La catalana BitBase ha logrado la licencia europea MiCA, el permiso que Binance no consiguió y que solo obtiene una de cada cinco empresas que lo intentan. Es un hito para el sector cripto español y, sobre todo, para una compañía que ha hecho del canal físico su seña de identidad.
Un filtro que solo pasa una de cada cinco
El alcance del filtro da una idea de su exigencia. Según un informe de la consultora TRM publicado en julio, 1.343 exchanges operaban en la Unión Europea antes de la entrada en vigor de MiCA. Solo 281, una de cada cinco, han obtenido la autorización. MiCA es el primer marco normativo común de la Unión Europea para regular la emisión, negociación y custodia de criptoactivos. La cifra dibuja un mercado en plena depuración y explica por qué la licencia se ha convertido en un activo estratégico.
La licencia se ha convertido en un salvoconducto codiciado. También genera rechazo en una parte de la comunidad cripto, poco amiga de regulaciones. Álex Fernández, fundador de BitBase, defiende sin embargo el nuevo marco: ‘Sin regulación no habría protección del consumidor y es la única forma de que haya protección real’. La protección del consumidor, insiste, no es un capricho regulatorio.
El proceso no fue corto. A BitBase le ha llevado dos años completar la adaptación. ‘Nunca nos hubiéramos imaginado que sería tan largo y exigente’, reconoce Fernández. La compañía ha tenido que reforzar sus sistemas de cumplimiento seguridad y prevención del blanqueo de capitales, además de adaptar su estructura financiera a los requisitos europeos. BitBase ya figuraba en el registro del Banco de España como proveedor de servicios de cambio de moneda virtual por moneda fiduciaria y custodia de monederos electrónicos.
Adiós al anonimato en los cajeros
BitBase mantiene la mayor red de cajeros de criptomonedas de España. La estrategia es doble: capilaridad física y confianza presencial. Según su fundador, el canal físico ha ayudado a dar confianza a usuarios menos familiarizados con estos activos. ‘Hay consumidores que necesitan cierta ayuda a la hora de entrar y entender su funcionamiento’, señala.
Ese canal físico pierde ahora su principal atractivo: el anonimato. El anonimato se acabó. Con la nueva regulación, los clientes que utilicen los cajeros para intercambiar efectivo por criptomonedas tendrán que identificarse en determinadas operaciones. La medida refuerza la prevención del blanqueo de capitales y equipara las reglas del juego con las plataformas online.
La licencia MiCA separa a las plataformas que pueden operar en Europa de las que tendrán que buscarse otro sitio.
Por qué Binance no y BitBase sí
Preguntado por qué BitBase sí ha conseguido la autorización frente a Binance y las más de 1.000 compañías que no la han obtenido, Fernández apunta al tamaño de las empresas y a la complejidad del proceso. ‘Nuestro caso puede ser algo más sencillo’, admite.
El fundador rechaza, en cualquier caso, que haya habido favoritismos y subraya que el proceso no permite atajos. ‘Si no cumples lo que te exigen, no hay nada que hacer’, zanja. Para el ecosistema español, la licencia de BitBase es un hito: sitúa a una empresa catalana en el reducido grupo de plataformas autorizadas antes de que termine la adaptación del resto. También demuestra que no hace falta ser un gigante global para superar el filtro.
La compañía suspendió temporalmente su actividad para completar la adaptación al nuevo marco. Tras recibir la luz verde del regulador europeo, BitBase prepara ahora la reapertura, prevista para septiembre, mientras culmina su inscripción en el registro europeo. El próximo mes será la prueba de fuego: la red de cajeros volverá a estar operativa y la empresa tendrá que demostrar que el coste regulatorio no penaliza su modelo físico. La normalidad, si se puede llamar así, vuelve a los cajeros.

