200.000 visados en EE.UU. en riesgo: Trump prepara la mayor revocación de la historia

El plan de Washington se centra en los titulares de visados de turismo y negocio que luego pidieron asilo. La cifra duplicaría las revocaciones ya ejecutadas desde enero de 2025.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? La administración de Donald Trump planea revocar unos 200.000 visados B1 y B2 a personas que después solicitaron asilo, según la agencia Associated Press y documentos oficiales.
  • ¿Quién está detrás? El Departamento de Estado, coordinado con el Departamento de Seguridad Nacional (DHS).
  • ¿Qué impacto tiene? La revocación no implica deportación inmediata ni invalida un asilo en trámite, pero presiona para salir de Estados Unidos. El impacto directo para turistas españoles es limitado.

La administración de Donald Trump prepara la mayor revocación de visados de la historia del país: unos 200.000 visados B1 y B2 podrían quedar sin efecto.

Según dos funcionarios estadounidenses que hablaron con la agencia Associated Press, el plan afecta a quienes entraron en Estados Unidos con un visado temporal de negocios o turismo y después solicitaron asilo. La operación, según los documentos consultados, sería coordinada entre el Departamento de Estado y el Departamento de Seguridad Nacional. Washington cree que muchos de esos casos responden a un patrón concreto: entrar como visitante y cambiar de rumbo para quedarse.

No es una cifra aislada. La administración ya ha revocado alrededor de 175.000 visados por actividad delictiva desde enero de 2025. Sumar ahora 200.000 más duplicaría de golpe el total de revocaciones ejecutadas en ese periodo. Es un salto cuantitativo relevante dentro de la política migratoria republicana.

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El portavoz del Departamento de Estado, Tommy Pigott, confirmó la lógica del movimiento en un comunicado: ‘Estamos coordinando con el DHS para identificar y revocar los visados de no inmigrante de extranjeros que llegaron a Estados Unidos alegando ser visitantes de corto plazo, pero que luego presentaron asilo para quedarse permanentemente’. La administración no desmintió los planes de revocación masiva.

El movimiento no implica, sin embargo, deportación inmediata. Tampoco anula una solicitud de asilo que ya esté en trámite. Pero sí cambia por completo la posición de quien decidió quedarse: sin visado, la permanencia se vuelve mucho más frágil y la salida del país gana enteros.

La revocación masiva no deporta, pero deja al solicitante sin red: el mensaje es que la vía del asilo sale cada vez más cara.

Organizaciones de derechos civiles y abogados migratorios preparan ya los primeros recursos, argumentando que la medida castiga sin audiencia previa a personas que podrían tener reclamaciones legítimas. La batalla judicial se da por segura, como en casi todos los intentos migratorios de este calado.

El plan no es el único frente. Este mismo lunes, el Washington Post reveló que la administración propone un nuevo arancel administrativo de 103.265 dólares para los empleadores que contraten a trabajadores extranjeros altamente cualificados con visado H-1B. La propuesta busca financiar parte del sistema migratorio legal con unos 3.000 millones de dólares anuales, de los que 1.000 millones irían al Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE).

Qué cambia para los titulares y para España

Para los titulares de un visado B1 o B2, la señal es inequívoca: si pides asilo después de entrar como visitante, Washington puede dejarte sin visado mientras se tramita tu caso. No es una deportación, pero sí una forma de hacer que quedarse resulte administrativamente insostenible.

Para España, el impacto directo parece moderado. Los flujos de solicitantes de asilo que entran con visado B1 o B2 proceden sobre todo de Iberoamérica, Asia, y África; España no figura entre los principales emisores de este tipo de casos. Las empresas españolas que envían directivos a reuniones con visado B1 no quedan afectadas salvo que, en un supuesto extraordinario, alguno de esos empleados haya solicitado asilo con posterioridad.

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La Lógica de Washington

El problema que Washington intenta resolver tiene una lectura interna clara: cerrar la puerta a lo que la administración considera un uso oportunista del sistema de asilo. La coalición que sostiene esa idea, el ala dura del Partido Republicano, lleva años denunciando que el visado de turismo o negocios se utiliza como puerta de entrada y el asilo como pegamento para quedarse. Desde esa lógica, la revocación masiva no es un castigo: es coherencia con el compromiso de endurecer la frontera migratoria.

Hay precedentes en la política americana. Trump ya judicializó la restricción migratoria en su primer mandato con la prohibición de viajes de 2017, y el sistema acabó remodelado por los tribunales. Ahora la administración vuelve a elegir una herramienta administrativa amplia, sabiendo que el litigio llegará. La diferencia es que esta vez no se toca la entrada, sino la estancia posterior.

Para España, la consecuencia estratégica es indirecta. Un sistema migratorio más estricto no golpea al turismo español —los datos de viajeros de negocios y ocio no se ven alterados—, pero sí refuerza la idea de que Estados Unidos está cerrando los accesos temporales. La proyección a corto plazo pasa por los tribunales: si los jueces frenan la revocación, el plan quedará en gesto; si la validan, se convertirá en manual para administraciones futuras.

Ficha del Caso

  • El caso: La administración Trump prepara la mayor revocación de visados registrada en Estados Unidos, centrada en titulares de visados B1 y B2 que posteriormente pidieron asilo.
  • Datos clave: 200.000 visados B1 y B2 en la mira; 175.000 revocaciones ya ejecutadas desde enero de 2025; propuesta paralela de 103.265 dólares por visado H-1B para empleadores.
  • Para España: Impacto directo limitado, sin afección relevante para turistas o empresarios españoles salvo casos individuales de asilo posterior.