Madrid admite la ‘imposibilidad’ de garantizar el aborto en hospitales públicos

El expediente del Hospital Universitario de El Escorial reconoce que el Sermas no asume la totalidad de las interrupciones voluntarias del embarazo en la red pública y recurre a un centro acreditado externo. La Consejería de Sanidad defiende que la prestación está garantizada en

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? La Comunidad de Madrid reconoce en un pliego de contratación sanitaria que el Sermas no puede asumir la totalidad de las interrupciones voluntarias del embarazo en la red pública y deriva el expediente a un centro acreditado externo.
  • ¿Quién está detrás? El Servicio Madrileño de Salud y la Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid; el expediente afecta al Hospital Universitario de El Escorial.
  • ¿Qué impacto tiene? Reabre el debate sobre la objeción de conciencia y la prestación en centros públicos, con la oposición pidiendo explicaciones y la Consejería insistiendo en que el derecho está garantizado.

La Comunidad de Madrid ha reconocido en un pliego de contratación que el Servicio Madrileño de Salud no puede asumir en estos momentos la totalidad de las interrupciones voluntarias del embarazo en los hospitales públicos de la región. El expediente, vinculado al Hospital Universitario de El Escorial, admite la ‘imposibilidad’ de garantizar la prestación en algunos centros y justifica la derivación a un centro privado acreditado.

Lo que dice el expediente del Hospital de El Escorial

El pliego, al que ha tenido acceso El País y que recoge la publicación El Plural, sitúa el origen del desajuste en ‘el ejercicio del derecho a la objeción de conciencia del personal sanitario’. La Administración regional no dispone de un registro de objetores, un mecanismo que la oposición reclama desde hace años y que el Ejecutivo autonómico ha rechazado por considerar que la objeción es individual y no puede organizarse como una lista cerrada.

El texto también sostiene que ‘es necesario recurrir a la contratación de centros acreditados externos para garantizar el acceso efectivo’ y alude a ‘la imposibilidad actual de asumir estos procedimientos en su totalidad’. La derivación, sin embargo, no es una anomalía legal: forma parte de la cartera de servicios y se produce en distintas comunidades autónomas, gobernadas o no por el PP, cuando la red pública no concentra especialistas disponibles.

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La posición de la Consejería de Sanidad y la reacción política

sanidad pública Madrid

La consejera de Sanidad, Fátima Matute, ha cerrado filas con el relato oficial. En declaraciones a El País, asegura que ‘en cualquier hospital público de la Comunidad de Madrid puede darse esta prestación’ y que el Sermas garantiza tanto la cobertura como ‘la absoluta libertad y derecho de que el médico pueda objetar’. La versión de la Consejería es que ningún derecho queda desatendido, porque los centros acreditados externos forman parte de la red de cobertura del servicio público.

Los datos, sin embargo, dan munición a la oposición. Según las cifras que maneja la izquierda madrileña, en 2024 el 99,5% de las interrupciones voluntarias del embarazo se practicaron en centros privados acreditados. Más Madrid y el PSOE han reprochado a Ayuso esa derivación masiva, y la propia presidenta llegó a responder en la Asamblea de Madrid que quienes no estuvieran conformes podían ‘irse a otro lado’. La frase, descontextualizada o no, alimenta la polarización en materia sanitaria.

La derivación a centros acreditados no convierte a Madrid en una excepción: convierte la objeción de conciencia en un problema de organización interna que la izquierda lee como recorte.

En términos jurídicos, la Ley Orgánica 2/2010 reconoce el derecho a la objeción de conciencia de los profesionales sanitarios sin que exista la obligación de de un registro autonómico. La actualización aprobada en 2023 mantiene la interrupción voluntaria del embarazo como una prestación de la red pública, pero no impide que las comunidades autónomas se apoyen en entidades acreditadas cuando la organización interna lo exige.

El Eje del Poder Popular

El pulso entre la Consejería de Sanidad y la oposición madrileña se produce en una semana en la que el PSOE ha vuelto a situar la sanidad pública de Madrid como eje de desgaste nacional. En Génova la lectura es distinta: la prestación está cubierta, la derivación es legal y el intento es convertir un expediente administrativo en un escándalo ideológico. Los barones populares, con Isabel Díaz Ayuso a la cabeza, defienden que la sanidad pública madrileña concentra el mayor presupuesto sanitario de España y que la colaboración público-privada no resta plazas públicas.

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El aterrizaje territorial es inmediato. Madrid es la comunidad con mayor volumen de interrupciones voluntarias del embarazo de España, en parte porque la capital es una de las zonas con mayor demanda de servicios sanitarios de todo el país. La discusión sobre el registro de objetores se remonta a la legislatura anterior, cuando la Asamblea rechazó varias proposiciones no de ley en la misma dirección. El contexto histórico de la prestación se puede consultar en la interrupción voluntaria del embarazo en España.

El riesgo inmediato para la Comunidad de Madrid no es jurídico, sino político: la izquierda intenta colocar la sanidad de Ayuso en la agenda nacional a menos de dos años de las elecciones autonómicas. La próxima ventana crítica será la sesión de control en la Asamblea de Madrid, donde la oposición pedirá que Matute aclare si piensa impulsar un registro de objetores o blindar la derivación a centros acreditados.

🏛️ El Apunte de Génova

  • Mensaje fuerza: La sanidad pública madrileña garantiza la prestación mediante derivación a centros acreditados, sin renunciar a la objeción de conciencia.
  • Protagonista: Fátima Matute (consejera de Sanidad de la Comunidad de Madrid)
  • Próximo hito: Sesión de control al Gobierno regional en la Asamblea de Madrid, tras la información publicada esta semana.