La Junta de Andalucía ha confirmado este martes que facilitará al Ayuntamiento de Córdoba la compra de los tres cines de verano por 300.000 euros.
El derecho de retracto y la operación a favor del Ayuntamiento
La consejera de Cultura y Deporte, Patricia del Pozo, ha explicado durante una visita institucional a la capital que el Gobierno andaluz ha iniciado el expediente de retracto en favor directamente del Consistorio para que pueda adquirir los históricos recintos. La fórmula evita, al menos en teoría, una doble operación entre administraciones y propietario.
El procedimiento comenzó a finales de marzo con la apertura del expediente del derecho de retracto. El plazo del que dispone la Junta culmina el próximo 6 de octubre y, según ha confirmado la consejera, el precio de transmisión de Fuenseca, Delicias y Olimpia es de 300.000 euros. El actual propietario, Antonio Amil, puede presentar alegaciones dentro del expediente.
Del Pozo ha puesto en valor el trabajo jurídico y el diálogo con el Ayuntamiento de Córdoba. “En ese entendimiento que tenemos, nosotros hemos entendido que puedan ellos comprarlo, ejercer el derecho de retracto”, ha señalado. Además, ha asegurado que trabajar con el Consistorio cordobés es “una gozada” y que ambas instituciones se complementan perfectamente.
La representante de la Junta ha recordado que la actuación autonómica tiene dos vías: el expediente de protección para conservar los cines y el propio retracto. La primera se registró meses atrás para estudiar la inclusión de los tres espacios en el catálogo de Bienes de Interés Cultural. Sobre los plazos, ha sido prudente: “Yo puedo contar cuál es mi límite temporal, que está en el 6 de octubre”.
El retracto es la llave jurídica para que tres cines de verano con décadas de historia no se pierdan, sino que pasen a manos del Ayuntamiento de Córdoba.
Pese a la confirmación institucional, fuentes de la delegación territorial de Cultura advierten de que no es factible hablar de tiempos cerrados. El 6 de octubre, salvo contratiempo, quedará formalizado oficialmente el derecho de retracto. Sin embargo, el propietario de los solares tiene garantizada la presentación de alegaciones y puede acudir a la vía judicial si defiende su posición.
La posición del propietario y la propuesta de acuerdo a tres bandas

De hecho, el empresario Antonio Amil ha confirmado que ya ha presentado alegaciones fundadas porque entiende que no concurren los requisitos legales para ejercer el retracto sobre las tres fincas. Su propuesta pasa por que la Junta desista del ejercicio del retracto y que, con la colaboración del Ayuntamiento de Córdoba, se permita a la asociación interesada adquirir los cines mediante un acuerdo a tres bandas.
Según Amil, esta solución permitiría conservar los cines de verano, mantener su función cultural y facilitar el desarrollo del proyecto de la asociación. A su juicio, con los usos actualmente permitidos la asociación podría llevar a cabo aproximadamente el 80 % de su proyecto, mientras que el Ayuntamiento de Córdoba tendría que avanzar en la autorización de usos compatibles que garanticen la viabilidad económica.
El propietario también defiende que no se trata de cerrar los cines ni de impedir una solución de interés general. Según su versión, se trata de evitar que las administraciones bloqueen una compraventa voluntaria que puede preservar estos espacios y evitar un largo conflicto judicial en Córdoba.
La Lectura Andaluza
En Córdoba, los cines de verano no son solo inmuebles: forman parte del paisaje emocional de varias generaciones que han visto películas al aire libre en noches de verano. La decisión de la Junta de Andalucía de facilitar el retracto en favor del Ayuntamiento llega después de que el Gobierno autonómico iniciara meses atrás los trámites para estudiar su protección como Bien de Interés Cultural. Ese doble movimiento —proteger y facilitar la compra— es la clave de una operación pensada para garantizar la continuidad de los espacios.
Para los vecinos de Córdoba y para quienes visitan la ciudad, la adquisición municipal de Fuenseca, Delicias y Olimpia por 300.000 euros supondría mantener una oferta cultural de proximidad que hoy no tiene alternativa clara en la ciudad. El precio, equivalente a una inversión moderada dentro de los presupuestos de patrimonio, permitiría al Consistorio decidir el futuro uso de tres recintos con décadas de historia sin depender de una operación privada. Eso no significa que el cierre esté exento de incertidumbre, como demuestran las alegaciones presentadas por la propiedad.
La proyección queda marcada por el 6 de octubre, fecha en la que la Junta prevé formalizar el derecho de retracto salvo que las alegaciones o un eventual recurso cambien el calendario. A partir de ahí, el Ayuntamiento de Córdoba deberá definir el modelo de gestión de los cines y, en su caso, avanzar en la autorización de usos compatibles que reclama el sector. Lo que se decide en Córdoba interesa más allá de la provincia: es un ejemplo andaluz de cómo el patrimonio cultural puede convertirse en un motor de cohesión ciudadana si las administraciones logran alinear sus tiempos y sus prioridades.
