Ucrania lanza 390 drones sobre Moscú horas antes de la reunión Trump-Zelenski

La ofensiva con más de 390 vehículos aéreos no tripulados daña edificios residenciales en la región de Moscú sin causar víctimas mortales, según las autoridades rusas. El gesto de fuerza precede a la cita en la Casa Blanca donde se discutirá un posible alto el fuego aéreo, mientr

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? Ucrania ha lanzado más de 390 drones contra Moscú y sus suburbios, dañando edificios residenciales sin causar víctimas mortales.
  • ¿Quién está detrás? Las Fuerzas Armadas ucranianas, horas antes de la reunión entre el presidente Zelenski y Donald Trump en Washington.
  • ¿Qué impacto tiene? El ataque eleva la presión militar sobre Rusia en una jornada clave para la diplomacia, con una posible propuesta de alto el fuego aéreo sobre la mesa.

Ucrania ha lanzado esta madrugada una oleada de más de 390 drones contra Moscú y sus suburbios, según ha confirmado el alcalde de la capital rusa, Sergei Sobyanin. El ataque se produce apenas unas horas antes de la reunión programada para este martes en la Casa Blanca entre el presidente ucraniano Volodymyr Zelenski y el presidente estadounidense Donald Trump.

Sobyanin ha detallado en su canal de Telegram que la «mayoría» de los aparatos fueron interceptados lejos de la ciudad, y que 81 fueron destruidos cuando se aproximaban a la capital. A pesar del volumen del ataque, las autoridades locales no han reportado víctimas mortales.

Detalles del ataque: 390 drones y daños materiales sin víctimas

El gobernador de la región de Moscú, Andrey Vorobyov, ha informado de que un edificio residencial en la localidad de Chejov, situada a unos 50 kilómetros al sur de la capital, recibió un impacto directo. Equipos de emergencia se desplazaron al lugar, aunque sin que se registraran heridos. En otros puntos de la región, los restos de drones derribados provocaron incendios, entre ellos uno en una vivienda de la aldea de Vaulovo y otro en un depósito de neumáticos al aire libre.

Publicidad

En paralelo, un drone ucraniano alcanzó un autobús civil en la región de Bélgorod, causando heridas a 19 personas, según el gobernador local Alexandr Shuvayev. Este incidente se suma a una serie de ataques que, según el enviado especial del Ministerio de Exteriores ruso, Rodion Miroshnik, han causado 57 civiles muertos —incluidos siete niños— y 435 heridos en la última semana. Miroshnik ha atribuido el 91% de las víctimas a los ataques con drones.

La ofensiva de este martes coincide con una campaña de bombardeos ucranianos contra almacenes de Wildberries, el mayor minorista en línea de Rusia, a menudo comparado con Amazon. Kiev ha justificado estos golpes alegando que las instalaciones suministran componentes sancionados para la producción de drones y equipamiento para las tropas en el frente, una acusación que Moscú niega tajantemente.

El ataque con drones sobre Moscú, sin víctimas mortales pero de enorme escala, busca proyectar capacidad militar justo antes de abrir la ventana diplomática en Washington.

La antesala de la cumbre Trump-Zelenski: presión militar y diplomática

El bombardeo masivo sobre la capital rusa se produce en la víspera de la reunión entre Zelenski y Trump, un encuentro que la administración estadounidense quiere aprovechar para discutir una posible tregua aérea que pueda presentarse a Moscú como gesto de distensión. Según reveló Reuters la semana pasada, Washington y Kiev llevan semanas evaluando la propuesta como parte de un nuevo impulso para reactivar unas negociaciones de paz estancadas.

Sin embargo, el portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov, puso en duda la veracidad de esa información y afirmó que no ha llegado ninguna propuesta concreta a la mesa rusa. Moscú, además, ha respondido a los ataques de largo alcance con represalias contra la infraestructura militar ucraniana, incluidas instalaciones de producción de drones.

oleada drones Ucrania

Equilibrio de Poder

La oleada de drones sobre Moscú, a pocas horas de un cara a cara entre Zelenski y Trump, revela una sincronización que no es casual. Ucrania busca demostrar que mantiene capacidad de golpe sobre territorio ruso incluso en los momentos más delicados de la diplomacia. Con los misiles de largo alcance occidentales todavía limitados por decisión de Washington, Kiev ha encontrado en los drones una herramienta asimétrica de coste relativamente bajo y alto valor político. La administración Trump, por su parte, observa estos movimientos con pragmatismo y urgencia, consciente de que un conflicto enquistado drena recursos y atención de su prioridad estratégica en el Indo-Pacífico.

Para la OTAN y Europa, el cálculo es incómodo. Un ataque de esta envergadura sobre Moscú tensa aún más la línea roja que Moscú siempre advierte que no debe cruzarse, aunque las represalias rusas hayan sido hasta ahora proporcionadas y limitadas a objetivos militares. La reunión Trump-Zelenski podría acelerar un acuerdo de alto el fuego aéreo, pero sin un compromiso real sobre el terreno —Donetsk, Lugansk o Zaporiyia— que sirva de anclaje mutuo, el riesgo de escalada no desaparece. España, en su calidad de aliado OTAN, verá cómo cualquier decisión que emane de la Casa Blanca condiciona su participación en los futuros paquetes de asistencia y el debate doméstico sobre el gasto en defensa, ya tensionado por las exigencias del 5% del PIB.

Publicidad

La ventana temporal es breve: si la reunión concluye sin avances sustanciales, la guerra de desgaste continuará su ritmo, con los drones como principal protagonista en ambos bandos. La próxima cita del Consejo Europeo en septiembre será la primera prueba de la reacción europea a lo que salga —o no— de Washington.