Trump amenaza con expandir los ataques contra Irán: coste bélico de 37.500 millones y dudas sobre bajas

El Pentágono admite un coste de 37.500 millones de dólares y discrepancias en el recuento de bajas. La escalada amenaza con desestabilizar el suministro energético global y afecta a los intereses españoles.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? Donald Trump ha amenazado con ataques masivos contra infraestructuras y sitios nucleares en Irán, mientras los bombardeos diarios se prolongan desde hace dos semanas.
  • ¿Quién está detrás? El presidente, respaldado por el secretario de Defensa, Pete Hegseth, y el jefe del Estado Mayor Conjunto, general Dan Caine.
  • ¿Qué impacto tiene? El coste bélico alcanza los 37.500 millones de dólares, el recuento de bajas es cuestionado y la inestabilidad en el estrecho de Ormuz encarece el petróleo, golpeando a España.

Donald Trump ha elevado el tono esta semana. ‘Estoy considerando un ataque masivo. Más grande que nunca’, declaró al medio Axios el jueves. La advertencia, que apunta directamente a infraestructuras como puentes, centrales eléctricas e incluso la instalación nuclear de Pickaxe Mountain, se produce en plena escalada de la Operación Epic Fury, la campaña de bombardeos que el Pentágono mantiene contra Irán desde mediados de julio.

Los ataques, según el Mando Central de EE. UU., buscan neutralizar la capacidad de Teherán para atacar el tráfico comercial en el estrecho de Ormuz y el golfo Pérsico. Por esa vía transita en torno al 20% del crudo mundial. El colapso del alto el fuego y la respuesta iraní con misiles y drones contra bases en Kuwait, Jordania, Arabia Saudí y otros países del Golfo han disparado la tensión, y también la factura.

El secretario de Defensa, Pete Hegseth, compareció esta semana en el Capitolio y admitió que el coste total de la guerra asciende ya a 37.500 millones de dólares. Esa cifra supera en 8.500 millones la última estimación ofrecida en mayo por el Pentágono. Incluye pagas de combate, mantenimiento de equipos, y la reposición del material consumido en las operaciones diarias. Pero los detalles sobre cómo se ha calculado exactamente siguen sin despejarse.

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Las dudas sobre las bajas: discrepancias en el recuento oficial

El sistema de recuento de bajas del Pentágono, el Defense Casualty Analysis System, muestra inconsistencias que han alarmado a los demócratas del Comité de Servicios Armados del Senado. En los últimos días, la base de datos elevó brevemente la cifra de fallecidos a 18 para después revertirla a 14, sin reflejar aún a los cuatro militares caídos el pasado fin de semana.

Uno de ellos, el soldado de primera Tyler James Feehan, de 25 años, perdió la vida junto a otros dos compañeros en un ataque iraní contra la base aérea de Muwaffaq Salti, en Jordania. El cuarto fallecido, el sargento Michael Emmanuel Swinton, murió durante la detonación controlada de un dron iraní en Erbil. ‘Esta es una de las peores muestras de fabricación de mentiras por parte de los medios’, arremetió el portavoz jefe del Pentágono, Sean Parnell, en la red social X, rechazando las informaciones que apuntaban a una manipulación deliberada.

La confusión sobre las muertes ha alimentado la desconfianza en un contexto de opacidad creciente. El Pentágono no celebra una rueda de prensa con los medios desde el pasado 5 de mayo. La Casa Blanca ha instado a las empresas de imágenes por satélite a no difundir fotografías de los daños causados por los ataques iraníes a las bases estadounidenses.

El Pentágono no ha celebrado rueda de prensa desde el 5 de mayo, en en plena escalada de ataques a Irán. La transparencia brilla por su ausencia.

Tampoco se han detallado las bajas materiales sufridas en los ataques de represalia. El general retirado Joseph Votel, antiguo comandante del CENTCOM, recordó en declaraciones al Washington Examiner que ‘los iraníes solo necesitan acertar una vez’, subrayando la ubicuidad de los misiles y drones enemigos.

La Lógica de Washington

La amenaza de escalada responde a un cálculo estratégico que va más allá de la mera retórica electoral. Desde la óptica de la Casa Blanca, la protección del tráfico marítimo en Ormuz es un pilar del orden económico global: cualquier disrupción prolongada dispara los precios del crudo y golpea a las economías occidentales. Trump aplica aquí la misma doctrina de disuasión creíble que funcionó con Reagan durante las escaramuzas con la marina iraní en los años ochenta: mostrar que Washington está dispuesto a subir la apuesta para forzar al adversario a replantearse sus ataques.

Para España, el impacto es directo. El encarecimiento del petróleo ya se está filtrando en las importaciones de crudo que realizan compañías como Repsol y Cepsa desde Oriente Medio. El Gobierno español, aunque no tiene fuerzas desplegadas en la zona, ha expresado por canales diplomáticos su preocupación por la escalada, y el Ministerio de Asuntos Exteriores sigue de cerca la evolución de los combates. En un escenario de ataques a infraestructura civil en Irán, las rutas de suministro alternativas –como el gas argelino– podrían enfrentarse a una presión adicional al alza, justo en un contexto europeo de recuperación industrial aún frágil.

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Mientras, en el Capitolio, la oposición demócrata ha enviado una carta al secretario Hegseth y al presidente del Estado Mayor Conjunto, general Caine, exigiendo explicaciones sobre la falta de fiabilidad del recuento de bajas. ‘Estas discrepancias cuestionan la integridad de los datos agregados’, advierten. La Administración, por su parte, insiste en que la guerra sigue siendo un éxito estratégico, pero admite que Irán conserva capacidad de respuesta. El margen para un nuevo alto el fuego parece, por ahora, remoto.

Ficha del Caso

  • El caso: Tras el colapso del alto el fuego, Trump amenaza con una expansión de los ataques contra Irán, incluyendo instalaciones nucleares e infraestructura civil.
  • Datos clave: Coste bélico acumulado de 37.500 millones de dólares; al menos 18 bajas estadounidenses confirmadas (con discrepancias en el registro oficial); el 20% del tráfico mundial de crudo pasa por el estrecho de Ormuz.
  • Para España: El encarecimiento del petróleo afecta directamente a las importaciones de Repsol y Cepsa, y la escalada amenaza con perturbar aún más las cadenas de suministro energético, elevando los precios para consumidores y empresas.