Apple mantiene su demanda contra OpenAI por robar secretos tras fichar a 400 empleados

Apple pide al juez Davila que rechace la moción de desestimación de OpenAI y mantenga vivo el litigio por robo de secretos comerciales. La audiencia del 1 de octubre decidirá si el fichaje masivo de 400 exempleados desemboca en un juicio sobre la guerra por el talento.

Apple mantiene su demanda contra OpenAI por robo de secretos comerciales y presiona al juez. Más de 400 exempleados de la compañía de Cupertino trabajan ya en la firma de IA, que pidió la desestimación del caso. La batalla evidencia la guerra por el talento que libran las grandes tecnológicas.

Claves de la operación

  • Apple pide al juez mantener el caso abierto. La firma insta a rechazar la moción de desestimación de OpenAI antes de la audiencia del 1 de octubre.
  • El fichaje de más de 400 exempleados alimenta el conflicto. Apple acusa a la firma de IA de orquestar una captación sistemática de información confidencial.
  • La guerra por el talento en hardware define la disputa. El caso enfrenta la estrategia de chips de Apple con el ascenso de OpenAI en silicio propio.

El pulso por los secretos del hardware de Apple

Apple presentó este miércoles un escrito de oposición de 32 páginas que rechaza la moción de OpenAI para archivar la demanda. La compañía sostiene que la defensa de OpenAI se apoya en ‘distorsión, especulación y pruebas externas improcedentes’. Denunció originalmente a la firma de IA en julio por orquestar un esquema para extraer información confidencial de antiguos empleados convertidos en candidatos y nuevas contrataciones.

En su escrito, Apple detalla el caso del ingeniero Chang Liu. Según la compañía, Liu explotó un ‘raro fallo de autenticación’ para acceder al almacenamiento en red semanas después de incorporarse a OpenAI y descargó decenas de archivos de ingeniería confidenciales, incluida una presentación sobre fabricación y prueba de placas lógicas principales.

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El expediente incluye también acusaciones contra el responsable de hardware de OpenAI, Tan Yew Tan. Apple sostiene que Tan utilizó nombres en clave internos de proyectos para preguntar a candidatos por productos no lanzados. La firma también acusa a Tan de pedir a una empleada que llevara componentes a OpenAI para una sesión de ‘show and tell’.

Los componentes mencionados incluyen baterías, system-on-chips, placas lógicas y protectores. OpenAI mantiene que no tiene interés en el material confidencial de Apple porque construye ‘algo totalmente nuevo y diferente’. El argumento, sin embargo, no ha convencido a Cupertino.

Apple refuta además el argumento de OpenAI según el cual la denuncia no identifica un secreto comercial protegible. La compañía cita la decisión Quintara de 2025 del Noveno Circuito para defender que no es necesario revelar el secreto en esta fase: se trata de una disputa de hechos que se resolverá tras la presentación de pruebas.

La guerra no se pelea solo en los tribunales: se decide en cada fichaje de un ingeniero que conoce los secretos del rival.

El juez Edward J. Davila escuchará los argumentos de ambas partes el 1 de octubre. OpenAI defendió a principios de mes que Apple nunca identificó qué información constituye secreto comercial protegible. Incluyó mensajes de texto, un sitio web con nombres en clave de Apple y una copia de su guía de entrevistas como respaldo.

La ofensiva procesal de OpenAI y el silencio de Apple sobre sus secretos

Apple sostiene que ninguno de los documentos aportados por OpenAI puede valorarse en esta fase, porque una desestimación se resuelve únicamente sobre la propia denuncia. Es un movimiento procesal esperable: cuantos más elementos externos introduce OpenAI, más frágil se vuelve su petición de cerrar el caso antes del descubrimiento de pruebas.

El fondo del asunto no cambia. Cientos de ingenieros han saltado de las filas de Apple a OpenAI en los últimos años. La fuga de talento especializado ya es el activo más disputado. Apple no acusa a los trabajadores de irse, sino a OpenAI de dirigir un sistema de captación que exprime lo que saben.

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El espejo español de la guerra por el talento en la IA

El choque entre Apple y OpenAI resuena con fuerza en el tejido tecnológico español. La fuga de perfiles especializados hacia los hyperscalers preocupa en España. Compañías como Telefónica Tech e Indra, aunque operan en ligas distintas a las de las grandes tecnológicas estadounidenses, comparten el mismo problema: retener ingenieros con conocimiento en chips, redes y aprendizaje profundo.

En España, los grandes operadores han lanzado programas de retención y desarrollo interno. Sin embargo, observamos que la competencia por el talento se ha desplazado hacia Madrid y Barcelona, donde los centros de desarrollo de las multinacionales compiten con las cotizadas del IBEX 35 por perfiles cada vez que que más escasos. La diferencia salarial obliga a las empresas locales a reforzar la equidad retributiva o a resignarse a formar talento que después emigra.

El caso demuestra que la fuga de talento ya no es solo una cuestión de recursos humanos. Las grandes firmas están dispuestas a litigar por sus secretos comerciales cuando consideran que el fichaje masivo traspasa la frontera entre competencia legítima y apropiación. La audiencia del 1 de octubre ante el juez Davila marcará el alcance del litigio. Lo que está en juego sobrepasa a una sola compañía: es el equilibrio entre la movilidad laboral genuina y la protección de los secretos industriales en la era de la IA.