La Xunta de Galicia aprobará la nueva ley de incendios forestales antes de que termine 2026, según ha comprometido este miércoles el presidente autonómico, Alfonso Rueda, en una entrevista con Europa Press. La norma, que Alberto Núñez Feijóo prometió en 2021, incorporará más flexibilidad para realizar quemas controladas y desbroces, incluso en espacios protegidos, y estímulos para que el monte genere actividad económica.
Rueda enmarcó el anuncio en una ola de incendios que afecta a varias comunidades, con especial virulencia en Madrid. «Ni soluciones mágicas, ni soluciones demagógicas que luego son irrealizables», aseveró el mandatario, quien defendió que la ley no supondrá «ningún cambio revolucionario» sino un refuerzo de la prevención y la concienciación.
EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? Alfonso Rueda ha prometido la aprobación de la nueva ley de incendios antes de fin de año, con más facilidades para quemas y desbroces.
- ¿Quién está detrás? La Xunta de Galicia, con el PPdeG al frente del gobierno autonómico, retoma un compromiso de 2021.
- ¿Qué impacto tiene? La ley permitiría intervenir en espacios protegidos y presionar a Adif para la limpieza de vías, en un contexto de debate nacional sobre la gestión de incendios.
Una ley aplazada que aterriza tras el relevo en Medio Rural
El texto está «muy avanzado», explicó Rueda, y se presentará en el Parlamento de Galicia en el periodo de sesiones que arranca en septiembre. El retraso obedece a la llegada, a principios de año, de una nueva cúpula en la Consellería de Medio Rural, a la que el presidente ha dado margen para aportar su visión. «Preferimos esperar unos meses más y que ellos pudieran también aportar», justificó.
La futura ley profundizará en los incentivos para cultivar terrenos y «flexibilizar» las quemas y los desbroces en periodos de bajo riesgo de incendio. Incluso se mostró abierto a autorizar esa limpieza en espacios protegidos: «Sí, ¿por qué no?». El presidente admitió que la medida le granjeará «críticas de los de siempre», en alusión a los sectores ecologistas. «Hemos visto que si a la naturaleza se la deja crecer salvaje tiene consecuencias muy indeseables», argumentó.
En cuanto a la posible incorporación forzosa de fincas sin limpiar al Banco de Terras, Rueda la calificó de «última solución». «La propiedad privada hay que compatibilizarla con el bien común», afirmó, aunque confió en que los estímulos y la mayor concienciación —se han adherido 300 ayuntamientos a los convenios de limpieza de franjas secundarias— eviten medidas drásticas.
La amenaza a Adif y el debate sobre la propiedad privada
En el capítulo de responsabilidades, el presidente gallego puso el foco en Adif y Renfe, a quienes acusó de «pasarse la pelota» y de haber empezado a desbrozar las vías «en alguna zona» para luego «aburrirse del tema». La Xunta, advirtió, está dispuesta a sancionar si no se limpia «de una vez por todas», aunque considera «tremendo» tener que llegar a ese extremo. «Lo que se puede obtener con una multa no va a superar nunca el daño que provoca un incendio», sentenció.
La prevención, y no la demagogia, se convierte en el eje de la futura norma: permitir quemas hasta en espacios protegidos y exigir responsabilidades a Adif son los dos pilares del nuevo texto.
Preguntado por la posibilidad de un pacto de Estado contra los incendios, Rueda se mostró escéptico: considera que el ministro de Transportes, Óscar Puente, rompió la dinámica de colaboración que llegó a insinuarse durante la emergencia en Madrid. Rechazó entrar en el insulto —«no voy a hacerlo»—, pero le acusó de «intentar crispar» y de no hacer su trabajo. En cuanto a la gestión de Isabel Díaz Ayuso, respaldó la declaración de emergencia nivel 3 solicitada por la Comunidad de Madrid, aunque recordó que en la crisis gallega de 2025 no dio ese paso porque los técnicos no lo aconsejaron.
Al ser preguntado por el papel de la Unidad Militar de Emergencias (UME), el presidente evitó la confrontación directa, pero lamentó que el Gobierno central intente «patrimonializarla» y criticó la actitud de Puente. «. La reforma fiscal gallega o la contención del gasto fueron exhibidas como modelo. Ahora la ley de incendios apunta en la misma dirección: una norma que combina flexibilización administrativa, incentivos productivos y un discurso de confrontación moderada con el Gobierno central puede ser exportable al resto de comunidades gobernadas por el PP.
La apuesta por las quemas prescritas en espacios protegidos choca con la legislación ambiental estatal, pero encaja con la reivindicación rural que el PPdeG cultiva desde hace décadas. No es casual que Rueda mencionara «los de siempre» para adelantarse a las críticas: el presidente gallego necesita exhibir un perfil de gestor eficaz frente a la oposición del BNG, que ganó terreno en las últimas elecciones autonómicas defendiendo una política forestal más verde. El PSdeG, por su parte, ha intentado moverse entre la crítica a la Xunta por falta de medios y la aceptación de ciertas medidas de prevención, sin lograr capitalizar el descontento rural.
El calendario parlamentario sitúa el debate en otoño. Si la ley llega a la cámara en septiembre, su tramitación exprés permitiría aprobarla antes de Navidad, justo cuando el PP nacional necesitará argumentos de gestión para desgastar al Gobierno de Sánchez. Los incendios, como ocurrió en 2022 y 2025, se han convertido en un arma arrojadiza entre administraciones. Galicia ofrece ahora un relato que aúna prevención, desarrollo rural y crítica al Estado, una fórmula que Génova puede replicar en otras autonomías.
Ficha del Caso
- El caso: Alfonso Rueda anuncia la aprobación de una ley de incendios antes de fin de 2026, con medidas para flexibilizar las quemas controladas y fomentar el monte productivo.
- Datos importantes: La norma permitiría quemas en espacios protegidos, incluye incentivos al cultivo, contempla la incorporación forzosa al Banco de Terras como último recurso y amenaza con sanciones a Adif por no desbrozar las vías.
- Resumen: Galicia ensaya un modelo de prevención basado en la productividad y la flexibilización, que puede convertirse en referente para el PP nacional de cara al ciclo electoral.

