Vox exige suspender el acuerdo UE-Marruecos y el tratado con Rabat por dañar al campo español

El portavoz de Campo de Vox, Rodrigo Alonso, reclama desde Almería medidas inmediatas como las adoptadas contra Rusia. Denuncia que Marruecos ya es el segundo proveedor de tomate de la Unión Europea.

Vox exige la suspensión inmediata del acuerdo comercial con Marruecos por la competencia desleal que sufre el campo español.

La reclamación la ha lanzado este jueves desde Almería Rodrigo Alonso, parlamentario andaluz de Vox por esa provincia y portavoz nacional de Trabajo y Campo. Alonso ha pedido también la suspensión del tratado de amistad entre España y Marruecos, al entender que ambos instrumentos consolidan un marco perjudicial para el sector primario.

Qué exige Vox: suspender el acuerdo y el tratado de amistad

El portavoz ha enmarcado la demanda en una denuncia que el partido mantiene desde hace tiempo: ‘Se trata de un acuerdo que desde VOX hemos denunciado en numerosas ocasiones, ya que provoca una grave competencia desleal al sector primario español, especialmente a la agricultura almeriense’.

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A esa crítica comercial se suma una denuncia de fondo político. Alonso ha recalcado que ‘mientras Marruecos estaba invadiendo Ceuta, el ministro de Agricultura, Luis Planas, estaba en la celebración del trono de Marruecos arrodillado ante su rey, Mohamed VI’. La exigencia se produce, además, en plena renovación del acuerdo europeo con Rabat.

Para el portavoz de Vox, la orientación de fondo es clara: ‘Tanto el Gobierno como el Consejo Europeo quieren sustituir el sector primario español por el de Marruecos. No hay más que ver como desarrollan su objetivo, mejorar la agricultura y las infraestructuras hídricas en Marruecos y permitir la competencia desleal con la entrada de productos marroquíes que no cumplen con los requisitos exigidos a los agricultores españoles y que, además, ponen en riesgo la seguridad y la soberanía alimentaria’.

La exigencia no es solo una denuncia comercial: abre un pulso soberanista con el Gobierno y con la Unión Europea en plena ofensiva sobre el campo almeriense.

Alonso vincula la decisión de Bruselas con un incumplimiento jurídico. ‘La Comisión Europea ha maniobrado de espaldas al sector primario para renovar un acuerdo comercial que fue declarado ilegal por el Tribunal de Justicia de la Unión Europea, empeñándose en anteponer los intereses de Mohamed VI por encima de los del campo español’, ha asegurado. La consecuencia es ya medible en el mercado comunitario: Marruecos se ha convertido en el segundo proveedor de tomate de la Unión Europea, por delante de España.

La denuncia de competencia desleal y la posición del Gobierno

La petición no tiene recorrido ejecutivo inmediato. La suspensión del acuerdo comercial es una competencia que reside en las instituciones europeas, y la del tratado de amistad depende del Gobierno español. Alonso lo plantea como una cuestión de coherencia: ‘Marruecos no puede ser nuestro amigo si nos invade y, además, reclama a Ceuta y Melilla como territorio marroquí’.

Vox reclama ‘medidas inmediatas contra Marruecos tras la invasión al igual que hicieron contra Rusia cuando atacó Ucrania’. La comparación con el régimen de sanciones a Moscú sitúa la presión sobre el Ejecutivo. Hasta el cierre de esta edición no se ha comunicado una posición oficial del Gobierno ni del PP ante esta demanda concreta.

La estrategia de Vox: soberanía y defensa del sector primario

La ofensiva de Alonso encaja en la estrategia de Vox de consolidarse como la voz del sector primario ante la Unión Europea y ante un Gobierno al que acusa de abandonar a los agricultores españoles. El partido ya hizo del campo uno de sus ejes de presión territorial, y ahora lo proyecta sobre la política exterior.

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El movimiento tiene una segunda derivada: amplía la disputa con el PP por el electorado agrario. La fuente de esta noticia no recoge una respuesta de la formación de Alberto Núñez Feijóo, pero la insistencia de Vox en la defensa del campo almeriense busca fijar una agenda que obligue al resto a retratarse.

El pulso no se agota en la denuncia. La mención expresa al tratado de amistad entre España y Marruecos eleva el nivel del debate y lo conecta con la defensa de Ceuta y Melilla. Es, en la lectura del partido, la misma lógica de respuesta firme ante una agresión que la Unión Europea aplicó con Rusia.