Feijóo exige la comparecencia de la directora del CNI que el PP vetó a Vox y el PSOE le pasa factura

La Mesa del Senado, con mayoría del Partido Popular, inadmitió en agosto la solicitud registrada por Vox. Los socialistas usan ahora aquel precedente para cuestionar la coherencia de Alberto Núñez Feijóo.

El PSOE recuerda que Vox pidió primero la comparecencia de la directora del CNI y que el PP la vetó.

La solicitud de Vox y su argumentario sobre la crisis de Ceuta

A principios de agosto, el Grupo Parlamentario VOX (GPVOX) registró en el Senado una solicitud de comparecencia de la directora del Centro Nacional de Inteligencia (CNI), Esperanza Casteleiro.

La petición llegó después de la crisis migratoria de Ceuta de los días 30 y 31 de julio, cuando se produjeron entradas masivas en la ciudad autónoma. El partido reclamaba explicaciones sobre la respuesta del Gobierno y sobre la información previa disponible.

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Entre los documentos solicitados, el GPVOX pedía las comunicaciones previas que pudieran contener alertas, previsiones o cualquier información destinada a anticipar la entrada en España de unas 70.000 personas. Una cifra que desborda con claridad la capacidad de acogida de Ceuta.

Para Vox, la comparecencia no era un trámite menor: buscaba fijar responsabilidades sobre el aviso previo a una entrada masiva. Santiago Abascal y su grupo querían comprobar si el Ejecutivo recibió alertas, cuándo las recibió y por qué no activó una respuesta más contundente.

La formación sostiene que el control parlamentario al CNI debe materializarse con luz y taquígrafos cuando hay una crisis de seguridad nacional. De hecho, pidió que la comparecencia se celebrara en la Cámara Alta, no en la Comisión de Secretos Oficiales.

El PP vetó en la Mesa la solicitud de Vox y, semanas después, Feijóo pidió la misma comparecencia que su partido negó.

El veto de la Mesa del Senado y la factura del PSOE a Feijóo

La Mesa del Senado, con mayoría del Partido Popular, no admitió a trámite aquella solicitud. Alegó motivos legales: la directora del CNI ‘solo puede comparecer ante la Comisión de Secretos Oficiales del Congreso de los Diputados, como marca la normativa vigente’.

Según el escrito de la mesa, recogido por Europa Press, la ley reguladora del CNI dispone en su artículo 5.1 que las actividades de la institución, su organización, personal, instalaciones y fuentes constituyen información clasificada. El artículo 11 fija que el CNI solo rinde cuentas ante la comisión que controla los créditos destinados a gastos reservados —también conocida como Comisión de Secretos Oficiales—, con la advertencia de que ‘el contenido de dichas sesiones y sus deliberaciones será secreto’.

Alberto Núñez Feijóo reclamó el sábado la comparecencia de Casteleiro en el Senado para explicar cuándo se avisó, qué información se trasladó y qué sabía el Gobierno antes de la entrada ilegal de miles de inmigrantes en Ceuta. Es el mismo objeto que el PP había dejado sin tramitar semanas antes a instancias de Vox.

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El PSOE ha reaccionado recordando ese precedente. ‘Una vez más, hemos confirmado que Feijóo volverá a ser jefe de la oposición. Nuevo curso político, viejas costumbres. Hay cosas que no cambian’, han señalado los socialistas en la red social X. El portavoz en el Senado, Juan Espadas, acusó a Feijóo de querer ‘hacer de líder de la extrema derecha’ en España, ya que fue Vox quien solicitó primero la comparecencia. Para Espadas, Feijóo suma ‘incompetencia, mala fe o ignorancia’.

También la portavoz del PSOE, Montse Mínguez, cargó contra el líder del PP: ‘Tiene mayoría absoluta en el Senado. Lo que no tiene es idea de nada. Y así con todo’. Rafael Simancas, secretario de Estado de Relaciones con las Cortes y Asuntos Constitucionales, zanjó con ironía: ‘Es que no da una’.

La estrategia: Vox marcó el camino y el PP queda retratado

El episodio tiene una lectura clara para Vox. El partido de Abascal registró la solicitud en agosto, la Mesa del Senado la frenó con argumentos reglamentarios y ahora Feijóo pide lo mismo que su partido negó al GPVOX. La coherencia queda bajo sospecha. Y, sobre todo, el PSOE utiliza a Vox como la vara de medir del jefe de la oposición.

Cabe recordar que las diferencias en inmigración ya dinamitaron gobiernos de coalición entre el PP y Vox en varias comunidades autónomas. Este movimiento devuelve a Vox un argumento que su grupo parlamentario venía afinando desde agosto: el control al Gobierno no puede quedar atrapado en los reglamentos del Senado cuando hay una crisis de seguridad nacional.

El pulso entre Vox y el PP vuelve a girar sobre la misma tecla: quién ejerce más firmeza en inmigración y en control al Ejecutivo. Mientras el PP se mueve entre la aritmética del Senado y la presión de su electorado, Vox convierte cada contradicción parlamentaria en un activo. La próxima sesión de control será el escenario donde la exigencia de comparecencia puede volver al orden del día.