La puerta giratoria entre la alta administración y el Ibex 35 vuelve a estar en el centro de la actualidad. Al menos diez exministros o ex altos cargos del Gobierno suenan ahora mismo para ocupar sillones en grandes cotizadas españolas. El patrón se repite: quien diseñó el marco regulatorio en energía, telecomunicaciones o fiscalidad acaba sentándose al otro lado, en el consejo de la empresa regulada. La lista abarca desde el exministro de Industria y Energía José Manuel Soria, vinculado a Repsol, hasta el exministro de Ciencia Pedro Duque, candidato a un puesto en el Consejo de Indra, con nombres del PP y del PSOE por igual.
El criterio para incluir a cada nombre no es el nombramiento confirmado, sino el rumor corporativo o la negociación que ha trascendido. Hay perfiles como Alberto Nadal, exsecretario de Estado de Energía, que podría aterrizar en Endesa, o Elena Salgado, exministra de Hacienda, que suena como consejera de IAG, la matriz de Iberia. La mayor parte no son ejecutivos, sino consejeros, a veces presentados como independientes, lo que acentúa la contradicción con su pasado regulador. Todos coinciden en un punto: han gestionado áreas estratégicas —energía, banca, aeropuertos, defensa o digitalización— en las que el sector privado necesita contactos y conocimiento de los pasillos del poder.
4Elena Salgado a IAG: la exministra de Hacienda que ahora vigila el holding de Iberia
Elena Salgado es el nombre que mejor condensa la paradoja de la puerta giratoria hacia el Ibex. Entre 2009 y 2011 fue vicepresidenta segunda y ministra de Economía y Hacienda del Gobierno de Zapatero, exactamente el tramo en que se gestó y se cerró la fusión entre Iberia y British Airways que alumbró IAG, el holding aéreo del Ibex 35 al que ahora se la sitúa como próximo destino. Aquella operación se leyó entonces como la cesión de un símbolo nacional: el centro de decisión se trasladó a Londres y su Gobierno pilotó el contexto en que se selló una integración que muchos interpretaron como una privatización encubierta de la aerolínea de bandera. Si se confirma su desembarco en el consejo, la exministra completaría un bucle casi perfecto: la responsable económica que bendijo el nacimiento del grupo, años después cobrando por supervisarlo desde dentro.
Nada en su biografía posterior atenúa la controversia. Salgado dejó el Ejecutivo en diciembre de 2011 y en 2012 ya fichó por Chilectra, filial chilena de Endesa, un salto que esquivó la incompatibilidad de dos años para altos cargos precisamente por producirse fuera de España. Desde entonces ha ido encadenando consejos de la mano de CriteriaCaixa, el brazo inversor de la Fundación La Caixa, que la ha sentado en Saba, en la inmobiliaria Colonial (como consejera dominical tras superar el 17% del capital en 2024) y en la francesa Veolia, donde aterrizó en 2025 después de que el holding comprara un 5% valorado en unos 1.000 millones de euros. Sumar el holding de Iberia a ese currículo consolidaría el patrón que dispara las alarmas: una sola persona acumulando sillones en compañías estratégicas con el mismo accionista de referencia detrás, sin que los años transcurridos hayan resuelto la pregunta de si se contrata su experiencia o su red de contactos.

