La Junta de Andalucía ha activado un mecanismo de excepción para que las explotaciones de ganado ecológico de cuatro municipios de la provincia de Huelva puedan recurrir temporalmente a la alimentación no ecológica. La resolución, publicada el lunes 20 de julio en el Boletín Oficial de la Junta de Andalucía (BOJA), busca paliar la falta de pastos y forrajes provocada por el incendio que calcinó El Cerro del Andévalo a principios de junio.
EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? La Consejería de Agricultura autoriza la alimentación convencional en ganaderías ecológicas de Gibraleón, San Bartolomé de la Torre, Alosno y Villanueva de los Castillejos.
- ¿Dónde y quién? El fuego, declarado desastre natural, arrasó más de 6.300 hectáreas de pastos y cultivos en la zona de El Cerro del Andévalo.
- ¿Qué supone para los ciudadanos? Los ganaderos ecológicos podrán conservar su certificación y garantizar el bienestar animal mientras se recuperan los pastos.
Un desastre natural que arrasó más de 6.300 hectáreas
El incendio declarado el pasado mes de junio en la comarca de El Cerro del Andévalo (Huelva) calcinó más de 6.300 hectáreas, de las cuales 3.370 corresponden al término municipal de Gibraleón, 1.363 a San Bartolomé de la Torre y 1.577 a Alosno y Villanueva de los Castillejos, según los datos oficiales del Consejo de Gobierno. Las llamas no solo dañaron infraestructuras y cultivos: también arrasaron la base forrajera de la que depende la cabaña ecológica extensiva de la zona.
El Gobierno andaluz declaró el siniestro desastre natural con incidencia en el potencial productivo agrario, una figura jurídica que abría la puerta a la activación de medidas excepcionales. La más urgente, la flexibilización de los estrictos requisitos de alimentación que exige la normativa de producción ecológica.
Piensos no ecológicos hasta el 31 de diciembre para salvar la cabaña ganadera
La resolución de la Consejería de Agricultura permite que los titulares de explotaciones ecológicas de bovino, equino, ovino, caprino y porcino en los cuatro municipios afectados puedan suministrar forrajes, paja, grano y pienso convencionales a sus animales. La medida cubrirá las necesidades alimenticias hasta que los pastos se recuperen y se reestablezca la oferta de piensos ecológicos en la zona.
De forma complementaria, los apicultores también quedan amparados por la excepcionalidad: podrán alimentar sus colmenas con miel, polen, jarabe de azúcar o azúcar ecológicos y, si fuese necesario, trasladarlas fuera de los emplazamientos fijados en su plan de producción ecológica.
La autorización excepcional de la Junta evita que la pérdida de pastos tras el incendio se convierta en una crisis de bienestar animal en plena campaña de cría.
Los ganaderos que quieran acogerse a la medida deberán presentar una declaración responsable a través del Catálogo de Procedimientos y Servicios de la Sede Electrónica de la Junta de Andalucía, preferentemente por vía telemática. En el documento habrá que detallar la especie y el número de animales afectados, el tipo y cantidad de alimentación no ecológica prevista y el periodo estimado de uso de la excepción.
La flexibilización temporal estará vigente hasta el próximo 31 de diciembre de 2026. No obstante, el Gobierno andaluz revisará la situación 15 días antes de esa fecha por si fuera necesario prolongar las condiciones especiales.

La Lectura Andaluza
Andalucía es la comunidad autónoma con mayor superficie agraria ecológica de España, y en la provincia de Huelva, la ganadería extensiva ecológica constituye un pilar del tejido rural. La dehesa onubense, con sus pastos y cultivos de secano, es la base alimenticia de una cabaña que debe cumplir con estrictos estándares de producción natural. Cuando un incendio arrasa esos recursos, la alternativa no es trasladar los animales a otra zona ecológica —simplemente porque no existe capacidad para acogerlos—, sino autorizar temporalmente insumos convencionales para evitar muertes o una pérdida masiva de certificaciones.
Esta decisión de la Junta no es nueva en la normativa: el reglamento europeo de producción ecológica contempla excepciones ante catástrofes naturales, pero la rapidez del Gobierno andaluz en activarla ha sido determinante para tranquilizar a los productores. La medida beneficia directamente a decenas de explotaciones cuyo único sustento depende de los pastos calcinados. Para comunidades como Gibraleón o San Bartolomé de la Torre, donde la ganadería es la actividad económica principal, la resolución supone un balón de oxígeno que les permitirá mantener la actividad durante el verano y el otoño, periodo crítico de reproducción y crecimiento.
La mirada ahora está puesta en la recuperación de los terrenos y en la posible prórroga de la excepción si las lluvias de otoño no reactivan los pastos a tiempo. Mientras tanto, los ganaderos onubenses ya pueden acudir al procedimiento telemático para asegurar la alimentación de sus animales sin perder el sello ecológico que tanto les ha costado conseguir. Una respuesta administrativa que demuestra cómo la normativa puede adaptarse a la catástrofe cuando el bienestar animal y la subsistencia del campo están en juego.
