El consumo eléctrico de la inteligencia artificial se disparará: la AIE prevé inversiones de casi 2 billones

La Agencia Internacional de la Energía calcula que los centros de datos demandarán el 3% de la electricidad mundial en 2030, tanto como Japón. El incremento obligará a reforzar redes y almacenamiento con baterías, aunque la propia IA puede optimizar el sistema.

La Agencia Internacional de la Energía (AIE) acaba de publicar un análisis que anticipa un vuelco histórico en el sistema eléctrico mundial. El auge imparable de la inteligencia artificial (IA) llevará a los centros de datos a consumir tanta electricidad como Japón y empujará las inversiones en infraestructuras digitales hasta los dos billones de dólares antes de 2030. Un fenómeno que, según la agencia, transformará tanto la planificación como el consumo energético global.

Centros de datos: una demanda eléctrica equiparable a la de Japón

El dato central del informe es rotundo: la IA hará que los centros de datos representen aproximadamente el 3 % del consumo mundial de electricidad en 2030, un porcentaje que equivale a toda la electricidad que consume Japón en un año. La magnitud de estas infraestructuras ya empieza a notarse. El mayor centro de datos actualmente en construcción necesita tanta energía como dos millones de hogares, una cifra que ilustra el reto para las redes de suministro.

Estados Unidos, donde el despliegue de inteligencia artificial está más avanzado, concentrará buena parte de esa presión. La AIE calcula que casi la mitad del aumento de la demanda eléctrica del país hasta 2030 estará directamente vinculado a la expansión de la IA. De hecho, los centros de datos superarán el consumo de industrias tan electrointensivas como la producción de aluminio, acero, cemento o productos químicos.

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📊 Impacto ecológico en cifras

  • Inversión global: Casi dos billones de dólares hasta 2030, de los que un 20 % se destinará a infraestructuras energéticas.
  • Consumo eléctrico adicional: Los centros de datos demandarán el 3 % de la electricidad mundial en 2030, equivalente al de Japón.
  • Pico de demanda instantánea: La IA provoca aumentos de hasta el 400 % en fracciones de segundo, según un caso registrado en 2025.
  • Equivalencia tangible: Un solo centro de datos en construcción requerirá la energía de dos millones de hogares.

Inversiones de dos billones de dólares para alimentar la revolución digital

Para sostener este crecimiento, la AIE estima que el mundo destinará cerca de dos billones de dólares a nuevos complejos informáticos hasta finales de la década. De esa cifra, aproximadamente un 20 % (400.000 millones de dólares) irá a parar a la parte energética —generación, redes y almacenamiento—, mientras que el 80 % restante financiará servidores, sistemas de refrigeración y equipamiento tecnológico.

La velocidad de expansión es extraordinaria: la capacidad de los data centers específicos para IA se ha duplicado en apenas un año. Y la inversión anual de las grandes tecnológicas podría pasar de más de 400.000 millones de dólares en 2025 a 700.000 millones en 2026, según recoge el documento.

centros de datos consumo eléctrico

Picos de consumo del 400 %: las baterías, imprescindibles

Uno de los desafíos más desconocidos de la IA son las brutales variaciones instantáneas de demanda que genera. Durante los procesos de entrenamiento de los modelos más avanzados, el consumo eléctrico puede multiplicarse en milisegundos. La AIE recuerda un episodio de 2025 en el que la demanda energética se disparó un un 400 % en apenas un cuarto de segundo. Las centrales convencionales no pueden reaccionar con esa rapidez, por lo que el almacenamiento mediante baterías se convierte en una pieza esencial para evitar colapsos en el suministro.

Esa necesidad de flexibilidad y respuesta instantánea está rediseñando la arquitectura de las redes. Las proyecciones apuntan a un despliegue masivo de sistemas de baterías a escala industrial, capaces de absorber los picos y devolver la estabilidad al sistema en milésimas de segundo.

La inteligencia artificial como aliada para una mayor eficiencia energética

Aunque la IA está detrás de buena parte del incremento de la demanda eléctrica, también puede convertirse en la mejor herramienta para contenerlo. La AIE subraya que los mismos algoritmos que entrenan los modelos de lenguaje permiten ya optimizar la gestión de redes complejas, mejorar las previsiones meteorológicas y de consumo, aumentar la seguridad del suministro e integrar de forma más inteligente las energías renovables.

Si estas aplicaciones se desplegaran a gran escala, el ahorro energético potencial antes de 2035 equivaldría al consumo anual de Indonesia, el cuarto país más poblado del planeta, con cerca de 290 millones de habitantes. Un dato que demuestra que la tecnología, bien orientada, puede devolver al sistema parte de la energía que consume.

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El auge de la inteligencia artificial no solo exigirá más electricidad, sino que transformará la forma en que la producimos y la consumimos.

Análisis: la transición energética, en juego

El informe de la AIE llega en un momento en que la electrificación del transporte, la climatización y la industria ya tensionan el sistema. Sumar a ese escenario otros 2 billones de dólares en centros de datos supone un reto adicional para la descarbonización. Si la nueva demanda se cubre con fuentes fósiles, el impacto sobre las emisiones globales —y sobre los compromisos climáticos adquiridos en la COP— sería muy significativo.

Por eso las grandes tecnológicas están invirtiendo de forma creciente en renovables y en acuerdos de compra de energía limpia. El propio análisis de la AIE indica que el 20 % de la inversión en centros de datos irá destinado a infraestructuras energéticas, buena parte de ella a proyectos eólicos, solares y de almacenamiento. El mensaje es claro: el crecimiento digital y la sostenibilidad no son opuestos, pero sí obligan a elegir bien desde el principio.

La capacidad de almacenamiento en baterías, la digitalización de las redes y la apuesta por modelos de IA más eficientes serán las llaves para evitar que el consumo se convierta en un lastre ecológico. Las próximas generaciones merecen un mundo donde innovación y responsabilidad ambiental no caminen por separado.

🌍 El Impacto Real para el Futuro

  • Beneficio medible: Si se gestiona correctamente, la IA podría generar ahorros energéticos equivalentes al consumo de Indonesia antes de 2035, compensando parte del incremento de demanda.
  • Modelo que cambia: La necesidad de flexibilidad eléctrica acelera el despliegue de baterías y fuentes renovables, impulsando una red más moderna y preparada para la transición.
  • Para las próximas generaciones: El reto consiste en que el crecimiento digital no se traduzca en más emisiones; la decisión sobre cómo alimentar los centros de datos definirá la huella ecológica que heredarán.