La izquierda confederal española vuelve a mirar hacia Argentina. No para importar liderazgos, sino para explorar un mecanismo electoral capaz de resolver su dilema más corrosivo: cómo elegir candidaturas sin escisiones ni disputas por el censo. Ese es el terreno que pisa Sumar y, con él, su red de confluentes.
El punto de partida es un análisis publicado por El Salto que rescata las primarias abiertas, simultáneas y obligatorias de Argentina, las PASO. Creadas por la ley 26.571 de diciembre de 2009, nacieron después de que el kirchnerismo perdiera las legislativas de medio término de ese año. Su idea central era obligar a todas las formaciones a competir internamente el mismo día, incluso si presentaban una lista única.
Un sistema con censo oficial y vocación de alianza
El modelo fijó un suelo electoral del 1,5 por ciento por circunscripción —al comienzo se planteó un 3—, pero el rasgo más decisivo fue otro: el censo dejó de ser un objeto de negociación partidaria. Al tratarse de un proceso abierto y obligatorio, el padrón oficial era el único marco posible. Ese punto toca la fibra exacta del debate en la izquierda española.
En Más Madrid, la discusión sobre quién puede votar en las primarias ha tensionado históricamente a la organización. Cuando la conversación salta a las primarias entre fuerzas distintas, el problema se multiplica. El análisis recuerda la propuesta de Gabriel Rufián para convocar primarias en ausencia de listas de unidad. Ahí la pregunta deja de ser ideológica: quién controla el padrón define quién controla el resultado.
Las PASO ofrecen una salida concreta. Al ser simultáneas y obligatorias, reducen la injerencia de militantes ajenos y evitan el cierre de listas en una mesa de café. Además, al integrar las listas derrotadas en proporción a sus votos mediante el sistema D’Hondt, convierten la competencia interna en un incentivo para construir alianzas, no para fragmentarlas.
La seducción del modelo argentino no es su obligatoriedad, sino su capacidad para despolitizar el censo y hacer de la competencia interna un combustible para la alianza.
El texto no oculta los riesgos. Las primarias abiertas también pueden empoderar a perfiles rupturistas: recuerda el triunfo de Donald Trump en 2016 frente al establishment republicano y la derrota de Horacio Rodríguez Larreta ante Patricia Bullrich en las PASO argentinas de 2023. Son riesgos asumidos, argumenta, porque se trata de decisiones soberanas de la ciudadanía.
El dilema del censo y el encaje de las confluentes

Para Sumar, la traducción es inmediata. La coalición liderada por Yolanda Díaz agrupa a fuerzas como Izquierda Unida, Más País, Más Madrid, Compromís, Chunta Aragonesista, Galicia en Común y Catalunya en Comú. Cada una arrastra su propio censo, su cultura de primarias, y su recelo hacia la centralización. Un mecanismo tipo PASO —convocado por ley estatal y con padrón oficial— evitaría que cada negociación de candidatura se convierta en un pulso por los inscritos.
Claro que la propuesta choca con una evidencia: en el Estado español no existe tradición de voto obligatorio ni de primarias obligatorias. El propio artículo descarta que haya tiempo o consenso para una reforma electoral de ese calado. La discusión funciona, por tanto, más como horizonte organizativo que como plan inmediato.
Eso no le resta utilidad. En las conversaciones internas de Sumar, el dilema no es solo ideológico: es de supervivencia electoral. Cuanto más compleja sea la negociación de listas, mayor es el riesgo de que alguna confluente opte por competir por separado. La lección argentina, con sus luces y sombras, apunta a que una cita previa y única puede contener los impulsos centrífugos.
La Dinámica de Coalición
Dentro de Sumar conviven al menos tres culturas de primarias. Las confluentes de mayor implantación territorial, como Más Madrid o Compromís, han defendido históricamente procesos con lógica propia. Otras fuerzas, como Izquierda Unida, arrastran estructuras más centralizadas. Y la plataforma de Yolanda Díaz necesita un mecanismo que no la enfrente a ninguna de ellas. El modelo PASO, al descansar sobre el censo oficial, traslada el conflicto fuera de las ejecutivas.
La dimensión de coalición con el PSOE es indirecta pero no menor. Una izquierda confederal con procesos internos más predecibles reduce los ruidos que el socio mayoritario suele capitalizar como síntoma de inestabilidad. Además, el precedente de Podemos —que en 2023 obtuvo cinco escaños por separado— funciona como advertencia permanente: la fragmentación tiene coste parlamentario.
La proyección inmediata pasa por las elecciones autonómicas y municipales de 2027. Para entonces, la negociación de candidaturas volverá a poner sobre la mesa las mismas disputas de censo y aparato. Si el esquema PASO sigue ganando protagonismo en el debate interno, su mayor aporte no será resolver el presente, sino presionar para que la próxima gran coalición electoral no dependa de una noche de cierre de listas.
Ficha del Caso
- El caso: Un análisis de El Salto plantea las primarias abiertas, simultáneas y obligatorias de Argentina como solución al dilema organizativo de la izquierda confederal española, especialmente en Sumar y sus confluentes.
- Datos importantes: Las PASO fueron creadas por la ley argentina 26.571 de 2009; fijaron un suelo del 1,5 por ciento por circunscripción y usaron el sistema D’Hondt para integrar listas derrotadas. En 2023, Podemos obtuvo cinco escaños compitiendo por separado.
- Resumen: El modelo reduce la disputa por el censo y transforma la competencia interna en incentivo para alianzas, aunque exigiría una reforma electoral sin consenso actual.
