Crimen de Llanes: el presunto autor viajó días antes para preparar el asalto al cuartel de la Guardia Civil

La reconstrucción confirma que Dámaso Fernández se desplazó desde Zamora para planificar el ataque y robar el arma de un compañero. La víctima había solicitado ampliar el alejamiento meses antes.

La investigación del crimen de la Guardia Civil de Llanes confirma que el asalto al cuartel fue preparado días antes. Dámaso Fernández, agente destinado en Zamora, está señalado como presunto autor (la persona a la que se atribuyen los hechos sin que exista condena firme) de la muerte de su expareja, la también agente Laura Cruz Vega, cometida el pasado 5 de agosto en el acuartelamiento llanisco. Así lo recoge la reconstrucción publicada por La Nueva España y citada por fuentes conocedoras del caso.

El viaje previo y el robo del arma, según la investigación

La reconstrucción de los hechos apunta a que Fernández se desplazó a Llanes un par de días antes del crimen. Su objetivo era planificar el ataque y buscar vías de escape, una circunstancia que la investigación considera clave para acreditar la premeditación. La premeditación es uno de los elementos que la investigación ha subrayado desde los primeros días.

El agente no disponía de su arma reglamentaria, que le había sido retirada, aunque seguía formando parte de la Benemérita. Para cometer el crimen se llevó la pistola de un compañero de su taquilla, sin que este se diese cuenta.

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  • No llevaba su arma reglamentaria en el momento del crimen.
  • Sustrajo la pistola de la taquilla de un compañero.
  • El propietario del arma no se dio cuenta de la sustracción.
  • Al agente propietario se le ha abierto un expediente.

La investigación también sitúa al agente en un restaurante de Llanes el día anterior al crimen. Según las mismas fuentes, en ese momento presumiblemente ya tenía definido cómo iba a cometer el crimen. El dato sitúa al agente en la localidad menos de veinticuatro horas antes del ataque.

La preparación del crimen incluyó el desplazamiento previo a Llanes y la sustracción del arma de un compañero.

El asalto en el garaje y la respuesta de los agentes

El 5 de agosto, Fernández aprovechó la salida de un vehículo para colarse en el garaje del cuartel llanisco. Desde allí accedió por una escalera interior a la oficina en la que se encontraba su expareja. Ese acceso por el garaje ya había sido empleado en un episodio anterior.

Laura Cruz Vega recibió dos disparos, uno en el pecho y otro en la cabeza, según la reconstrucción difundida por La Nueva España. Un teniente de Ribadesella que intentó socorrerla resultó herido por un tiro.

El presunto autor trató de huir y disparó contra varios agentes que acababan de llegar al garaje. Fue el sargento jefe del puesto de Llanes, procedente de los Grupos de Acción Rápida, quien realizó hasta cuatro disparos al pecho de Fernández.

Pese a que llevaba un chaleco antibalas, Fernández fue alcanzado de forma mortal y no completó la huida. La actuación del sargento jefe impidió que el presunto autor escapara del lugar.

La orden de alejamiento denegada y las diligencias abiertas

La víctima había solicitado el pasado mes de diciembre que se ampliara la orden de alejamiento al estar convencida de que su expareja iba a matarla. La petición fue denegada al no apreciarse una situación jurídica que la justificase.

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Fernández culpaba a la agente de su inminente expulsión del cuerpo. En julio de 2019 ya había protagonizado una agresión contra la víctima en el mismo cuartel de Llanes.

La investigación sigue abierta. El agente propietario del arma sustraída tiene abierto un expediente y las diligencias sobre el crimen de la Guardia Civil de Llanes continúan su curso.