El precio del alquiler en Sevilla ha alcanzado los 1.355 euros de media al mes, un 23% más que hace un año, según el último índice de la plataforma Spotahome. Esta cifra supera el salario minimo de 1.221 euros en 14 pagas (1.424 en 12), lo que convierte a la capital andaluza en la ciudad con la mayor subida interanual entre las grandes urbes españolas.
Sevilla, líder nacional en la escalada del alquiler: un 23% más en un año
Los datos, correspondientes al segundo trimestre de 2026 y publicados este miércoles, reflejan una escalada sin precedentes en Sevilla, donde alquilar un piso cuesta hoy un 23% más que hace doce meses. La renta media de 1.355 euros supera ya el SMI, lo que coloca a la ciudad a la cabeza de las subidas nacionales, muy por delante de la moderación de Madrid (+2,6%) o del frenazo de Málaga, que ha reducido su caída al -10% interanual.
El informe de Spotahome coloca a Barcelona en lo más alto del ranking (1.750 euros), seguida de Bilbao (1.600) y Madrid (1.590), pero Sevilla, con 1.355 euros, se sitúa por encima de Alicante (1.300) y muy por delante de Granada, donde la renta media ha bajado un 1,9% hasta los 883 euros. La comparación con otras capitales andaluzas evidencia un mercado a varias velocidades: mientras Málaga corrige sus picos anteriores, Sevilla imparable.
La habitación se convierte en refugio: más de 400 euros al mes
El encarecimiento de los pisos ha empujado a muchos inquilinos a compartir vivienda, pero ni siquiera esa alternativa se libra de la presión. En Sevilla, el precio por habitación ha subido más de un 8% en el trimestre, hasta situarse en el entorno de los 400 euros mensuales, un récord nacional. Málaga se mantiene como la segunda ciudad más cara para alquilar una habitación, con 590 euros al mes, solo superada por Barcelona (627 euros).
Madrid (575 euros) y Bilbao (550 euros) completan el grupo de capitales más tensionadas, mientras que Granada (350 euros) y Alicante (400 euros) aparecen como las más asequibles. El estudio revela que Sevilla no solo lidera el incremento trimestral, sino que encadena varios meses de ascenso continuado. El alquiler de habitaciones ha pasado de ser una opción temporal a una necesidad estructural para estudiantes, trabajadores precarios y familias con ingresos limitados.
Ante este panorama, el Ayuntamiento de Sevilla ha incluido en su agenda la revisión de las licencias turísticas mientras la Junta de Andalucía mantiene abiertas líneas de ayuda al alquiler joven; sin embargo, expertos y colectivos sociales insisten en que la magnitud del problema requerirá medidas más contundentes para ampliar el parque de vivienda asequible.
En Sevilla, alquilar una habitación ya cuesta más de 400 euros, un récord que refleja la urgencia de ampliar el parque de vivienda asequible en la ciudad.
La Lectura Andaluza
La tensión del mercado del alquiler no es un fenómeno exclusivo de Sevilla, pero sí adquiere aquí una intensidad que preocupa a toda la comunidad. Andalucía arrastra un déficit crónico de vivienda protegida (la Junta reconoce que se necesitan más de 100.000 nuevas viviendas asequibles en esta década) y la presión turística, especialmente en capitales como Sevilla, Málaga o Granada, compite directamente con el derecho residencial de los ciudadanos.
Para el lector andaluz, esta subida se traduce en decisiones cotidianas cada vez más difíciles: jóvenes que retrasan la emancipación, parejas que postergan su primer hijo o familias que destinan más del 50% de sus ingresos al alquiler. En Sevilla, donde los salarios medios rondan los 1.800 euros, la renta mensual se come dos tercios del sueldo, y compartir piso se ha convertido en la única salida para miles de trabajadores. Ni siquiera el alquiler social, gestionado por las administraciones, llega a cubrir una demanda que crece al doble de velocidad que la oferta.
De cara a los próximos meses, con la temporada turística aún activa y la previsión de que los tipos de interés no bajen significativamente, es probable que la presión sobre el alquiler se mantenga. Las grandes ciudades andaluzas, con Sevilla a la cabeza, deberán combinar regulación, inversión pública y colaboración con el sector privado si quieren evitar que el acceso a la vivienda se convierta en un privilegio. La próxima actualización del índice de referencia de alquileres, prevista para septiembre, dará nuevas pistas sobre si la tendencia es coyuntural o ha llegado para quedarse.

