima de riesgo energético se disparó y el Gobierno tuvo que acelerar el llenado de las reservas estratégicas. Ahora, con la guerra entre Estados Unidos e Irán escalando a golpe de bombardeos —el Comando Central estadounidense ha reconocido ataques sobre Tabriz y otras ciudades iraníes—, el escenario es aún más volátil. Las primas de seguro marítimo para buques que cruzan el Mar Rojo se han multiplicado por ocho en solo diez días, según fuentes del sector asegurador londinense.

El ministro del Interior iraní, Eskandar Momeni, ha viajado a Pakistán en busca de mediación, pero el portavoz de Exteriores de Teherán ha sido tajante: «No hay negociaciones, solo intercambio de mensajes». La Casa Blanca, mientras tanto, insiste en que la misión militar continuará «hasta reducir la capacidad de Irán de amenazar a los marineros civiles». Y el presidente Donald Trump, en un mitin en Georgia, ha pedido tiempo para que los precios del crudo «bajen incluso más que cuando empezamos».

Lecciones del pasado y un futuro incierto: qué significa para España la crisis del Mar Rojo

La historia no es nueva, pero sí más peligrosa. En 2019, los ataques hutíes contra las instalaciones de Aramco en Arabia Saudí ya dispararon el petróleo un 15% en una sola jornada. Entonces, Europa pudo capear el temporal porque las reservas estratégicas estaban altas. Ahora, el contexto es más tenso: la guerra entre Estados Unidos e Irán ha dejado ya 37.500 millones de dólares de gasto militar —según admitió el secretario de Defensa, Pete Hegseth— y ha llevado a Washington a liberar 172 millones de barriles de su reserva estratégica para calmar los mercados.

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El verdadero peligro para España no es solo el precio del barril, sino la duración de la crisis. Si los hutíes mantienen su ofensiva y la tensión en Ormuz no remite, las navieras pueden optar por rutas alternativas que añaden semanas de tránsito y disparan los costes. La dependencia energética española del exterior supera el 73%, y más del 60% de ese suministro llega por mar. Todo ello en un momento en que la inflación subyacente en la eurozona sigue sin domarse del todo.

El desenlace depende de varios factores: que Estados Unidos e Irán alcancen un alto el fuego —algo que hoy parece improbable, porque Teherán ha amenazado con atacar «infraestructuras y puentes en las que Estados Unidos tiene intereses» si Washington toca sus centrales eléctricas—, y que los hutíes respeten de nuevo la tregua que rompieron en mayo de 2025. Hasta entonces, cada amanecer en el Mar Rojo será un factor de riesgo para la economía española.

Más del 10% del petróleo que consume España atraviesa el Mar Rojo, y cada día de bloqueo añade presión a los precios del combustible.

📌 Ficha del Caso

  • Ficha sobre el caso: Los rebeldes hutíes de Yemen han reivindicado el ataque a dos petroleros en el Mar Rojo, intensificando la guerra regional y amenazando la seguridad energética de España.
  • Datos importantes: El crudo Brent ha superado los 95 dólares por barril; las primas de seguro marítimo se han multiplicado por ocho; más del 10% del petróleo español utiliza esta ruta.
  • Resumen: La inestabilidad del Mar Rojo eleva el riesgo de desabastecimiento y encarece la energía para hogares e industrias, colocando a España ante un desafío geopolítico de primer orden.