La puerta giratoria entre la alta administración y el Ibex 35 vuelve a estar en el centro de la actualidad. Al menos diez exministros o ex altos cargos del Gobierno suenan ahora mismo para ocupar sillones en grandes cotizadas españolas. El patrón se repite: quien diseñó el marco regulatorio en energía, telecomunicaciones o fiscalidad acaba sentándose al otro lado, en el consejo de la empresa regulada. La lista abarca desde el exministro de Industria y Energía José Manuel Soria, vinculado a Repsol, hasta el exministro de Ciencia Pedro Duque, candidato a un puesto en el Consejo de Indra, con nombres del PP y del PSOE por igual.
El criterio para incluir a cada nombre no es el nombramiento confirmado, sino el rumor corporativo o la negociación que ha trascendido. Hay perfiles como Alberto Nadal, exsecretario de Estado de Energía, que podría aterrizar en Endesa, o Elena Salgado, exministra de Hacienda, que suena como consejera de IAG, la matriz de Iberia. La mayor parte no son ejecutivos, sino consejeros, a veces presentados como independientes, lo que acentúa la contradicción con su pasado regulador. Todos coinciden en un punto: han gestionado áreas estratégicas —energía, banca, aeropuertos, defensa o digitalización— en las que el sector privado necesita contactos y conocimiento de los pasillos del poder.
5Juan Costa, el exministro de Aznar que encontró su bancada en Sabadell
Juan Costa Climent (Castellón de la Plana, 1965) pertenece a esa generación de cuadros del PP que se curtieron en la cocina económica del primer Aznar. Abogado por la Universidad de Navarra y diputado desde 1993, fue secretario de Estado de Hacienda entre 1996 y 2000, secretario de Estado de Comercio y Turismo hasta 2003 y ministro de Ciencia y Tecnología en el tramo final de la legislatura, al relevar a Josep Piqué. Su salida del poder resume el circuito clásico de la puerta giratoria: a finales de 2004 Rodrigo Rato lo reclamó como consejero del FMI en Washington y después recaló como socio director de Ernst & Young Abogados, para volver a la política y terminar saltando a la división internacional de cambio climático de la misma auditora. Esa ruta, que alterna la regulación pública con las instituciones multilaterales y la gran consultora, es la que ahora culmina en la bancada que ocupa en el consejo de Banco Sabadell.
Su asiento no es un destino menor. Sabadell afronta desde la primavera de 2024 la opa hostil de BBVA en una posición inédita: sin accionista de control y con nueve independientes entre sus catorce sillones, según recogió la prensa económica al conocerse la carta-oferta. El consejo que preside Josep Oliu se ha convertido así en el árbitro de la operación y sus consejeros independientes, en piezas codiciadas, pues de su criterio dependía en buena medida el veredicto sobre la propuesta del BBVA. Que uno de esos sillones lo ocupe quien manejó desde dentro la política fiscal, la supervisión comercial y la agenda tecnológica del Estado explica su lugar en esta lista: es el retrato acabado del exministro que, tras pasar por Hacienda, el FMI y la gran auditora, aterriza en un consejo del Ibex justo en el momento más delicado de la historia reciente de la entidad.

