Vuelven los mejillones en escabeche de Mercadona: el tesoro de la conservera gallega que vuelve por tiempo limitado

La conservera Escuris vuelve a envasar para Hacendado ejemplares de gran tamaño, de 6 a 8 piezas por 4,95 euros. Una oportunidad única para los amantes de las conservas gallegas.

A todos nos ha pasado: abres la despensa con la ilusión de rescatar esa lata que tantas alegrías te ha dado y… no está. A mí me ocurrió el verano pasado con los mejillones en escabeche grandes de Mercadona. Desaparecieron sin avisar y cada visita al supermercado se convertía en una pequeña búsqueda infructuosa. Pero esta semana he vuelto a verlos. Y la noticia corre como la pólvora: han regresado, aunque en unidades limitadas.

Si nunca los has probado —o si, como yo, ya los echabas de menos—, estás ante una de esas conservas que reconcilian con el mejillón de lata. No hablamos de cualquier mejillón, sino de ejemplares grandes, de 6 a 8 piezas por envase, elaborados por una conservera gallega que conoce bien el oficio: Escuris. Esa misma que firma algunas de las mejores latas del noroeste peninsular.

El secreto del éxito

  • Escuris, la conservera detrás del milagro: La empresa afincada en la ría de Arousa lleva décadas seleccionando el mejor molusco. Su maestría en el punto del escabeche —ni muy ácido ni muy suave— marca la diferencia.
  • El tamaño sí importa: Hablamos de mejillones grandes, con 6-8 unidades por lata. Al abrirla, los encuentras enteros, carnosos y bien cubiertos de su escabeche dorado. Nada que ver con esas latas de mejillones diminutos que se deshacen al primer tenedor.
  • Relación calidad-precio que raya la excelencia: Por 4,95 euros te llevas una conserva de origen español, con un coste por kilo de 71,74 €/kg. Busca algo similar en otras marcas con mejillón nacional y verás la diferencia.

Ahora mismo, el lineal de Mercadona los exhibe tímidamente, casi como un secreto que solo los más avispados descubren. La caja es negra y en ella se lee “Hacendado” y “6-8 piezas”. Si ves una con formato distinto, no es la correcta; esa corresponde a la versión de menor calibre.

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Al destapar la lata el aroma te golpea primero: un escabeche equilibrado, donde el vinagre cede protagonismo al pimentón y las especias. Los mejillones, de un naranja intenso y textura firme, se desprenden de la concha con un simple pellizco. La carne es suave pero mantiene ese punto de mordida que distingue al producto bien tratado. Es el tipo de conserva que te pide una rebanada de pan para mojar hasta la última gota.

Muchas conservas prometen calidad, pero pocas conserveras gallegas logran que un mejillón en lata sepa a mar, y no a almacén.

La pega —siempre hay una— es que nadie garantiza cuánto durará la reposición. “Unidades limitadas”, advierte el etiquetado sin más detalles. Por eso, el consejo es claro: si los ves, no lo pienses. Llévate un par de sobres. Más vale tener una despensa prevenida que lamentar otro verano sin ellos.

Variaciones y maridaje

Disfrutarlos solos, recién sacados de la nevera, ya es un acierto. Pero si quieres elevar la experiencia, acompáñalos con una cerveza rubia bien fría o un albariño joven: la acidez baila con el escabeche y limpia el paladar. Sobre una tosta de pan de pueblo, con tomate rallado y un hilo de aceite de oliva virgen extra, se convierten en un bocado de tapeo de altura. Y si necesitas una cena rápida, desmenuza un par de piezas sobre una ensalada de hojas verdes con pipas de calabaza y un aliño cítrico. Resuelta en menos de cinco minutos y con un fondo marino que enamora.

En un mundo donde las conservas de calidad se alejan cada vez más del bolsillo, esta vuelta temporal de los mejillones en escabeche de Mercadona es un pequeño lujo accesible. Aprovéchalo antes de que la marea los vuelva a retirar.