Las banderas rojas ondean desde primera hora de este jueves en las playas de Pedregalejo y El Palo, en el distrito Este de Málaga. El Ayuntamiento de Málaga ha prohibido el baño temporalmente tras una alerta sanitaria de la Consejería de Salud y Consumo de la Junta de Andalucía por la presencia de la bacteria Escherichia coli (E. coli) en niveles superiores a los permitidos.
La comunicación oficial, recibida en la tarde del miércoles, instaba a la autoridad municipal a adoptar medidas preventivas inmediatas después de que las analíticas rutinarias confirmaran el riesgo en dos puntos de muestreo del litoral malagueño.
EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? El Ayuntamiento de Málaga ha prohibido el baño en las playas de Pedregalejo y El Palo por altos niveles de la bacteria E. coli.
- ¿Dónde y quién? La alerta la emitió la Consejería de Salud y Consumo de la Junta de Andalucía tras detectar la bacteria en los puntos de muestreo ‘Acacias’ y ‘Casa Pedro.
- ¿Qué supone para los ciudadanos? El baño está terminantemente prohibido hasta que la delegación territorial de Salud confirme la desaparición del riesgo sanitario. Se recomienda evitar el contacto con el agua.
Las muestras que encendieron las alarmas se recogieron en los puntos denominados ‘Acacias’ y ‘Casa Pedro’, ambos situados en la franja litoral que abarca de Pedregalejo a El Palo. Según los análisis, la concentración de E. coli superaba los umbrales óptimos fijados por el Real Decreto 1341/07, de gestión de la calidad de las aguas de baño, que regula estos parámetros a escala nacional.
Desde el consistorio han explicado que el protocolo de advertencia se ha activado mediante la colocación de banderas rojas en todos los accesos, acompañadas de cartelería informativa. La medida, que responde a una recomendación de la administración autonómica, afecta a uno de los tramos de costa con mayor afluencia de bañistas en la capital malagueña.
La prohibición se mantendrá hasta que los análisis posteriores confirmen la vuelta a los valores normales establecidos por el Real Decreto 1341/07. No hay un plazo fijo para el levantamiento de la bandera roja, lo que genera incertidumbre entre los hosteleros y comerciantes del litoral, que ven cómo la temporada alta se resiente.
La bacteria que paraliza dos playas en Málaga recuerda que el equilibrio entre el desarrollo urbano y la salud ambiental es el verdadero patrimonio del turismo andaluz.
Esta no es la primera vez que la provincia vive un episodio similar. En mayo pasado, las playas del Campo de Golf y Los Álamos, en Torremolinos, permanecieron cerradas varias semanas también por la presencia de E. coli. Aquel incidente tuvo su origen en la rotura de dos tuberías de saneamiento a consecuencia de la crecida del río Guadalhorce durante las intensas lluvias del otoño anterior.
Las medidas de prevención y el precedente de Torremolinos
El cierre cautelar de Pedregalejo y El Palo se prolongará mientras la delegación territorial de Salud y Consumo no confirme la desaparición del riesgo. “La prioridad es proteger a los usuarios”, han señalado desde el Ayuntamiento de Málaga, que ha reforzado la vigilancia en la zona y se mantiene en contacto constante con la Junta de Andalucía para seguir la evolución de los parámetros microbiológicos.
Para contener los vertidos en el caso de Torremolinos, la Empresa Municipal de Aguas de Málaga (EMASA) paralizó los sistemas de bombeo y redireccionó los flujos mar adentro a través de un emisario. Además, se habilitó una canalización provisional hacia la estación depuradora del Guadalhorce mientras se ejecutaban obras definitivas. Aquellos trabajos, adjudicados por 1,8 millones de euros y con un plazo de cuatro meses, están actualmente en su recta final.
La Lectura Andaluza
Andalucía lleva años consolidándose como la primera potencia turística de España, y Málaga es uno de sus motores indiscutibles. Cada verano, cerca de 13 millones de viajeros pasan por la Costa del Sol, una cifra que convierte cualquier incidencia en las playas en un asunto de alto impacto económico. El cierre de Pedregalejo y El Palo, aunque temporal, toca la fibra de un modelo que basa buena parte de su éxito en la calidad del agua y la seguridad sanitaria.
A los ciudadanos de Málaga esta situación les obliga a modificar sus hábitos de ocio diario: los chiringuitos siguen abiertos, pero la imposibilidad de un baño en agosto —o en vísperas de él— reduce la afluencia y resiente el pequeño comercio del litoral Este. El Ayuntamiento, por su parte, confía en que las analíticas de los próximos días confirmen la remisión de la bacteria y permitan izar la bandera verde. El factor clave será la rapidez con la que la administración sanitaria autonómica, cuyo protocolo ya demostró eficacia en la crisis de Torremolinos, pueda dar por cerrada la alerta.
De fondo subyace una lección que trasciende lo sanitario: la necesidad de mantener las infraestructuras de saneamiento a pleno rendimiento y de reforzar la vigilancia en episodios meteorológicos extremos. La Junta de Andalucía, a través de la Consejería de Salud, coordina este tipo de controles cada temporada, y la respuesta inmediata en Pedregalejo y El Palo demuestra que los mecanismos de alerta temprana funcionan. Ahora, con la mirada puesta en un verano que se prevé de récord, la prioridad es que los malagueños y quienes visitan la ciudad puedan volver a darse un chapuzón con la tranquilidad de siempre.

