Rodalies sufre el caos por robos de cable: retrasos en seis líneas este martes

Los robos de cable en la R2 y otras incidencias técnicas en la R3, R8, R13 y R14 complican la movilidad en la hora punta de este jueves. Renfe habilita buses alternativos en algunos tramos, aunque los usuarios denuncian falta de información.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿A quién afecta? Usuarios de Rodalies y Regionals en las líneas R2, R2Nord, R3, R8, R13, R14 y el Avant Tortosa.
  • ¿Cuándo ocurre? Durante la mañana de este jueves 30 de julio, con incidencias activas a primera hora y algunas ya resueltas.
  • ¿Qué cambia hoy? Retrasos, trayectos acortados y servicios alternativos por carretera. La R2 no llega a Granollers, la R8 circula solo hasta Cerdanyola Universitat y las R13/R14 se sustituyen en el tramo Lleida – Les Borges Blanques.

Robos de cable, fallos de señalización y falta de personal han golpeado este jueves a seis líneas de la red ferroviaria catalana. El incidente más grave afecta al tramo de la R2 entre Sant Andreu y Granollers Centre, donde el robo de cable deja sin conexión directa a miles de usuarios que se mueven entre el Baix Llobregat, Barcelona y el Vallès Oriental.

Según informa Rodalies, los trenes de las líneas R2 y R2Nord circulan desde Castelldefels y el Aeropuerto hasta Sant Andreu, pero no continúan hacia Granollers Central ni Sant Celoni. Para cubrir ese vacío, los convoyes de la R11 de Regionals han empezado a parar en todas las estaciones entre Granollers Centre y Sant Andreu. Una solución parcial que alivia, pero que no evita las demoras en hora punta.

Líneas afectadas y cómo sortear el caos

La misma incidencia impacta en la R8. Este jueves solo opera entre Martorell Central y Cerdanyola Universitat. Desde allí, Renfe ha dispuesto un servicio de bus alternativo hasta Mollet – Sant Fost, donde los viajeros pueden enlazar con la R11 para llegar a Granollers Centre. La R8 es clave para la movilidad transversal en la segunda corona metropolitana, y su interrupción añade presión a una red ya tensionada.

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La R3, todavía maltrecha por el corte de larga duración entre L’Hospitalet de Llobregat y La Garriga, sufre además un fallo de señalización entre Centelles y Balenyà. Los trenes que cubren el tramo hacia Vic y Puigcerdà acumulan demoras. Adif no ha dado un plazo exacto para la solución, pero mantiene que el restablecimiento total del servicio en la R3 no llegará hasta enero de 2027, un retraso de más de seis meses sobre el calendario inicial.

En el corredor sur, las R13 y R14 de Regionals no han podido circular esta mañana por una incidencia operativa —falta de maquinistas o de trenes—, lo que ha obligado a activar autobuses entre Lleida y Les Borges Blanques o La Plana – Picamoixons. Estas líneas acababan de recuperar el servicio el martes pasado tras un robo de cable en Montblanc que dañó el enclavamiento de la estación. Adif calcula que la reparación definitiva llevará meses.

Cada robo de cable es un golpe directo a la movilidad de miles de catalanes. Y la red sigue sin estar blindada.

El Avant diario Tortosa tampoco ha escapado de la jornada negra. El tren que debía salir esta mañana no ha llegado a la estación de origen debido a una incidencia nocturna. Los pasajeros que compraron billete por internet recibieron aviso de cancelación, pero los que lo hicieron en ventanilla se encontraron con el contratiempo minutos antes de la salida. Una falta de comunicación que ha indignado a los usuarios.

Por qué se repite el robo de cable

El robo de cobre es un problema crónico en la red catalana. Los ladrones buscan el metal para revenderlo en el mercado negro, y los sistemas de seguridad de Adif no logran disuadirlos. En lo que va de año, se han registrado más de 70 incidencias por este motivo, según fuentes del sector. Cada sustracción en un punto clave como Montcada o Montblanc puede colapsar el tráfico durante horas o días. La reparación, además, no es inmediata: los sistemas electrónicos de señalización requieren piezas específicas y semanas de trabajo.

Las consecuencias van más allá de los retrasos. La credibilidad del sistema de Rodalies se resiente. Los usuarios habituales acumulan frustración y optan por el vehículo privado, lo que a su vez incrementa la congestión en carreteras como la AP-7 o la C-58. El Govern y el Ministerio de Transportes llevan años prometiendo refuerzos de seguridad y una renovación del parque de infraestructuras, pero los resultados no llegan.

Una red que arrastra problemas estructurales

La jornada de incidencias coincide, además, con la víspera de una huelga de maquinistas y revisores convocada por el Sindicat Ferroviari. Los servicios mínimos fijados —66 % en hora punta y 33 % el resto del día— amenazan con agravar la situación mañana viernes. Es la tormenta perfecta: una red debilitada por los robos, averías técnicas sin resolver y la protesta laboral.

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El precedente más cercano es el socavón en las obras de soterramiento de Montcada de la semana pasada, que cortó la R2 durante tres días. Aquel episodio puso de manifiesto la fragilidad de la infraestructura y la lentitud de las soluciones. Ahora, el robo de cable en el mismo corredor amplifica la sensación de abandono. Fuentes de Adif consultadas por Moncloa.com reconocen que se trabaja en medidas anti-vandálicas, pero admiten que la protección total «es muy difícil en una red de 600 kilómetros».

Este jueves, miles de viajeros vuelven a pagar las consecuencias. Sin previsión de recuperación total en las próximas horas, la recomendación es consultar los canales oficiales de Rodalies y planificar rutas alternativas. La paciencia, un bien cada vez más escaso entre los usuarios del ferrocarril catalán.