El alquiler de vivienda frena a más de 100 profesores de la Xunta que esperan plaza en Ourense

Un total de 116 docentes piden traslado a la provincia mientras 124 buscan salir de ella. El segundo plazo de permutas se abre del 1 al 4 de septiembre.

Más de cien docentes gallegos han solicitado este verano una plaza en Ourense, pero el precio del alquiler y la conciliación familiar complican muchos de esos traslados.

El detonante fue la publicación, a principios de agosto, del Concurso de Adjudicación de Destinos Provisionales del curso 2026/2027. Miles de maestros y profesores conocieron entonces su centro de destino, y quienes no quedaron satisfechos activaron el mecanismo de las permutas, el intercambio provisional de plazas entre funcionarios docentes autorizado por la Dirección Xeral de Centros e Recursos Humanos de la Xunta de Galicia (el gobierno autonómico).

La provincia de Ourense concentra este año un volumen relevante de peticiones. Son 116 profesionales los que han obtenido su destino inicial en otras áreas y buscan ahora un hueco en centros ourensanos. La mayor parte de estas solicitudes, llega desde Pontevedra, con 55 expedientes; le siguen A Coruña con 31 y Lugo con 30.

Publicidad

116 solicitudes de entrada y 124 de salida en Ourense

Dentro de la geografía provincial, la capital es el gran imán. Hay 72 educadores que aspiran a la ciudad de Ourense; los 44 restantes se reparten por núcleos como O Carballiño, Verín o Barbadás. No se trata de una simple demanda de huida desde las otras provincias: en paralelo, hay 124 profesores destinados en Ourense que desean marcharse.

De ellos, 53 piden ir a Pontevedra, 42 a A Coruña y 29 a Lugo, según los datos del procedimiento recogidos por La Región. Las direcciones del flujo son casi simétricas y dibujan una movilidad intensa en el interior del sistema educativo gallego, condicionada tanto por la vida personal como por el mercado inmobiliario.

Los propios profesores deben acordar los intercambios; después, la Dirección Xeral los autoriza si comparten cuerpo, especialidad y perfil lingüístico, y si no ocupan plazas condicionadas por comisiones de servicios ligadas a la salud o a la conciliación familiar. El primer plazo cerró el 17 de agosto y el segundo se abrirá del 1 al 4 de septiembre para quienes no hayan participado antes.

La vivienda ya no es solo un problema social en Galicia: se ha convertido en una variable que decide dónde trabaja el personal público docente.

La vivienda condiciona el empleo público

El dato no se entiende sin el contexto del alquiler. La fuente original describe enormes dificultades para encontrar una vivienda asequible en Ourense, una provincia que tradicionalmente ofrecía precios contenidos pero que ha visto tensionarse su mercado en los últimos años. La conciliación familiar, un factor clásico, se suma ahora a un obstáculo económico que afecta especialmente a los funcionarios en traslado.

Las cifras evidencian algo más profundo: el empleo público —estable, con salarios conocidos— ya no garantiza una movilidad sencilla. Un docente que obtiene destino en otra provincia puede verse atrapado entre aceptar el puesto o asumir un alquiler que desborda su presupuesto. En Ourense conviven la demanda de la capital con la salida de docentes hacia Pontevedra, la provincia con mayor atracción, y eso genera un mercado de permutas casi especulativo.

El Laboratorio Gallego

Galicia gestiona su sistema educativo con competencias propias y un calendario que obliga a adjudicar destinos antes del inicio de cada curso. La Xunta, gobernada por el PPdeG (el Partido Popular de Galicia, con mayorías absolutas consecutivas desde 2009), tiene en la cobertura de plantillas una de sus tareas menos visibles pero más decisivas. Si la vivienda se convierte en un freno para que los docentes acepten plazas, la calidad del servicio en las aulas puede resentirse, sobre todo en una provincia con baja densidad demográfica y dispersión territorial.

Publicidad

La lectura nacional es directa: la crisis del alquiler no solo afecta a los trabajadores del sector privado. También condiciona a los empleados públicos, un colectivo que suele presentarse como refugio frente a la precariedad. En comunidades como Madrid, Cataluña o Euskadi, los precios del alquiler ya influyen en la cobertura de plazas de médicos, maestros o policías. Galicia no es una excepción, aunque aquí el debate político suele centrarse más en el medio rural que en las ciudades. Los datos de Ourense, una capital pequeña, desmienten esa simplificación: la tensión inmobiliaria también alcanza a las urbes medianas.

La proyección inmediata está en el segundo plazo de permutas de septiembre. Si las dificultades de vivienda persisten, es probable que parte de las solicitudes queden sin resolver o que la movilidad se concentre en las zonas con alquileres más bajos. El curso 2026/2027 arrancará con esas tensiones aún abiertas.

Ficha del Caso

  • El caso: Más de un centenar de docentes gallegos piden permuta para trabajar en Ourense mientras otros 124 buscan salir de la provincia. El precio del alquiler y la conciliación condicionan los traslados.
  • Datos importantes: 116 solicitudes de entrada; 72 tienen como destino la capital. 124 piden salir. El primer plazo cerró el 17 de agosto; el segundo va del 1 al 4 de septiembre.
  • Resumen: La vivienda se ha convertido en un factor estructural que altera la movilidad del empleo público en Galicia y anticipa retos similares en el conjunto de España.