Comuns exigen que Espadaler comparezca en el Parlament por el gasto de 3,3 millones en la visita del Papa a Cataluña

El sobrecoste de un millón de euros se financió con la tasa turística, que aportó 2,8 millones del total. Els Comuns reclaman los desgloses por departamentos y el coste de las horas extra de los Mossos.

El coste de la visita del Papa a Catalunya llega al Parlament con 3,3 millones de euros sobre la mesa.

El sobrecoste de un millón que los comunes quieren desmenuzar

Els Comuns han presentado la petición de comparecencia del consejero de Justicia, Ramon Espadaler, para que explique el incremento de un millón de euros sobre la previsión inicial. El grupo que lidera Jéssica Albiach quiere desglosar los gastos y conocer los criterios que siguieron los distintos departamentos de la Generalitat.

Según ha publicado El País y ha confirmado la Agència Catalana de Notícies, la mayor parte del gasto, 2,8 millones de euros, se canalizó mediante una subvención al Arzobispado de Barcelona sufragada con la tasa turística. La campaña institucional ‘Catalunya, terra de trobada’ de Presidència sumó otros 351.855 euros.

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Qué se pagó con la tasa turística

Espadaler defendió en la cámara que los fondos transferidos al Arzobispado no financiaron mensajes de la Iglesia, sino la logística del evento y el centro internacional de prensa. De los 2,8 millones, 1,8 millones se destinaron a la producción de la jornada de oración en el Estadi Olímpic y un millón al presupuesto del centro de prensa.

El centro de prensa es, de hecho, uno de los puntos calientes del sobrecoste. El Govern esperaba cerca de un millar de periodistas acreditados y al final llegaron a casi 2.000. La diferencia explica, en buena medida, ese millón adicional que ahora se discute.

Las cifras públicas no incluyen las horas extras abonadas a los Mossos d’Esquadra ni a otros cuerpos de seguridad. Els Comuns exigen que esos datos se incorporen a la comparecencia, junto con el desglose completo por departamentos.

La polémica no es solo contable: es el uso de la tasa turística para financiar un acto religioso lo que empuja el debate político.

La comparecencia que presiona al Govern de Illa

La lectura de fondo tiene tres patas. Primera: la utilización de la tasa turística para cubrir un evento confesional abre un choque de modelos sobre a qué debe servir ese ingreso. Segunda: el sobrecoste se produjo en un departamento de Justicia que, en este caso, actuó como ventanilla de un acontecimiento de Estado. Tercera: los comunes son socios parlamentarios necesarios para el Govern de Salvador Illa, y este tipo de peticiones reabren heridas que el presidente preferiría mantener cerradas.

La visita de León XIV se presentó como un hito institucional y turístico en pleno junio. La Generalitat apoyó la logística con la intención de de proyectar Barcelona como escenario de grandes eventos. El problema es que los costes se han conocido en septiembre, meses después, y con una desviación cercana al 40% sobre lo presupuestado.

El precedente de la visita de Benedicto XVI a Barcelona en 2010 dejó un modelo distinto: el Vaticano, el Ayuntamiento y la Iglesia asumieron una parte sustancial de los costes. Ahora la Generalitat ha utilizado la tasa turística como instrumento principal. Si la comparecencia se celebra, la oposición intentará que el consejero admita que se actuó con opacidad durante el mes posterior al evento.

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La comisión parlamentaria correspondiente debe decidir si acepta la solicitud. La fecha de la posible comparecencia no está cerrada, pero la petición ya circula entre los grupos. El Govern, por ahora, ha optado por no ampliar los detalles más allá de los datos ya publicados.

El coste político para el presidente es limitado a corto plazo, porque el gasto no compromete los grandes acuerdos de legislatura. Eso sí, la sensibilidad de los comunes con la financiación de actos religiosos es alta. Cualquier comparecencia de Espadaler se convertirá en un control a la gestión y en una enmienda al uso de la tasa turística.

En esta redacción entendemos que el debate es pertinente: 3,3 millones no es una cifra menor para una visita, sobre todo si un millón aparece como desviación. La comparecencia obligaría a publicar los contratos y las facturas. Eso es sano.

Habrá que ver si el Parlament acepta la solicitud de los comunes. La pelota está en la Mesa.