La publicación por parte del Departamento de Estado norteamericano de un informe sobre la proyección política e ideológica del régimen cubano ha vuelto a colocar a España en el centro del debate del apoyo internacional a la dictadura cubarna. El documento dedica un apartado específico a la participación del exvicepresidente del Gobierno Pablo Iglesias en el denominado «Convoy Nuestra América», una iniciativa celebrada en marzo de 2026 que reunió a centenares de activistas y representantes políticos de diferentes países con el objetivo de mostrar su respaldo a Cuba y desafiar las sanciones impuestas por Estados Unidos.
Aunque el informe centra buena parte de su análisis en la influencia de La Habana sobre movimientos políticos y organizaciones estadounidenses, también identifica la presencia de dirigentes europeos de relevancia. En ese contexto, la aparición del nombre de Pablo Iglesias convierte a España en uno de los países citados expresamente dentro de la red internacional de solidaridad con el régimen cubano.
El documento sostiene que estas iniciativas forman parte de una estructura internacional que, durante décadas, ha servido para proyectar la influencia política e ideológica de Cuba más allá de América Latina. En ese entramado aparecen organizaciones, brigadas de solidaridad y figuras políticas de distintos países europeos, aunque únicamente el exlíder de Podemos es mencionado de forma expresa en relación con España.

El Convoy Nuestra América reunió a representantes políticos de 33 países
Según explica el informe, el Convoy Nuestra América constituyó uno de los acontecimientos internacionales más relevantes para los movimientos de izquierda durante 2026. La iniciativa movilizó recursos «por aire, tierra y mar» con destino a Cuba como muestra de rechazo al embargo estadounidense y de respaldo político al Gobierno de La Habana.
El documento afirma que participaron 120 organizaciones procedentes de 33 países, integradas por activistas, dirigentes sindicales, representantes de organizaciones sociales y antiguos responsables políticos.
Entre los asistentes aparecen nombres conocidos del panorama internacional, como el exlíder laborista británico Jeremy Corbyn, miembros de los Socialistas Democráticos de Estados Unidos, varios eurodiputados actuales y antiguos, así como el exvicepresidente español Pablo Iglesias.
El informe interpreta esta movilización como un ejemplo de la capacidad del régimen cubano para mantener una red internacional de simpatizantes que continúa organizando actos de apoyo político décadas después del triunfo de la Revolución Cubana.
Asimismo, señala que este tipo de iniciativas también cumplen una función propagandística, al permitir que los participantes difundan posteriormente en sus respectivos países mensajes favorables hacia Cuba y críticos con las sanciones estadounidenses.
España aparece integrada en la red europea de solidaridad con Cuba
Más allá de la referencia concreta a Pablo Iglesias, el documento describe la existencia de una amplia red europea de solidaridad con Cuba.
El texto menciona la actividad continuada de brigadas internacionales, asociaciones de amistad y colectivos de apoyo distribuidos por numerosos países europeos. Entre los ejemplos aparecen la Campaña Británica de Solidaridad con Cuba, la Asociación de Amistad Alemania-Cuba y diferentes grupos políticos y organizaciones de izquierda presentes en Europa continental.
Aunque el informe no identifica organizaciones españolas concretas, sitúa a España dentro de ese espacio europeo de colaboración y solidaridad con el régimen cubano, al entender que comparte las dinámicas de movilización desarrolladas en otros países del continente.

En este sentido, el documento sostiene que estas redes han mantenido durante años una intensa actividad mediante viajes organizados, intercambios políticos, brigadas internacionales y campañas públicas destinadas a defender la posición del Gobierno cubano frente a las políticas estadounidenses.
Para los autores del informe, estas estructuras constituyen uno de los principales instrumentos mediante los cuales Cuba mantiene presencia política e influencia internacional fuera del continente americano.
La influencia ideológica cubana alcanza a movimientos políticos occidentales
Uno de los ejes principales del informe consiste en analizar la proyección ideológica de la Revolución Cubana desde los años sesenta hasta la actualidad.
El documento sostiene que La Habana logró convertirse en un referente para numerosos movimientos de izquierda surgidos tanto en Estados Unidos como en Europa. Según esta tesis, el modelo revolucionario cubano habría trascendido el ámbito latinoamericano para influir en organizaciones políticas, movimientos sociales y plataformas internacionales que continúan reivindicando parte de su legado.
El Departamento de Estado norteamericano defiende que Cuba consiguió consolidarse como un referente simbólico del denominado antiimperialismo, manteniendo una importante capacidad para atraer a activistas, intelectuales y dirigentes políticos occidentales.
Dentro de esa estrategia, los viajes internacionales, las brigadas de solidaridad y los encuentros organizados en la isla aparecen descritos como herramientas destinadas a reforzar esa influencia política e ideológica.
El informe considera que esta capacidad de convocatoria sigue vigente y encuentra precisamente en iniciativas como el Convoy Nuestra América uno de sus ejemplos más recientes, al reunir a representantes políticos procedentes de numerosos países europeos y americanos.

Un documento que vuelve a situar el debate sobre las relaciones entre España y Cuba
La referencia a Pablo Iglesias convierte a España en uno de los pocos países europeos citados expresamente dentro del informe cuando aborda las actuales redes internacionales de apoyo a Cuba.
No obstante, el propio documento no atribuye al exvicepresidente ninguna responsabilidad distinta de su participación en el Convoy Nuestra América, ni identifica estructuras españolas específicas integradas en esa red internacional de solidaridad.
El análisis se limita a presentar su presencia como parte de una movilización internacional que reunió a representantes políticos y sociales favorables al levantamiento de las sanciones estadounidenses contra Cuba.
Al mismo tiempo, los autores sostienen que la influencia política e ideológica del régimen cubano continúa proyectándose mediante organizaciones de solidaridad repartidas por distintos países occidentales, una dinámica que consideran vigente en Europa.
La inclusión de España en este contexto reabre el debate sobre las relaciones entre determinados sectores de la izquierda europea y el Gobierno cubano, especialmente tras la aparición de un informe que analiza la dimensión internacional de esas redes y que dedica un apartado específico al papel desempeñado por dirigentes políticos extranjeros en actos de apoyo al régimen de La Habana.
