La Joyería de Córdoba obtiene la primera IGP de la UE para un producto artesanal en España

Tras más de una década de tramitación, la Unión Europea concede a la orfebrería cordobesa la distinción que protege su denominación frente a imitaciones y reconoce siglos de tradición artesana. Se trata del primer producto artesanal español en lograr este sello, hasta ahora reser

La Joyería de Córdoba ha logrado este miércoles la primera Indicación Geográfica Protegida (IGP) para un producto artesanal de España, un reconocimiento que la Unión Europea concede tras más de diez años de trámites y que sitúa a Córdoba en el mapa de la protección de oficios tradicionales.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? La Unión Europea ha otorgado la Indicación Geográfica Protegida a la Joyería de Córdoba, el primer producto artesanal español con este sello.
  • ¿Dónde y quién? El anuncio se ha realizado en el Ayuntamiento de Córdoba con la presencia de representantes institucionales y del sector.
  • ¿Qué supone para los ciudadanos? La IGP protege la denominación frente a imitaciones, refuerza la marca de calidad y puede impulsar el empleo y el turismo en la capital cordobesa.

La IGP Joyería de Córdoba llega después de un proceso administrativo que arrancó en 2015, impulsado por la Asociación Provincial de Joyeros de Córdoba San Eloy y con el respaldo de la Diputación y el Ayuntamiento. Córdoba se convierte así en la primera ciudad española en obtener una figura de protección de calidad europea para un bien artesano, un estatus hasta ahora reservado casi en exclusiva a productos agroalimentarios.

La normativa europea de las IGP, recogida en el Reglamento (UE) 2024/1143, permite asociar un producto a un territorio geográfico concreto y proteger su nombre contra usos indebidos. En el caso de la joyería cordobesa, la tradición orfebre se remonta al periodo califal y se ha transmitido de generación en generación, con técnicas como la filigrana, el esmalte al fuego y el engarce en plata.

Publicidad

El acto oficial ha tenido lugar a mediodía en el salón de plenos del Consistorio de Córdoba, con la asistencia de representantes municipales, de la Junta de Andalucía y del sector joyero. La alcaldesa ha subrayado la importancia de este reconocimiento para un oficio que da empleo a centenares de artesanos y que proyecta el nombre de la ciudad en todo el mundo.

La IGP Joyería de Córdoba otorga un derecho de propiedad intelectual compartido y protege la marca contra la imitación, el uso indebido y las prácticas comerciales engañosas, según ha explicado la Oficina de Propiedad Intelectual de la Unión Europea. Este blindaje legal se traduce en un valor añadido para los artesanos locales, que podrán distinguir sus piezas con un sello de calidad avalado por Bruselas.

Córdoba no solo es la ciudad de la Mezquita: es también el corazón de la orfebrería española, un oficio que ahora cuenta con el máximo respaldo legal de Europa.

Un impulso para cientos de artesanos cordobeses

El sector joyero de Córdoba está compuesto por unos 300 talleres, entre empresas familiares, diseñadores independientes y joyerías con obrador propio. La concesión de la IGP supone, según fuentes del sector, un estímulo para la competencia leal y la promoción internacional, ya que podrá utilizarse como distintivo en ferias como Iberjoya y en la propia Ruta de la Plata cordobesa.

La Junta de Andalucia ha colaborado activamente en el proceso, según ha confirmado la Consejería de Industria, y ha destacado la importancia del sello para la proyección de la artesanía andaluza. La aprobación formal se materializará con la publicación del reglamento en el Diario Oficial de la Unión Europea (DOJE) previsiblemente en las próximas semanas, momento a partir del cual la protección entra en vigor en los Veintisiete.

La Lectura Andaluza

El reconocimiento de la IGP Joyería de Córdoba es un hito que trasciende lo jurídico. Andalucía atesora una riquísima tradición artesana, reflejada en productos con IGP como el aceite de oliva de Jaén o el jamón de Jabugo. Ahora, una industria no alimentaria se suma a ese selecto club, demostrando que el saber hacer andaluz abarca todos los sectores. En 1996, Ubrique logró que su marroquinería fuera reconocida como Bien de Interés Cultural, pero nunca había alcanzado una protección comunitaria; la Joyería de Córdoba abre una puerta histórica.

Para el lector andaluz, esta noticia tiene un valor de proximidad tangible. La IGP protegerá el nombre de la Joyería de Córdoba frente a imitaciones que, en un mercado global, ponen en riesgo tanto los puestos de trabajo locales como la reputación de la marca. Un taller familiar en el barrio de San Andrés o un artesano autónomo en la Judería podrán ahora comercializar sus creaciones con un marchamo que acredita su origen y calidad, diferenciándose de la competencia desleal.

Publicidad

La proyección es clara, de hecho. La Joyería de Córdoba espera aprovechar la IGP para aumentar su presencia en mercados exteriores y para consolidar la Ruta de la Plata como itinerario turístico-cultural, con visitas a talleres y museos. Córdoba tiene la oportunidad de convertirse en un modelo de cómo la protección del patrimonio intangible genera riqueza y orgullo compartido. La Junta ya ha anunciado que estudiará incorporar nuevas solicitudes al próximo Plan de Artesanía, abriendo la senda para que bordados de Aznalcázar o la forja de Loja aspiren a sellos similares.