El PP retira en las Corts la reforma de la ley de publicidad institucional al perder los apoyos de Vox

La enmienda a la ley de Acompañamiento eliminaba los criterios objetivos de reparto a medios y autorizaba actos propagandísticos con dinero público. La falta de consenso en la coalición de gobierno y el rechazo de la oposición han forzado la marcha atrás en la comisión parlamenta

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? El PP ha retirado su enmienda de reforma de la Ley de Publicidad Institucional en las Corts Valencianes al no contar con los votos de Vox.
  • ¿Quién está detrás? El Partido Popular, con el rechazo de Vox, PSPV y Compromís; la iniciativa solo sumaba apoyos del grupo popular.
  • ¿Qué impacto tiene? Se mantiene la ley de 2018 con criterios objetivos de reparto publicitario y prohibición de actos propagandísticos, y se evidencian tensiones en el pacto de gobierno.

El Partido Popular ha retirado este lunes su propuesta de reforma de la Ley de Publicidad Institucional en las Corts Valencianes tras comprobar que no contaba con los votos de Vox, su socio en el Consell —el gobierno de la Generalitat Valenciana—. La enmienda, incluida en la ley de Acompañamiento de los presupuestos, pretendía eliminar los criterios objetivos de reparto del dinero público a los medios y autorizar actos de propaganda institucional como inauguraciones o entregas de llaves, justo antes del ciclo electoral de 2027.

La falta de consenso en la coalición ha forzado la marcha atrás en la misma comisión donde iba a debatirse. El PP no ha encontrado el respaldo de Vox, que consideraba que la reforma dejaba fuera de la foto a su espacio político, mientras que el PSPV y Compromís ya habían adelantado su rechazo frontal. El escrito registrado por el grupo popular solicitando la retirada certifica una derrota parlamentaria que evita el trámite, pero no el coste político.

La Ley de Publicidad Institucional, aprobada en 2018 por el entonces gobierno de izquierdas, establece que la contratación publicitaria se ajustará a “criterios objetivos de audiencia e implantación territorial” y prohíbe explícitamente los actos de colocación de primeras piedras, entregas de llaves o la instalación de placas conmemorativas con dinero público. La enmienda del PP eliminaba la referencia a la audiencia como criterio principal y abría la puerta a campañas “en los medios y soportes que se estimen los más adecuados en cada momento”, sin parámetros medibles. En plena reconstrucción tras la DANA, las asociaciones de afectados y los partidos de la oposición temían que se convirtiera en un instrumento de autobombo electoral.

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El portavoz de Hacienda del PSPV, José Díaz, fue el encargado de leer la sentencia política del día: “El PP quería utilizar la Generalitat para anunciar e inaugurar a bombo y platillo en campaña electoral, pero Vox les ha tirado de la correíta. Y no porque le haya entrado el sentido común, sino porque se quedaba fuera de la foto”. Díaz remató: “Aquí no discutían sobre ética ni sobre respeto institucional. Discutían sobre cómo repartirse los focos, el escenario y la propaganda”.

La retirada deja al descubierto que, en el Consell de Juanfran Pérez Llorca, las leyes no solo se negocian en los despachos: también se subastan en el mostrador del protagonismo electoral.

Las reacciones: el PSPV denuncia un “mercadillo legislativo”

José Díaz calificó la estrategia parlamentaria del PP de “mercadillo legislativo” y afirmó que “Vox ha puesto el precio de cada puesto”. El socialista subrayó que la enmienda retirada era una muestra de la degradación institucional: “El PP ya no gobierna: regatea. Y Vox no fiscaliza: cobra”. Desde Compromís, fuentes parlamentarias insistieron en que la ley de 2018 debe mantenerse como garantía de transparencia y advirtieron de que cualquier intento futuro de rebajar los controles encontrará una oposición frontal.

Pese a la retirada, el reglamento de las Corts permite que el PP vuelva a presentar la iniciativa en otro proyecto legislativo. La coalición de gobierno dispone de mayoría absoluta si PP y Vox votan juntos, pero el episodio del lunes demuestra que cuando el reparto del relato no convence a ambas partes, la mayoría se esfuma. El president Pérez Llorca, que no ha hecho declaraciones al respecto, deberá gestionar el primer desacuerdo público notable de su Ejecutivo con el socio de gobierno.

El Escenario Valenciano

La dinámica política valenciana vuelve a pivotar sobre los equilibrios de la coalición PP-Vox. Aunque el Consell acumula más de cuarenta decretos aprobados, la grieta abierta con la reforma publicitaria revela que los dos partidos miden las leyes en términos de visibilidad mediática a menos de un año de las elecciones autonómicas y municipales de 2027. El PSPV y Compromís han sabido leer el momento: cada vez que el gobierno presume de estabilidad, la oposición recuerda que la legislatura avanza sobre pactos frágiles y cesiones mutuas.

A escala nacional, lo ocurrido en Valencia sirve de termómetro para otros ejecutivos autonómicos donde PP y Vox comparten gobierno. La negativa de Vox a secundar una medida claramente pensada para beneficiar al partido mayoritario —y, de paso, al sistema mediático afín— demuestra que la formación de Santiago Abascal exige cuotas de protagonismo que van más allá de las consellerias. El Gobierno de Pedro Sánchez no tiene competencias directas sobre la normativa autonómica, pero el Ministerio de Política Territorial sigue de cerca los movimientos legislativos que puedan relajar los estándares de transparencia en las comunidades. La proyección, de aquí al pleno de septiembre, pasa por comprobar si el PP reintroduce la enmienda en otra iniciativa o si el desgaste de la coalición empuja a una legislatura de perfil bajo hasta la precampaña.

Ficha del Caso

  • El caso: Retirada de la enmienda del PP a la Ley de Publicidad Institucional que eliminaba criterios objetivos de reparto de fondos a medios y permitía actos de propaganda institucional.
  • Datos importantes: La ley vigente (2018) prohíbe primeras piedras, entregas de llaves y placas conmemorativas; la enmienda del PP las autorizaba. Vox retiró su apoyo porque no se le garantizaba visibilidad, y la izquierda la rechazó en bloque.
  • Resumen: La coalición PP-Vox se fracturó en una comisión presupuestaria, evidenciando que las leyes se negocian también en clave de protagonismo mediático. El Consell de Pérez Llorca suma un desgaste político que puede repetirse ante las elecciones de 2027.