Un nuevo acuerdo comercial entre Corea del Sur y Mercosur amenaza con erosionar el liderazgo exportador de España en uno de los mercados más estratégicos de América Latina.
Indignómetro
Nivel de impacto para España: 8/10. La apertura de un canal directo entre Seúl y el bloque sudamericano podría restar competitividad a las exportaciones españolas, que actualmente lideran el comercio europeo con la región, especialmente en automoción y agroalimentación.
Lo que se está cocinando entre Brasilia y Seúl
El pasado lunes, los presidentes de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, y de Corea del Sur, Lee Jae Myung, anunciaron en Brasilia la creación de un grupo de trabajo para acelerar las conversaciones hacia un acuerdo comercial entre el país asiático y el Mercosur. La noticia, que apenas ha ocupado titulares en Europa, esconde un terremoto silencioso para la economía española.
El bloque sudamericano, que también integran Argentina, Paraguay y Uruguay, lleva años tejiendo una red de acuerdos paralelos. Ya ha firmado pactos con la Unión Europea y con los cuatro miembros de la Asociación Europea de Libre Comercio (Suiza, Islandia, Liechtenstein y Noruega). Pero el giro hacia Asia —Corea del Sur y China negocian simultáneamente— introduce una presión inédita sobre el tratado que aún espera la ratificación de los Veintisiete.
La aceleración de estas negociaciónes responde a una estrategia de Brasil para diversificar su comercio frente a los aranceles que Estados Unidos mantiene sobre sus productos. Pero la jugada tiene consecuencias directas para España, el mayor exportador de la UE al Mercosur.
Esa combinación coloca a España en una encrucijada: o acelera la ratificación del acuerdo UE-Mercosur o ve cómo otros socios copan el mercado que hoy lidera.
Por qué este pacto pone en jaque a los exportadores españoles
Según datos del ICEX, las ventas españolas al bloque superan los 7.000 millones de euros anuales, con la automoción, los bienes de equipo y los productos agroalimentarios como puntas de lanza. Cualquier acuerdo que reduzca los aranceles para competidores asiáticos resta atractivo a los productos europeos —y, en particular, a los españoles— en un mercado donde el precio sigue siendo decisivo. De ese total, casi un tercio corresponde al sector del automóvil, donde marcas como Seat o Volkswagen Navarra exportan modelos a Argentina y Brasil, y donde un arancel preferencial para los vehículos surcoreanos supondría un golpe directo.
El riesgo es doble. Por un lado, Corea del Sur es un fabricante reconocido de automóviles y tecnología, justo los sectores en los que España compite con fuerza. Por otro, la agroalimentación surcoreana, aunque menos desarrollada, podría ganar cuota apoyada por acuerdos sanitarios que se negocian en paralelo. La misión de evaluación sanitaria de plantas cárnicas brasileñas que Seúl tiene prevista para las próximas semanas es un ejemplo de que el camino se está allanando con rapidez. Además, el capítulo agroalimentario es especialmente sensible. España envía anualmente aceite de oliva, vino y frutas por valor de más de 1.000 millones de euros al Mercosur, un segmento que los exportadores surcoreanos, con el respaldo de su potente industria de procesados, podrían empezar a disputar.
Y mientras España defiende su posición de liderazgo, el tiempo corre: cada mes sin ratificación es una ventana abierta para que los asiáticos ocupen el hueco.
Conviene recordar que la UE y el Mercosur cerraron su pacto en 2019, pero desde entonces el proceso de ratificación ha estado bloqueado por las reticencias de algunos estados miembros, liderados por Francia, que temen el impacto de las importaciones agrícolas en sus productores. Sin embargo, para España, el equilibrio es bien distinto: es un exportador neto al bloque y sufre más con la parálisis.
El precedente que la UE no puede ignorar
El caso recuerda al acuerdo entre Mercosur y Egipto en 2010, que en su día fue visto como un movimiento menor pero que hoy permite a los productos egipcios entrar con ventajas en el bloque. España lleva meses alertando en Bruselas de que cada día de retraso en la ratificación del tratado europeo es una oportunidad perdida. Las divisiones internas en la UE, especialmente las reservas de Francia y algunos sectores agrícolas, han paralizado un texto que ya fue negociado con éxito en 2019.
Si Seúl cierra su acuerdo antes de que Europa active el suyo, las empresas españolas se enfrentarán a un doble frente: competir contra productos asiáticos en el Mercosur y, al mismo tiempo, ver cómo sus propios mercados de origen reciben importaciones surcoreanas con menor protección arancelaria. Un escenario que, de materializarse, obligaría a revisar a la baja las previsiones de exportación de sectores clave.
La diplomacia comercial española tiene ahora un argumento de peso para presionar en Bruselas: si no se mueven rápido, otros ocuparán el espacio que España ha construido durante décadas.
📌 Ficha del Caso
- Ficha sobre el caso: Corea del Sur y el Mercosur han acelerado las negociaciones para un acuerdo comercial que busca diversificar las exportaciones de ambos bloques.
- Datos importantes: España lidera las exportaciones de la UE al Mercosur con cerca de 7.000 millones de euros anuales, según el ICEX.
- Resumen: El nuevo acuerdo, si se concreta, podría desplazar a España de su posición preferente, a menos que la UE agilice la ratificación de su propio tratado.

