Illa defiende la ampliación del Aeropuerto de El Prat como ‘el más verde del sur de Europa’ y reta a los Comuns

El presidente de la Generalitat responde a Jéssica Albiach y promete un aeropuerto 'más verde del sur de Europa'. El Gobierno aprueba el DORA III con 1.760 millones para obras previas, pero la ampliación no arrancará antes de 2032.

Salvador Illa ha defendido este miércoles la ampliación del Aeropuerto de El Prat como una operación ‘esencial’ para la economía catalana. Y lo ha hecho con un compromiso ambiental de máximos: ‘Será el aeropuerto más verde y sostenible del sur de Europa’.

La respuesta llega desde Extremadura, donde el presidente de la Generalitat participa en un acto conmemorativo por la Diada en Mérida. Antes de reunirse con la presidenta extremeña, María Guardiola, en el primer encuentro de un jefe del Govern con un Ejecutivo autonómico integrado por Vox, Illa quiso dejar clara su posición sobre una de las apuestas económicas más controvertidas de su mandato.

El proyecto como moneda de cambio legislativa

El presidente ha calificado la ampliación de ‘esencial para mantener la economía catalana conectada’ y ha asegurado que servirá para ‘seguir generando prosperidad para repartirla territorialmente. Su defensa busca, además, ‘liberar el potencial’ de Cataluña y ganar autonomía comercial, como ya avanzó hace dos días ante 840 personalidades del tejido socioeconómico catalán en el Museu Marítim de Barcelona.

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Las palabras de Illa no han tardado en tensar a Jéssica Albiach, presidenta de los Comuns. La socia externa de la legislatura prometió ayer que ‘la ampliación del aeropuerto de El Prat no se hará’ porque la detendrán ‘en Europa‘ por su impacto sobre el humedal de la Ricarda, un paraje protegida por la Red Natura 2000.

Albiach afeó al president su ‘triunfalismo’ ante la élite económica y le reprochó que hablara del cambio climático y, ‘dos segundos más tarde’, insistiera en la ampliación. Pese a la escalada verbal, no sugirió retirar el apoyo parlamentario que su formación da a los socialistas desde la oposición, a cambio de regulaciones como el tope a los alquileres.

El apoyo de los Comuns a Illa no está en riesgo, pero la ampliación del Prat ya se ha convertido en el primer gran desgaste simbólico de la legislatura.

El dinero que ya está en la mesa

El calendario administrativo, sin embargo, da aire a las dos partes. El Gobierno aprobó ayer el Documento de Regulación Aeroportuaria (DORA III) para el periodo 2027-2031, que contempla una inversión de 1.760 millones de euros en obras previas a la ampliación. Son actuaciones preparatorias: los trabajos para incrementar los vuelos de largo recorrido deberán esperar al menos hasta 2032.

De esa cantidad, una partida de 191 millones de euros se destina a compensación medioambiental. El objetivo es lograr el aval de las instancias europeas para la ampliación de la pista sobre los humedales de El Prat. Sin ese visto bueno, el proyecto no sale.

La intrahistoria: el coste político de un acuerdo que no se rompe

La posición de Illa y la reacción de los Comuns dejan al descubierto la fragilidad del acuerdo de investidura. Los Comuns no tienen representantes en el Consell Executiu, pero su apoyo externo ha sido decisivo para sacar adelante las iniciativas en vivienda. La ampliación del Aeropuerto de El Prat coloca al socio en una contradicción incómoda: comparte agenda social con el PSC, pero rechaza de plano una de sus prioridades económicas.

En el Govern, la consigna es que no hay crisis. No obstante, lo que observamos es que el tono de Albiach (‘la ampliación no se hará’) anticipa una batalla judicial larga. El recurso ante la justicia europea puede tardar años, y la propia inversión preparatoria ya incluye una partida específica para tratar de desactivar ese frente. La lectura, desde dentro, es que Illa gana tiempo político: marca perfil ante el empresariado catalán mientras la oposición ecologista puede seguir existiendo sin tumbar la legislatura.

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El precedente pesa: la ampliación del Prat lleva más de una década bloqueada entre informes ambientales y resistencias locales. La diferencia hoy es que el dinero ya figura en una planificación estatal, y que la Generalitat tiene un socio externo dispuesto a defender su oposición ante Bruselas. El siguiente hito no está en el Parlament, sino en la tramitación europea de los proyectos. Ahí se medirá si la promesa de Illa es realista o solo un mensaje para la platea.