Felipe VI recibió este jueves en el palacio de Marivent al presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, para analizar la crisis migratoria que ha sacudido la ciudad autónoma en los últimos días. La reunión, confirmada por la Casa del Rey, se produjo apenas horas antes de que el monarca iniciara su viaje de Estado a Colombia para la toma de posesión del nuevo presidente. Mientras tanto, el presidente de Melilla, Juan José Imbroda, no ha sido convocado al mismo encuentro, un contraste que abre una lectura institucional inmediata.
La cita supone un respaldo explícito a la ciudad norteafricana más golpeada por la avalancha de inmigrantes ilegales procedentes de Marruecos. Según fuentes consultadas, el Gobierno ceutí ha valorado la recepción como un “respaldo institucional y moral”, y ha destacado la “sensibilidad, cercanía y permanente atención” que el Rey siempre ha demostrado con Ceuta. No es la primera vez que Felipe VI mantiene contacto directo con Vivas en momentos críticos: en cada episodio fronterizo, el monarca ha telefoneado personalmente al presidente ceutí, según confirman fuentes de su ejecutivo.
El pasado 1 de agosto, el Rey expresó su “preocupación e indignación” por los graves acontecimientos ocurridos tanto en Ceuta como en Melilla, en un comunicado difundido por Zarzuela. En él subrayó que el Estado debe velar por la seguridad de las ciudades autónomas y evitar que hechos como aquellos, que se han traducido en la pérdida de decenas de vidas, vuelvan a repetirse. El monarca ha mantenido conversaciones telefónicas con los presidentes de ambas ciudades, así como con el jefe del Gobierno, Pedro Sánchez, y el líder de la oposición, Alberto Núñez Feijóo, a quienes ha transmitido ánimo y firmeza.
Pese a esa voluntad de contacto con los dos territorios, la audiencia en Marivent se ha limitado a Vivas. La Casa del Rey no ha ofrecido explicación alguna sobre la ausencia de Imbroda, una omisión que, en el ámbito diplomático, resulta difícil de ignorar. Fuentes del entorno de Melilla consultadas por El Faro señalan que el presidente melillense no ha sido convocado, un dato que contrasta con la cercanía demostrada hacia la otra ciudad autónoma.
En la diplomacia de la Corona, la simbología de la audiencia habla tan alto como las palabras: a quién se recibe y cuándo configura un mensaje de Estado tan nítido como un comunicado.
Melilla, fuera del guion: la ausencia que Zarzuela no comenta
La decisión de no convocar a Imbroda abre un espacio de interpretación que la Casa del Rey, fiel a su estilo, no ha querido cubrir. Algunos analistas apuntan a que Ceuta ha sido la auténtica damnificada, epicentro de una entrada masiva de inmigrantes que puso en jaque sus recursos y que ha provocado la indignación del Gobierno central y de la propia Corona. La reunión con Vivas se enmarcaría, por tanto, en una lógica de atención inmediata al foco más caliente de la crisis.
Sin embargo, excluir a Melilla de ese gesto simbólico de respaldo institucional puede leerse como una decisión al menos discutible. La ciudad también ha sufrido presión migratoria, aunque no con la misma intensidad mediática, y el propio Rey se había referido a ambas en su comunicado. La falta de una audiencia paralela o de una explicación pública deja a Imbroda en una posición expuesta, justo cuando el respaldo simbólico de la Jefatura del Estado tiene más valor.
El peso de la audiencia real en la diplomacia territorial
En la monarquía parlamentaria, las audiencias del Rey con presidentes autonómicos no son actos meramente protocolarios. Cada una de ellas es leída como un termómetro de la confianza y del interés político de la Corona. En esta ocasión, Felipe VI ha optado por recibir a un presidente del Partido Popular —el mismo partido que gobierna en Baleares— en un momento en que Ceuta vive su peor crisis migratoria en años. El gesto, por tanto, combina apoyo institucional, cercanía personal y un mensaje de firmeza ante una situación que trasciende lo local.
A Melilla le queda esperar. La Casa del Rey no ha anunciado si habrá un encuentro posterior con Imbroda ni si el monarca planea retomar las conversaciones telefónicas con el presidente melillense. Mientras la agenda de Zarzuela permanece en silencio sobre este punto, la comparación entre ambas ciudades queda instalada en el debate público.
Claves del Protocolo y Estado
- Contexto del acto: la crisis migratoria en Ceuta, con episodios de violencia y entrada masiva de inmigrantes, ha llevado al Rey a convocar una audiencia urgente con su presidente para respaldar a la ciudad y analizar la situación.
- El detalle de protocolo: la decisión de no incluir a Melilla en el encuentro rompe la simetría que cabría esperar tras el comunicado del 1 de agosto, donde se mencionaba a ambas ciudades. La Casa del Rey no ha explicado la exclusión.
- Próximos pasos: Felipe VI viaja a Colombia para la toma de posesión del nuevo presidente. No hay confirmación oficial de que vaya a recibir al presidente de Melilla en una fecha próxima.
