La Junta abona ya 2,9 millones en ayudas a los productores de pimiento de Almería y Granada afectados por el parvispinus.
EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? La Junta ha comenzado a transferir las ayudas de 2,9 millones de euros a los agricultores de pimiento de Almería y Granada que arrancaron la totalidad de su cultivo por la plaga del trips parvispinus.
- ¿Dónde y quién? En Almería, 216 beneficiarios reciben 2,8 millones; en Granada, 10 productores se reparten 122.411 euros. La Consejería de Agricultura coordina la medida.
- ¿Qué supone para los ciudadanos? Los agricultores afectados reciben un respaldo económico directo mientras la administración refuerza los controles fitosanitarios para proteger la campaña de pimiento que ya ha comenzado.
El pago de las ayudas: 2,9 millones para 226 agricultores
La Consejería de Agricultura, Pesca, Agua y Desarrollo Rural ha confirmado que está abonando ya los 2,9 millones de euros comprometidos para indemnizar a aquellos productores que hayan arrancado el cien por cien del cultivo de pimiento a causa del trips parvispinus. Según los datos oficiales, en la provincia de Almería se destinan 2,8 millones de euros a 216 beneficiarios, mientras que en Granada se reparten 122.411 euros entre 10 agricultores.
Estas ayudas, gestionadas por la Junta a través de la Resolución de 10 de abril de 2026 publicada en el BOJA, llegan en un momento sensible para el sector. La plaga, declarada oficialmente por la administración autonómica, ha obligado a muchos invernaderos de la provincia almeriense a renunciar a su producción para evitar contagios masivos. El arranque total es una medida drástica pero necesaria para contener al insecto.
Refuerzo de controles y 209 sanciones en Almería
Paralelamente al pago, la Delegación Territorial de Agricultura en Almería ha intensificado las inspecciones en campo. Se han realizado 597 visitas a explotaciones para comprobar que los arranques de cultivos finalizados se ejecutan de manera correcta, con el fin de evitar la propagación hacia invernaderos vecinos. Fruto de estos controles, se han iniciado ya 209 sanciones por incumplimiento de las medidas fitosanitarias y riesgos asociados.
La administración autonómica ha querido trasladar un mensaje de «tranquilidad» al sector hortícola almeriense durante la última reunión de la Mesa de Sanidad Vegetal. En ese encuentro, en el que participaron Asaja, COAG, UPA, Coexphal y Hortyfruta, la Junta puso sobre la mesa los protocolos de control biológico diseñados para el cultivo de pimiento, tanto en semillero como en invernadero, apoyados en el trabajo del Instituto de Investigación y Formación Agraria y Pesquera (Ifapa).
El momento no es casual: la recolección ya ha comenzado en Almería. Por ello, la Consejería insiste en la necesidad de aplicar todas las medidas obligatorias del plan de arranque y las recomendaciones de control biológico, que la propia Junta ha detallado en los protocolos publicados en el BOJA.
El control biológico y las ayudas económicas son las dos patas sobre las que se sostiene la respuesta andaluza a una plaga que ya ha obligado a arrancar hectáreas enteras de pimiento.
La Lectura Andaluza
El episodio del Thrips parvispinus en el poniente almeriense no es solo un contratiempo fitosanitario; es una prueba de resistencia para un modelo agrícola que sostiene miles de empleos y coloca a Andalucía como líder exportador hortofrutícola. La provincia de Almería concentra una parte muy importante de la producción nacional de pimiento, y cada campaña genera una actividad económica que trasciende las lindes de los invernaderos. De ahí que la Junta haya activado dos palancas simultáneamente: la compensación directa por las pérdidas y el refuerzo de los protocolos de control, con el respaldo científico del Ifapa y la vigilancia de las delegaciones territoriales.
Para quienes cultivan bajo plástico, la llegada de estos 2,9 millones es una bocanada de liquidez en un año en el que la decisión de arrancar toda la planta ha supuesto renunciar a ingresos y empezar de cero. En Granada, aunque el volumen de afectados es menor, la inyección de 122.411 euros a diez productores sostiene tejido rural y evita el abandono de fincas. Son recursos que salen de las arcas autonómicas, pero la Junta los ve como una inversión en la continuidad del sector. Mantener vivos los invernaderos es garantizar que la próxima campaña llegue con capacidad productiva intacta.
La proyección a corto plazo es clara: la campaña de recolección está arrancando y la aplicación rigurosa de los protocolos de control biológico definirá hasta qué punto el parvispinus queda acotado. La administración autonómica ha puesto las herramientas —normativa en el BOJA, inspecciones, sanciones— y ahora espera que el sector las incorpore con disciplina. Si el plan funciona, Almería podría volver a demostrar que la innovación fitosanitaria es tan competitiva como la propia exportación. Y Granada, por su parte, consolida su papel como complemento diversificador de una horticultura que no solo se juega en el poniente. Andalucía vuelve a demostrar que sabe proteger lo suyo cuando el campo se ve amenazado.

