El líder de Vox, Santiago Abascal, calificó este miércoles a Pedro Sánchez como «el gobernante más miserable en toda nuestra historia» en plena crisis migratoria de Ceuta, endureciendo su discurso contra el presidente del Gobierno y llevando la retórica de la oposición a un nuevo extremo. La acusación, lanzada en redes sociales tras una visita a la ciudad autónoma, se suma a los anteriores cargos de «delito de traición» y coloca al jefe del Ejecutivo socialista, por primera vez en boca de un líder parlamentario, por debajo de figuras históricas como Fernando VII o el propio general Franco.
La crisis migratoria ha puesto a prueba las costuras del sistema de acogida en las dos ciudades autónomas y ha escalado el debate político en un escenario de alta tensión. Desde Ferraz, se observa la escalada de Abascal como una maniobra de distracción ante la capacidad del Gobierno para gestionar la crisis con refuerzos policiales y asistencia humanitaria. «No hemos tenido un gobernante más miserable en la historia. En toda nuestra Historia», remachó el líder de Vox en un tuit en el que vinculaba su ataque a una denuncia del sindicato policial JUPOL.
La escalada verbal de Abascal: del ‘delito de traición’ a ‘el más miserable’
La secuencia de declaraciones de Abascal en las últimas 48 horas dibuja una escalada sin precedentes. Si el martes ya había acusado al Gobierno de «delito de traición» por la gestión de las relaciones con Marruecos y de estar «sometido al régimen de Marruecos», el miércoles redobló la apuesta con el calificativo de «gobernante más miserable». La comparación implícita con Francisco Franco o Fernando VII —dos figuras que la democracia española ha situado fuera de la legitimidad histórica— busca deslegitimar de raíz al presidente y al partido que le sostiene.
Fuentes socialistas consultadas por Moncloa.com restan importancia a la descalificación y la enmarcan en una estrategia de oposición low cost que recurre al insulto ante la falta de propuestas. «Cuando no tienes proyecto, solo te queda el ruido», resumen en privado. Sin embargo, la dirección federal del PSOE no es ajena al desgaste que este tipo de campañas puede generar en el votante de centro, y prepara una respuesta argumental basada en los datos de la gestión migratoria.
De hecho, el Gobierno de Pedro Sánchez aprobó la semana pasada un refuerzo de 500 agentes para las ciudades autónomas y ha mantenido una interlocución constante con Rabat que ha evitado episodios como el de mayo de 2021. La derecha, sin embargo, prefiere convertir cada crisis en munición parlamentaria, y Vox está dispuesto a llegar hasta el final.
La ultraderecha ha encontrado en la crisis migratoria un caldo de cultivo para deslegitimar al Gobierno, pero la experiencia demuestra que los ciudadanos premian la gestión y no la descalificación.
La crisis de Ceuta y la acusación de instrumentalización del Estado
El detonante inmediato del ataque ha sido una información periodística que reproduce una denuncia del sindicato policial JUPOL, según la cual los primeros agentes de las Unidades de Intervención Policial que llegaron a Ceuta habrían sido desplegados para escoltar a Sánchez durante su visita a la ciudad, y no para atender las necesidades de seguridad en la frontera. La acusación, no verificada de forma independiente, ha sido aprovechada por Abascal para afirmar que el presidente «utiliza al Estado exclusivamente para protegerse él».
Desde el Ministerio del Interior se recuerda que el dispositivo de seguridad del presidente del Gobierno se ajusta a los protocolos habituales y que los refuerzos en la valla y en los centros de acogida comenzaron a desplegarse horas antes de la llegada de Sánchez. La polémica, con todo, ha enturbiado un viaje que desde el Ejecutivo se presentaba como una muestra de compromiso con las ciudades autónomas y con la inmigración ordenada.
El Eje del Poder Socialista
La virulencia del ataque de Abascal no es una anécdota aislada, sino el último capítulo de una estrategia de acoso y derribo que la ultraderecha viene practicando desde que Sánchez logró la investidura. En Ferraz lo interpretan como un intento de condicionar al PP en plena reconstrucción del centro-derecha y de movilizar al electorado más radical de cara a las próximas citas electorales. La dirección socialista, que ha blindado la figura del presidente con una Ejecutiva Federal monolítica, considera que responder al insulto con la misma moneda solo beneficia a Vox, y apuesta por reivindicar la acción de gobierno.
En el plano territorial, los presidentes autonómicos del PSOE —con Emiliano García-Page a la cabeza— han cerrado filas con la política migratoria del Gobierno, aunque reclaman más fondos para la acogida y una distribución más equitativa de los menores no acompañados. La visita de Sánchez a Ceuta, lejos de ser un gesto simbólico, ha servido para medir el pulso de la oposición y para constatar que la derecha va a seguir utilizando la inmigración como ariete. El Partido Socialista, que ha gobernado en las dos ciudades autónomas en etapas anteriores, sabe que el terreno es resbaladizo, pero confía en que la propuesta de un pacto de Estado en materia migratoria acabe desactivando los discursos del miedo.
🌹 El Apunte de Ferraz
- Mensaje fuerza: La ultraderecha escala sus ataques porque no tiene propuestas; el Gobierno seguirá centrado en gestionar la crisis con humanidad y rigor.
- Protagonista: Pedro Sánchez (presidente del Gobierno y secretario general del PSOE).
- Próximo hito: Próxima comparecencia del ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, en la Comisión de Interior del Congreso para informar sobre la crisis migratoria de Ceuta.
