Ataques iraníes en bases de EEUU: el Pentágono confirma daños en cientos de edificios

El inspector general del Pentágono cifra en cientos los edificios dañados y en decenas las aeronaves afectadas en ocho países de Oriente Próximo. El coste de la Operación Epic Fury asciende ya a 33.400 millones de dólares sin contar la reparación de infraestructuras.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? El inspector general del Pentágono confirma daños en cientos de edificios militares y diplomáticos estadounidenses en ocho países de Oriente Próximo durante la Operación Epic Fury.
  • ¿Quién está detrás? Los ataques iraníes alcanzaron infraestructura de EEUU en Kuwait, Bahréin, Qatar, Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudí, Irak, Omán y Jordania.
  • ¿Qué impacto tiene? El coste asciende a 33.400 millones de dólares sin incluir reparaciones. Decenas de aeronaves han sido afectadas y 18 militares han fallecido.

El inspector general del Pentágono ha confirmado que los ataques iraníes dañaron cientos de edificios militares y diplomáticos de Estados Unidos en ocho países de Oriente Próximo durante la Operación Epic Fury. El informe, publicado el 15 de septiembre, constituye la primera evaluación oficial exhaustiva de los daños desde que comenzó la campaña el 28 de febrero.

El inventario de daños que el Pentágono reconoce por primera vez

Según el informe del Office of the Inspector General, el mando central estadounidense trasladó a los investigadores que ‘los ataques iraníes dañaron y destruyeron cientos de edificios y estructuras en bases estadounidenses en Kuwait, Bahréin, Qatar, Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudí, Irak, Omán y Jordania durante el conflicto. No se han publicado detalles sobre instalaciones militares específicas, una omisión que limita la transparencia del recuento.

El Departamento de Estado, por su parte, informó de que las instalaciones diplomáticas en cuatro países sufrieron daños físicos por los ataques iraníes, con un coste total estimado de 184 millones de dólares. Los recintos diplomáticos en Irak soportaron más de 600 ataques, mientras que las embajadas en Kuwait City y Riad también fueron alcanzadas. La cifra equivale al presupuesto anual de varias agencias federales estadounidenses de tamaño medio.

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El recuento de aeronaves es igualmente revelador. El informe confirma que decenas de aeronaves tripuladas y no tripuladas han sido destruidas o dañadas, con datos verificados por el CENTCOM a 24 de agosto. El desglose incluye cuatro cazas de ataque polivalente F-15E Strike Eagle, un A-10 Thunderbolt II, cuatro helicópteros ligeros AH-6, un helicóptero de ataque AH-64 Apache, un helicóptero polivalente MH-60, un dron de vigilancia marítima MQ-4C Triton y hasta 30 drones de ataque MQ-9 Reaper. La fuente de este recuento es un informe del Congressional Research Service publicado en mayo y validado por el mando central.

La distribución geográfica de los daños revela la amplitud de la respuesta iraní. No se limitó a las bases principales de Irak, el teatro tradicional de las tensiones entre Washington y Teherán. Alcanzó Arabia Saudí, Qatar, Emiratos Árabes Unidos, Omán, Bahréin, Kuwait e incluso Jordania, un aliado tradicionalmente estable. La capacidad de Teherán para golpear ocho países de forma simultánea sugiere una planificación de meses y un acceso a inteligencia sobre las posiciones estadounidenses que el Pentágono tendrá que investigar.

El coste oculto de la Operación Epic Fury: 33.400 millones sin contar reparaciones

La Operación Epic Fury ha costado a Estados Unidos 33.400 millones de dólares hasta el 29 de junio, según estimaciones del Pentágono. El desglose incluye 22.300 millones en municiones gastadas, 3.700 millones en pérdidas de equipamiento y 7.400 millones en costes adicionales más allá de los gastos operativos normales del CENTCOM. Para dimensionar la cifra: equivale al presupuesto anual de defensa de Canadá o a cuatro años de gasto militar de Arabia Saudí.

Estas cifras no contemplan el coste de reparación de las infraestructuras dañadas. El Departamento de Defensa omitió ese capítulo porque, según el propio informe, ‘no ha determinado cuál será su postura futura en la región, cómo construirá sus bases y qué porcentaje de los costes de construcción aportarán los aliados y socios’. Dicho sin rodeos: el Pentágono no sabe cuánto costará reconstruir sus posiciones en Oriente Próximo porque no sabe si las reconstruirá.

El Pentágono ha reconocido por primera vez el alcance real: cientos de edificios afectados en ocho países, con un coste que escalará cuando se reparen las bases.

La ausencia de fondos específicos aprobados por el Congreso para la guerra contra Irán obliga al Pentágono a desviar dinero de los presupuestos operativos ordinarios, incluidos los fondos destinados a formación y mantenimiento. ‘La falta de una partida presupuestaria dedicada a la operación dificulta el cálculo del coste total’, señala el informe. Mientras tanto, el Mando de Transporte de Estados Unidos ha operado más de 1.500 misiones de transporte aéreo para apoyar la campaña, con picos de 30 a 40 vuelos diarios directos al área de responsabilidad del CENTCOM y otros 20 a 30 diarios hacia el AOR del USEUCOM para operaciones de transbordo.

El coste del puente aéreo asciende a 2.400 millones de dólares hasta el 30 de junio. ‘Aunque estas obligaciones han sido en gran medida reembolsadas por los servicios militares, se prevén retrasos en los pagos a medida que se agoten los fondos sin una partida suplementaria’, advierte el inspector general. Las bajas militares estadounidenses ascienden a 18 fallecidos hasta el 27 de agosto. En cuanto a heridos, el Pentágono cifró 417 al 30 de junio, pero las cifras publicadas a finales de agosto se dispararon hasta los 774, un salto que ilustra la intensidad de los combates sostenidos durante el verano.

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En paralelo, militares desplegados en la zona filtraron fotografías a CBS News que muestran el alcance real de los daños, una información recogida por RT que no ha podido ser verificada por fuentes OSINT independientes hasta el momento. La filtración, si se confirma, añadiría presión pública sobre el Pentágono para que publique el desglose completo de sus pérdidas materiales.

Equilibrio de Poder

La lectura estratégica de este informe es incómoda para Washington. El Pentágono no había reconocido hasta ahora la magnitud real de los daños sufridos en Oriente Próximo, y lo hace en un momento en que la Administración de Trump busca reorientar su prioridad militar hacia el Indo-Pacífico. El desgaste sobre la infraestructura militar estadounidense en ocho países simultáneamente contradice la narrativa de una operación ágil y de bajo coste que la Casa Blanca ha mantenido desde febrero.

El precedente histórico más cercano es la guerra en Irak, donde la falta de una partida presupuestaria específica obligó a desviar fondos de programas de formación durante años. La Operación Epic Fury ha reproducido ese patrón: sin financiación dedicada, el coste real se difumina entre los presupuestos ordinarios y se pospone en forma de infraestructura sin reparar. En esta redacción lo observamos como una estrategia deliberada para evitar el escrutinio del Congreso. La pregunta es cuánto tiempo podrá sostenerla el Pentágono.

Para España, el impacto es indirecto pero tangible. La presencia militar estadounidense en el Mediterráneo y el Golfo condiciona la postura de la UE y de la OTAN. Con las fuerzas estadounidenses desgastadas en Oriente Próximo, crece la presión sobre los países europeos para asumir mayores responsabilidades en materia de defensa. La base de Rota, con sus destructores AEGIS y su escudo antimisiles, adquiere un valor estratégico renovado si la infraestructura estadounidense en en el Golfo queda comprometida a medio plazo. Además, la inestabilidad sostenida en Oriente Próximo mantiene el precio del petróleo en tensión y golpea directamente a una economía española dependiente de las importaciones energéticas de la región.

El riesgo inmediato es claro: sin una partida suplementaria del Congreso, la capacidad del Pentágono para mantener sus niveles operativos en la región puede degradarse aún más en los próximos meses. El próximo informe trimestral del inspector general, previsto para finales de año, será determinante para calibrar si la financiación se ha resuelto o si el desgaste continúa extendiéndose.

La pregunta que queda abierta es si la Administración de Trump solicitará formalmente una partida suplementaria o si mantendrá la ambigüedad presupuestaria como herramienta política. El calendario legislativo aprieta: la sesión parlamentaria se cierra antes de que termine el año, y sin fondos adicionales la capacidad del Pentágono para sostener dos operaciones simultáneas —Oriente Próximo y el refuerzo del Indo-Pacífico— puede quedar seriamente comprometida. Dejémoslo en un ‘ya veremos’.