Turquía convoca al embajador de Ucrania tras el ataque con drones a dos buques turcos en el Mar Negro

Ankara cita al representante de Kiev tras el ataque a dos buques turcos frente a Tuapse, con cinco heridos. La escalada amenaza el tráfico civil y el corredor cerealista del mar Negro.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? Turquía ha convocado al embajador de Ucrania tras el ataque con drones contra dos buques turcos frente al puerto ruso de Tuapse. Al menos cinco tripulantes resultaron heridos.
  • ¿Quién está detrás? Kiev intensifica los ataques a navíos civiles que operan con Rusia. Moscú responde con una campaña de represalia contra el tráfico marítimo vinculado a Ucrania.
  • ¿Qué impacto tiene? La seguridad del corredor cerealista del mar Negro queda en entredicho y Turquía advierte del riesgo para personas, bienes, navegación y medio ambiente.

Turquía ha convocado al embajador de Ucrania tras el ataque con drones contra dos buques turcos frente a Tuapse, en el mar Negro. La medida, comunicada este sábado por el Ministerio de Asuntos Exteriores turco, eleva la tensión sobre el tráfico civil en una vía marítima esencial para el comercio de cereales.

Drones contra buques turcos en la costa rusa

El primer incidente se produjo el miércoles, cuando el carguero Lider Bordo Mavi fue alcanzado por al menos tres drones ucranianos frente al puerto ruso de Tuapse. Cinco tripulantes resultaron heridos y el buque quedó envuelto en llamas.

Al día siguiente, el Lider Kocatepe, enviado para asistir al barco siniestrado, sufrió un nuevo ataque con drones durante la travesía. Los daños le obligaron a regresar al puerto turco de Samsun, sin completar la operación de auxilio.

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No hay verificación independiente del número exacto de drones ni del alcance de los daños. La nota turca no adjunta evidencias de la autoría ucraniana, pero Ankara sitúa los hechos frente a la costa rusa de Tuapse y ese detalle encaja con la dinámica que Moscú describe como campaña de represalia.

En las últimas semanas, Kiev ha intensificado los ataques contra buques civiles que se dirigen a puertos rusos. Los navíos con gestión o bandera turca han sufrido impactos de forma reiterada, según Ankara.

Reacción de Ankara y el riesgo para la navegación civil

buques turcos ataque

El embajador ucraniano en Ankara, Naryman Dzhelialov, fue citado este sábado por las autoridades turcas. Durante la reunión, Turquía advirtió de ‘la necesidad absoluta de garantizar la seguridad de las personas, los bienes, la navegación y el medio ambiente en el mar Negro’.

El mar Negro ha dejado de ser una ruta segura: los buques civiles operan hoy en una zona de riesgo militar permanente.

Moscú ha respondido con una campaña de represalia contra el transporte marítimo vinculado a Ucrania. Esa espiral ha paralizado gran parte de los puertos ucranianos y ha disparado la exposición de los buques comerciales en todo el mar Negro.

Ya a comienzos de agosto, el ministro de Exteriores turco, Hakan Fidan, pidió una ‘moratoria’ sobre estos ataques. ‘El conflicto se ha extendido por todo el mar Negro’, afirmó entonces, acusando a Moscú y Kiev de atacar ‘a todos los buques comerciales sin distinción’.

Equilibrio de Poder

La reacción de Ankara evita señalar únicamente a Ucrania. Turquía es miembro de la OTAN, pero mantiene abiertos canales operativos con Moscú y una relación económica que Bruselas observa con recelo. Ese equilibrio explica los matices del comunicado: condena los hechos, pero no rompe con Kiev.

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La crisis reactiva el dilema de los estrechos. Turquía controla el Bósforo y los Dardanelos bajo la Convención de Montreux, y los ataques sobre buques turcos le devuelven un argumento para endurecer su papel de custodio. Para Washington y Bruselas, cualquier paso de Ankara hacia una interpretación más restrictiva del paso de buques de guerra complica aún más el flanco sur de la Alianza.

Para España el impacto es indirecto pero material. España es importadora neta de cereales y fertilizantes, y ya sufrió en 2022 la onda expansiva del bloqueo del mar Negro. Un repunte de fletes, seguros marítimos y primas de riesgo en la ruta del grano acaba traduciéndose en presión de precios en la cadena alimentaria nacional. La mayoría de los buques comerciales que cruzan el Bósforo tiene contratos de flete que indexan el riesgo bélico; Madrid depende de esa estabilidad logística para contener la inflación de los alimentos.

El riesgo inmediato es de escalada. Si los ataques a buques turcos se repiten, Ankara puede revisar su presencia naval en la zona o endurecer el control del tránsito civil. La próxima reunión de ministros de Exteriores de la OTAN medirá la paciencia turca. Hasta entonces, Moscú y Kiev seguirán midiendo el coste político de golpear una flota que pertenece al país que cierra y abre la llave del mar Negro.