DANA: la previsión de À Punt alertó del desbordamiento del barranco del Poyo antes que Emergencias

La declaración judicial del periodista Paco Miguel confirma que los meteorólogos de la televisión pública valenciana vieron 'muy claro' el desbordamiento del Poyo. Emergencias no activó el Es-Alert hasta que el agua ya alcanzaba las primeras plantas en Catarroja.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? El periodista Paco Miguel ha declarado que À Punt previó el desbordamiento del barranco del Poyo antes que Emergencias, y que el Es-Alert llegó cuando el agua ya cubría las primeras plantas en Catarroja.
  • ¿Quién está detrás? La testifical se produjo el 15 de julio ante la jueza instructora de la DANA, en el marco de la investigación por las 231 muertes del 29 de octubre de 2024.
  • ¿Qué impacto tiene? Refuerza las críticas a la gestión del entonces president Mazón y del Cecopi, y añade pruebas sobre la cadena de fallos en la alerta a la ciudadanía.

La televisión pública valenciana, À Punt, anticipó con horas de antelación el desbordamiento del barranco del Poyo la tarde del 29 de octubre de 2024, según ha declarado ante la jueza el periodista Paco Miguel. Las alertas a la población, sin embargo, no se activaron hasta que el agua ya alcanzaba las primeras plantas de los edificios en Catarroja.

El testimonio, recogido en el acta judicial del pasado 15 de julio a la que ha tenido acceso elDiario.es, revela que los servicios informativos de la cadena autonómica llevaban días con el aviso de que la situación meteorológica iba a ser “muy gorda”. El meteorólogo Lluís Obiols “veía muy claro” que los barrancos —sobre todo el del Poyo— se desbordarían. “Se van a desbordar los barrancos y no tenemos a nadie para ir a cubrir esto”, le dijeron los responsables de À Punt al reportero, que fue movilizado junto a la cámara Maje Jorge para cubrir la crecida.

La previsión que el Cecopi ignoró

Mientras los meteorólogos de la televisión pública advertían del riesgo desde la semana anterior, el Centro de Coordinación Operativa Integrada (Cecopi) —que aquella tarde presidía el entonces president de la Generalitat, Carlos Mazón— no activó el sistema de alertas masivas (Es-Alert) hasta pasadas las 20:00 horas. “Los meteorólogos estaban muy asustados (…) porque esas cantidades de precipitaciones no les parecían normales”, declaró Paco Miguel.

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Los responsables de À Punt decidieron enviar un equipo al barranco del Poyo. El reportero y su compañera se desplazaron al Camí Real, entre Massanassa y Catarroja, convencidos de que el barranco se saldría “de una manera más o menos civilizada”. Sin embargo, al llegar comprobaron que el cauce estaba “muy, muy lleno” y un conductor les advirtió de que ya se había desbordado.

“Efectivamente, en ese momento ya vimos que había como charcos”, recordó el testigo. Aparcaron el coche con “un dedo de agua” y cogieron la cámara y el micrófono, dejando la mochila para la conexión en directo en el vehículo. La situación se degradó en cuestión de minutos.

“Subía, subía, subía el agua”

“En el asfalto ya flotaban algunos contenedores, pero la sensación en la acera era que todavía no estabas en peligro, hasta que, de pronto, la cosa fue subiendo, subiendo, subiendo”, relató Paco Miguel. La gente intentaba sacar los coches a la desesperada, mientras el agua se colaba “muy a lo bestia” en los garajes. Un vecino les dio refugio en su terraza: “De ahí ya no volvimos a bajar, porque lo que vimos desde arriba fue como subía, subía, subía el agua, cada vez subía más”.

Los coches empezaron a flotar y a chocar entre sí. La corriente arrastraba los vehículos hacia los garajes y las farolas recibían golpes. El equipo de À Punt no pudo enviar imágenes al cortarse la luz. Cuando sonó el Es-Alert en los móviles, el agua llegaba casi a la altura del “primer piso de enfrente (…) todo lo que era la planta baja estaba hasta arriba”, afirmó el periodista. La alerta ciudadana llegó cuando la riada ya había sepultado la movilidad y las comunicaciones.

La televisión pública valenciana anticipó el desastre horas antes de que la Generalitat activara una alerta que, cuando sonó, ya era demasiado tarde para miles de personas.

El Escenario Valenciano

La declaración de Paco Miguel se suma a las numerosas pruebas que la instrucción judicial acumula sobre la cadena de errores en la gestión de la DANA. El entonces president Mazón —hoy diputado en las Corts Valencianes— sigue en el centro de la investigación, mientras el actual Consell, presidido por Juanfran Pérez Llorca, trata de reconstruir un sistema de emergencias que aquel 29 de octubre falló estrepitosamente.

En el ámbito nacional, la DANA ha impulsado un debate todavía abierto sobre la coordinación entre los niveles autonómico y estatal de protección civil. El Gobierno central ha transferido más de 3.500 millones de euros en ayudas directas y anticipos del Consorcio de Compensación de Seguros, pero la ejecución autonómica de los fondos apenas roza el 30% del total comprometido, según los últimos datos del Plan RERD. La lentitud de la reconstrucción y la investigación judicial sobre la gestión de las alertas tensan, además, las relaciones entre el PP y Vox, socios en el Consell, y exponen la fragilidad del pacto ante la opinión pública valenciana.

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La instrucción del TSJ está previsto que se prolongue al menos hasta finales de 2026. Cada nuevo testimonio añade una pieza a un puzle que ya dibuja un escenario de inacción institucional en los momentos más críticos. Para los afectados, la pregunta sigue sin respuesta: ¿por qué no se avisó a tiempo?

Ficha del Caso

  • El caso: La DANA del 29 de octubre de 2024 dejó 231 víctimas mortales en la Comunitat Valenciana. La investigación judicial examina la gestión del Cecopi y del entonces president Carlos Mazón, con especial atención a la activación tardía del sistema Es-Alert.
  • Datos importantes: El barranco del Poyo se desbordó horas antes de que sonara la alerta masiva. La testifical del periodista Paco Miguel (15 de julio de 2026) confirma que À Punt había advertido con antelación del riesgo. Los fondos de reconstrucción transferidos por el Gobierno central superan los 3.500 millones de euros, pero la ejecución autonómica ronda el 30%.
  • Resumen: La prueba judicial fortalece las críticas a la gestión de emergencias de la Generalitat y subraya la necesidad de reformar los protocolos de coordinación entre administraciones para futuras catástrofes.