Una mujer que permanecía ingresada en el Hospital Universitario Virgen del Rocío de Sevilla por las graves quemaduras sufridas en el incendio de Los Gallardos, en Almería, ha fallecido este martes, elevando a 14 las víctimas mortales del siniestro que asoló la comarca del Levante almeriense en julio.
EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? Ha fallecido una de las heridas más graves del incendio de Los Gallardos, que presentaba quemaduras en el 70% del cuerpo y permanecía en la UCI del Virgen del Rocío. Con ella son 14 los fallecidos.
- ¿Dónde y quién? La víctima estaba ingresada en la Unidad de Grandes Quemados del Virgen del Rocío, en Sevilla. La Junta de Andalucía confirmó el deceso en un comunicado.
- ¿Qué supone para los ciudadanos? El incendio, que calcinó 5.200 hectáreas en la Sierra de Cabrera-Bédar, se convierte en el más mortífero de la década en la comunidad. Otras tres personas permanecen hospitalizadas.
La paciente había ingresado en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) del hospital sevillano en estado «muy grave», con quemaduras en el 70 por ciento de la superficie corporal. Desde el primer momento fue atendida por los equipos de Medicina Intensiva y de la Unidad de Cirugía Plástica y Grandes Quemados del centro, referencia para toda la Andalucía occidental.
Según informó la Junta de Andalucía, pese a la estabilización inicial que permitió mantenerla con vida durante 20 días, la mujer no ha podido superar la magnitud de las lesiones. El desenlace se produjo en la madrugada de este martes, cuando los especialistas constataron un fallo multiorgánico derivado de la agresión térmica y de las infecciones asociadas a las quemaduras.
Con su fallecimiento, el balance de víctimas mortales del incendio de Los Gallardos se sitúa en 14. Otras tres personas, que también fueron trasladadas a la Unidad de Grandes Quemados del Virgen del Rocío aquella tarde del 9 de julio, continúan ingresadas en el centro. Su evolución es seguida de cerca por los equipos médicos, aunque no se han facilitado más detalles sobre su pronóstico.
Un incendio que calcinó 5.200 hectáreas en 15 días
El fuego se declaró durante la tarde del pasado 9 de julio en el paraje de Almocáizar, en el término municipal de Los Gallardos (Almería), y se extendió con rapidez por los terrenos colindantes de Bédar, Lubrín, Antas y Sorbas. Las llamas alcanzaron la Zona Especial de Conservación de la Sierra de Cabrera-Bédar, un espacio protegido de alto valor ecológico que tardará décadas en recuperar su imagen anterior.
El Plan Infoca dio por extinguido el incendio a las 21:00 horas del 24 de julio, tras 15 días de trabajo de los retenes terrestres y de los medios aéreos. La superficie calcinada asciende a unas 5.200 hectáreas, buena parte de ellas de matorral mediterráneo y pinar autóctono. La emergencia sanitaria generada por el fuego llevó a atender a 18 personas en los puestos de triaje y en los centros hospitalarios de la provincia, de las cuales cuatro fueron derivadas directamente a la unidad sevillana.
Aquel 9 de julio, las llamas sorprendieron a jornaleros que trabajaban en fincas agrícolas y a vecinos que se vieron rodeados por el humo en cuestión de minutos. La virulencia del viento de levante, que soplaba con rachas superiores a los 40 km/h, convirtió la columna de humo en una trampa mortal para quienes no pudieron huir a tiempo. Con el fallecimiento de esta mujer, la cifra de víctimas alcanza las 14 y convierte esta tragedia en la más grave por incendio forestal en Andalucía en lo que va de siglo.
El incendio de Los Gallardos es ya el más mortífero de la década en Andalucía, con 14 fallecidos y un paisaje que tardará generaciones en recuperarse.
La Lectura Andaluza
La respuesta sanitaria y de extinción desplegada en el Levante almeriense ha sido, en términos operativos, uno de los mayores dispositivos coordinados por la Junta de Andalucía en los últimos años. Por un lado, el Plan Infoca movilizó a más de 300 efectivos diarios, mientras que el Servicio Andaluz de Salud activó el protocolo de grandes quemados y derivó a los heridos más críticos al Virgen del Rocío en Sevilla sin dilación. Esa rapidez, y la pericia de los equipos de la UCI, ha permitido que otras tres personas sigan luchando por su vida.
Ahora bien, la magnitud del desastre —14 vidas humanas y 5.200 hectáreas arrasadas en un espacio protegido— obliga a una reflexión de fondo sobre la prevención en zonas de interfaz urbano-forestal. Los pueblos de Los Gallardos, Bédar, Lubrín, Antas y Sorbas son, además de pueblos con una identidad agrícola profunda, las primeras líneas de un riesgo que el cambio climático agrava año tras año. Allí, campos de almendros y olivos rozan los pinares, y los cortafuegos no siempre son suficientes cuando el viento de levante desata su furia.
Para los vecinos, el incendio no es solo una herida en el monte: es la pérdida de jornales, de apeaderos para el ganado, y la interrupción de una forma de vida que ya arrastraba la despoblación que azota al interior almeriense. La Junta ya ha anunciado que activará las ayudas a la recuperación de explotaciones y que trabaja con los ayuntamientos en un plan de reforestación; pero el verdadero desafío a medio plazo es integrar la gestión del territorio con la prevención de incendios de sexta generación, esos que la ciencia ya no duda en calificar como «incendios que devoran el paisaje».
Andalucía atesora un dispositivo de extinción —el Plan Infoca— reconocido internacionalmente. La lectura de lo ocurrido en Los Gallardos no es, por tanto, de reproche, sino de oportunidad: la de convertir el dolor de 14 familias en el impulso definitivo para que la planificación urbanística, las labores selvícolas y la concienciación ciudadana formen un muro más sólido que cualquier cortafuegos. Porque si algo nos ha enseñado esta tierra, es que el monte siempre vuelve a nacer; la memoria de quienes lo habitan, también.

