El Hospital Donostia-San Sebastián recibirá el próximo mes de octubre el acelerador de protones donado por la Fundación Amancio Ortega, según ha confirmado este jueves Osakidetza. La pieza central de la futura unidad de protonterapia se instalará en el búnker construido bajo el centro sanitario, que quedará completamente preparado en septiembre, y permitirá atender a los primeros pacientes oncológicos a partir de enero de 2028.
El subdirector de Infraestructuras Sanitarias de Osakidetza, Unai Zulueta, y el jefe de la Unidad de Gestión Clínica de Oncología, Txema Urraca, han presentado el estado de las obras durante una visita a la zona del búnker. Las tareas de construcción han empleado 290.000 kilos de acero y 2.500 metros cúbicos de hormigón y avanzan a buen ritmo, con un centenar de operarios trabajando cada día. La estructura del búnker —con muros de hasta 3,8 metros de espesor para garantizar la protección radiológica— finalizó en septiembre de 2025, y ahora se rematan las áreas anexas.
“La fecha prevista para la entrada del equipo es octubre del presente año”, explicó Zulueta, quien detalló que, una vez recibido el acelerador, comenzará una fase de instalación y validación de aproximadamente un año, seguida del comisionado y la pertinente autorización. El objetivo es que enero de 2028 marque el inicio de los tratamientos, con una capacidad estimada de 230 pacientes anuales.
Donación de Amancio Ortega y un presupuesto de 61,8 millones
La unidad de protonterapia de Euskadi nace de la donación de 280 millones de euros realizada por la Fundación Amancio Ortega para la adquisición de diez aceleradores de protones en toda España. El correspondiente a Donostia-San Sebastián ha supuesto una inversión total de 61,8 millones de euros, según los datos facilitados por Osakidetza. De esa cantidad, casi 50 millones se destinan a la ejecución de la obra, 9,5 millones al equipamiento y 1,7 millones a honorarios profesionales de proyecto, dirección de obra y coordinación de seguridad.
El edificio, de 8.287 metros cuadrados distribuidos en cuatro niveles, incorpora un atrio central con vegetación para humanizar el espacio y paneles fotovoltaicos en la cubierta, con los que se busca cumplir la normativa de sostenibilidad. El diseño reserva un espacio para un posible segundo búnker que permita renovar la tecnología al final de la vida útil del primer acelerador —estimada entre 20 y 25 años— sin interrumpir el servicio.
La llegada del acelerador de protones a Donostia-San Sebastián evitará las derivaciones oncológicas a clínicas privadas de Madrid y situará a Euskadi en la red nacional de centros de protonterapia.
Protonterapia: precisión contra tumores complejos
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La protonterapia es una técnica de radioterapia externa que utiliza haces de protones en lugar de fotones convencionales. “Irradia el tejido afectado con mayor precisión y menor toxicidad”, explicó el doctor Urraca. A diferencia de los fotones, los protones depositan su energía de forma brusca a una profundidad concreta, lo que reduce la dosis sobre los tejidos sanos circundantes y minimiza la toxicidad.
Esta característica la convierte en una opción especialmente indicada para tumores de difícil localización o próximos a órganos delicados, y cobra un valor añadido en pacientes pediátricos y mujeres embarazadas. Al proteger los tejidos en crecimiento, se reduce el riesgo de desarrollar segundos tumores en el futuro. Urraca estimó que, con las indicaciones actuales, la terapia podría beneficiar a entre el 1% y el 2% de los pacientes oncológicos, ofreciendo tratamientos más personalizados y seguros.
La puesta en marcha de esta unidad supone un paso relevante en la cartera de servicios de Osakidetza. Hasta ahora, los pacientes vascos que requerían protonterapia eran derivados a dos centros privados madrileños. Con el nuevo acelerador, el Servicio Vasco de Salud centralizará la atención en el propio Hospital Donostia-San Sebastián, lo que acorta los desplazamientos y facilita un seguimiento clínico más integrado, según subrayan los responsables sanitarios.
El centro donostiarra se suma así a la red de unidades de protonterapia impulsada por la Fundación Amancio Ortega en distintos puntos del país. En el contexto del concierto económico vasco, la ejecución y gestión de la infraestructura corresponden íntegramente a la administración autonómica, sin transferencia de fondos desde el Estado más allá de la donación privada. Las próximas fases incluyen la validación técnica del acelerador y la formación específica del personal, pasos previos a la autorización definitiva para el tratamiento de pacientes.

