Las 10 puertas giratorias hacia el IBEX 35 que más suenan ahora mismo: del exministro de Energía a la de Defensa

La puerta giratoria entre la alta administración y el Ibex 35 vuelve a estar en el centro de la actualidad. Al menos diez exministros o ex altos cargos del Gobierno suenan ahora mismo para ocupar sillones en grandes cotizadas españolas. El patrón se repite: quien diseñó el marco regulatorio en energía, telecomunicaciones o fiscalidad acaba sentándose al otro lado, en el consejo de la empresa regulada. La lista abarca desde el exministro de Industria y Energía José Manuel Soria, vinculado a Repsol, hasta el exministro de Ciencia Pedro Duque, candidato a un puesto en el Consejo de Indra, con nombres del PP y del PSOE por igual.

El criterio para incluir a cada nombre no es el nombramiento confirmado, sino el rumor corporativo o la negociación que ha trascendido. Hay perfiles como Alberto Nadal, exsecretario de Estado de Energía, que podría aterrizar en Endesa, o Elena Salgado, exministra de Hacienda, que suena como consejera de IAG, la matriz de Iberia. La mayor parte no son ejecutivos, sino consejeros, a veces presentados como independientes, lo que acentúa la contradicción con su pasado regulador. Todos coinciden en un punto: han gestionado áreas estratégicas —energía, banca, aeropuertos, defensa o digitalización— en las que el sector privado necesita contactos y conocimiento de los pasillos del poder.

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Alberto Nadal, de regulador del sector eléctrico a un sillón en Endesa

Si acaba recayendo en Endesa, Alberto Nadal no llegaría como un consejero más, sino como el hombre que diseñó las reglas del mercado eléctrico español en su etapa más polémica. Como secretario de Estado de Energía entre diciembre de 2012 y noviembre de 2016, bajo la batuta de José Manuel Soria, pilotó la reforma que alumbró el impuesto al sol y el recorte retroactivo de las primas a las renovables, una decisión que sembró de laudos arbitrales en contra de España y que todavía colea en los tribunales internacionales. Su perfil ya levantó ampollas antes de aterrizar en el cargo: en 2012 fue propuesto como consejero de Red Eléctrica en un paquete de nombramientos que incluía al marido de Cospedal y tuvo que renunciar por el aluvión de críticas. Hermano gemelo de Álvaro Nadal, entonces hombre fuerte de la Oficina Económica de Moncloa, y procedente de la CEOE, siempre se movió en el vértice donde se cruzan el poder político y las grandes eléctricas.

La polémica no estriba solo en su pasado, sino en su presente: repescado por Feijóo como vicesecretario de Economía del PP, Nadal ha vuelto a la primera línea energética con un discurso que encaja con los intereses de Endesa. Ha amenazado con recuperar su impuesto al sol y defiende suprimir el calendario de cierre nuclear para mantener operativa Almaraz, central en la que Endesa controla el 36%. El colmo de la ironía es que en 2013, desde el Gobierno, acusó a la eléctrica de entorpecer el diálogo porque su consejo «estaba sentado en otro país», cuando Enel poseía el 92% del capital; una década después, su dominio técnico del sector y su agenda favorable al nuclear le convierten en un candidato natural para sentarse al otro lado de la mesa. Si el movimiento se confirma, cerraría el círculo perfecto de la puerta giratoria entre quien fija la regulación y quien la aprovecha.