Crisis en ERC de Girona: Junqueras busca recambio tras la renuncia forzada de Marc Puigtió

El excandidato dimite tras la filtración de unos audios que revelan un plan para controlar el partido. La dirección de Oriol Junqueras afronta la búsqueda de un sustituto a nueve meses de las municipales.

Esquerra Republicana se ha despertado este jueves con un incendio político en Girona. La dirección de Oriol Junqueras ha forzado la dimisión de Marc Puigtió, el candidato que debía liderar la lista municipal en las elecciones de mayo de 2027. El detonante: la filtración de unos audios en los que el ya exaspirante detallaba sus planes para hacerse con el control orgánico del partido en la ciudad. En solo unas horas, Puigtió pasó de prometer ‘todas las explicaciones necesarias’ a presentar su renuncia ‘por dignidad y responsabilidad’, según ha adelantado Crónica Global.

Por qué Puigtió cayó en apenas un día

El expediente abierto por la cúpula republicana apenas dejó margen para la resistencia. Los audios, difundidos por el perfil @girona_perduda, revelaban una estrategia de asalto al aparato local que la dirección consideró incompatible con la línea oficial. El propio Puigtió admitió un ‘error grave’. Sin embargo, la caída es doblemente dolorosa porque él mismo había sido la apuesta personal de la secretaria general, Elisenda Alamany, que hace solo dos meses lo paseaba por el Mercat del Lleó como símbolo de la renovación generacional del partido.

La operación de contención no sirvió. La federación gerundense queda descabezada y el grupo municipal, con apenas tres regidores, se asoma a un vacío de liderazgo a tan solo nueve meses de acudir a las urnas.

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Un vacío en Girona a nueve meses de las municipales

El problema de fondo no es solo la crisis de imagen. ERC carece de un banquillo sólido en la ciudad. La elección inicial de Puigtió ya era un síntoma: el partido tuvo que recurrir a un exalcalde de Sant Julià de Ramis porque no encontraba en sus propias filas a nadie con proyección para disputar la alcaldía. El teniente de alcalde Quim Ayats, que entró en el gobierno municipal mediante un pacto con Guanyem y Junts, no ha logrado capitalizar los tres años de cogobierno. La recogida de basuras y las supuestas irregularidades en la licitación del Cine Truffaut, ahora en manos del tribunal de contratos, han lastrado su gestión.

A eso se suman las polémicas internas. El regidor Àdam Bertran fue señalado por el propio Puigtió por haber comprado una escuela infantil privada durante una larga baja médica y por su escasa presencia en el consistorio. Bertran lo niega rotundamente. El ambiente en el grupo es, según fuentes conocedoras, de fractura absoluta.

La salida de Puigtió no resuelve la parálisis: deja al partido sin candidato y con un grupo municipal roto a las puertas de un ciclo electoral decisivo.

El heredero natural que perdió por un voto

Con el expediente aún fresco, la dirección ya estudia los estatutos para nombrar a un sustituto. Y todas las miradas apuntan a Adam Manyé, profesor y poeta nacido en el Camp de Tarragona pero con fuertes vínculos en Girona, donde fue director de servicios territoriales durante el Govern de Pere Aragonès. Perdió las primarias contra Puigtió por solo una papeleta, pero la impugnación no prosperó porque la cúpula cerró filas con el entonces candidato. Ahora, aquella derrota se perfila como una oportunidad: Manyé se alza como la alternativa más a mano para salvar el proyecto en plena urgencia.

En las quinielas también se cuela la diputada Laia Cañigueral, secretaria general de la federación de Girona y pareja de Ayats. Su perfil parlamentario daría un plus de visibilidad, aunque su vínculo personal con el teniente de alcalde podría lastrar la renovación que el partido necesita.

El espejismo de 2023 y la sombra de Aliança Catalana

En 2023, ERC obtuvo apenas el 9% de los votos en la capital gerundense, un descenso que dejó al grupo en clara minoría. Ahora, con el partido en crisis, el riesgo de desaparición municipal evoca el precedente de 2011, cuando la candidatura de Blanca Palmada perdió los cuatro regidores que tenía y el partido se quedó sin representación en un pleno que acababa de ver a Carles Puigdemont tomar la alcaldía.

El factor distorsionador de esta vez tiene nombre: Aliança Catalana. La formación de extrema derecha independentista puede fragmentar aún más el voto, y en un contexto de debilidad orgánica como el actual, el suelo electoral de ERC en Girona es extremadamente frágil. El partido se asoma a una cita con las urnas sin candidato, con la confianza bajo mínimos y teniendo que decidir en semanas quién asume la tarea de reconstruir lo que Puigtió ha demolido. Una operación contrarreloj que pone a prueba la capacidad de Junqueras para apagar fuegos en uno de sus feudos históricos.

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