Trump firma la proclamación Section 202 que impone aranceles a las superficies de cuarzo: Cosentino, en el punto de mira

La medida impone un contingente arancelario a las importaciones de superficies de cuarzo durante cuatro años, con cuotas crecientes y aranceles decrecientes. El sector español, liderado por Cosentino, ve en riesgo más de 500 millones de euros en exportaciones a Estados Unidos.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? El presidente Trump ha firmado una proclamación que activa un contingente arancelario (tariff-rate quota) sobre las importaciones de superficies de cuarzo, tras una investigación de la Comisión de Comercio Internacional (ITC).
  • ¿Quién está detrás? La Casa Blanca, apoyándose en la Sección 202 de la Ley de Comercio de 1974, que permite salvaguardias cuando un sector nacional sufre un daño grave por el aumento de las importaciones.
  • ¿Qué impacto tiene? La medida golpea directamente a los grandes exportadores europeos, con España en primera línea. Cosentino, líder mundial en encimeras de cuarzo y sílice compacta, verá cómo su principal mercado se cierra progresivamente.

Washington acaba de lanzar un mensaje muy claro: la industria americana del cuarzo no puede competir en igualdad de condiciones con la avalancha importadora y va a recibir protección durante los próximos cuatro años. Donald Trump firmó la semana pasada la proclama presidencial que, bajo la Sección 202 (el mecanismo de salvaguardia global de la legislación comercial estadounidense), impone un contingente arancelario a las superficies de cuarzo provenientes de todos los países no amparados por acuerdos comerciales específicos. España, y en concreto el gigante almeriense Cosentino, se llevan la peor parte de una decisión que cambiará el mapa del sector de la piedra decorativa.

La Comisión de Comercio Internacional (ITC, por sus siglas en inglés) determinó en mayo que las importaciones masivas de superficies de cuarzo —clasificadas en las partidas 6810.99.0020, 6810.99.0040 y 7020.00.6000 del sistema armonizado— habían causado un daño grave a la industria doméstica estadounidense. A partir de esa constatación, la Casa Blanca tenía vía libre para activar la Sección 202 y articular una respuesta que, según el texto de la proclamación, persigue “facilitar un ajuste positivo a la competencia de las importaciones”. Traducido al lenguaje comercial: aranceles escalonados durante cuatro años para dar aire a los productores locales.

Un contingente con cuotas crecientes y aranceles a la baja

La medida no es un arancel plano, sino un sofisticado contingente arancelario. Para el primer año, se fija un volumen de importación libre de aranceles, y todo lo que supere ese límite pagará un tipo elevado. En el segundo año, el contingente libre crece ligeramente y el arancel sobre el exceso se reduce; en el tercero, la cuota vuelve a ampliarse y el tipo baja; y en el cuarto, idéntica progresión. El objetivo es que, al final del periodo, la industria local haya ganado competitividad y los importadores se adapten gradualmente. Un diseño clásico de salvaguardia que ya empleó George W. Bush con el acero en 2002.

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La proclamación detalla una larga lista de países que quedan exentos: Canadá y México por el T-MEC, Australia, los países del CAFTA-DR, Colombia, Israel, Corea del Sur, Panamá, Perú, Singapur y los beneficiarios de la Iniciativa de la Cuenca del Caribe. Todos ellos escapan del castigo.

Pero la Unión Europea no está en esa lista. Y eso significa que las superficies de cuarzo fabricadas en España Italia, Francia o Alemania tendrán que pasar por el aro del nuevo contingente. En el caso español, el impacto se concentra en una sola empresa: Cosentino, el grupo que produce las conocidas marcas Silestone y Dekton y que factura cada año cientos de millones de euros en el mercado americano.

Cosentino, el gigante almeriense en la diana

Según datos del ICEX, las exportaciones españolas de superficies de cuarzo y conglomerados pétreos a Estados Unidos superan los 500 millones de euros anuales. Cosentino, con sede en Cantoria (Almería), representa aproximadamente el 40% de sus ventas globales en Norteamérica, lo que convierte a Washington en su principal cliente internacional. La compañía ha construido un potente centro de distribución en Florida y una red de cosentino centers repartidos por todo el país.

El mercado estadounidense le ha dado a Cosentino su salto a la gran liga mundial. Ahora, ese mismo mercado le pone repentinamente una zancadilla regulatoria.

La incertidumbre es máxima. Aunque el arancel no se aplicará de manera uniforme —dependerá del volumen total que se declare—, la simple existencia del contingente desalienta los grandes pedidos. Cosentino tendrá que replanificar sus envíos, negociar con sus clientes americanos y, quizá, acelerar planes de producción local en Estados Unidos. Hace dos años ya abrió una fábrica de Dekton en Tennessee, pero la capacidad para absorber la demanda que hoy cubre desde España es limitada.

La Lógica de Washington

Pocas decisiones de política comercial son más ortodoxas que una salvaguardia de la Sección 202. No es un arancel punitivo como los del 301 contra China, ni una medida de seguridad nacional como las del 232. Aquí el detonante es el artículo XIX del GATT y el correspondiente procedimiento doméstico: la ITC investiga, determina el daño grave y remite al presidente una recomendación. Trump la ha aceptado con apenas matices. El respaldo bipartidista en el Congreso a este tipo de medidas es amplio, sobre todo cuando hay fábricas cerrando en estados como Ohio o Carolina del Norte.

El precedente más citado es el de Bush con los aranceles al acero de 2002. Entonces, el presidente republicano aplicó salvaguardias que afectaron frontalmente a la Unión Europea, que respondió con una lista de represalias y llevó el caso a la Organización Mundial del Comercio. La OMC acabó dando la razón a Bruselas, y Bush retiró los aranceles antes de lo previsto, pero no sin antes haber dado un respiro a la siderurgia americana. Ahora la historia se repite con el cuarzo y la UE tiene el manual de respuesta sobre la mesa.

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Para España, el golpe es asimétrico. Mientras que Alemania o Francia pueden diluir el impacto entre muchos exportadores, la industria española del cuarzo es básicamente Cosentino. Y Cosentino es una empresa que ha creado miles de empleos en Almería y que invierte fuertemente en innovación. La diplomacia comercial española, encabezada por el Ministerio de Economía, Comercio y Empresa, ya ha hecho gestiones ante la Comisión Europea para que la respuesta comunitaria incluya contramedidas que presionen a Washington sin desatar una guerra comercial a gran escala.

Ficha del Caso

  • El caso: La Casa Blanca activa un contingente arancelario de cuatro años sobre las importaciones de superficies de cuarzo tras una investigación de la ITC que constató daño grave a la producción local. Quedan excluidos los países con acuerdo comercial preferencial, pero no la UE.
  • Datos clave: Las exportaciones españolas del sector superan los 500 millones de euros anuales. Cosentino obtiene el 40% de sus ventas en Estados Unidos. El contingente arranca con un cupo libre y aranceles escalonados a la baja durante cuatro ejercicios.
  • Para España: Riesgo de pérdida inmediata de cuota de mercado para el líder mundial del cuarzo decorativo. La UE prepara una respuesta que podría incluir represalias sectoriales, mientras Cosentino acelera sus planes de producción en suelo americano.