Garriga (Vox) defiende en Chile que «sin fronteras seguras no hay soberanía»

El secretario general interviene en el V Encuentro Regional de Foro Madrid junto a José Antonio Kast y Javier Milei. La ausencia de Santiago Abascal responde a la comparecencia extraordinaria sobre Ceuta fijada en el Congreso de los Diputados.

El secretario general de Vox, Ignacio Garriga, ha defendido este jueves en Chile que ‘sin fronteras seguras no hay soberanía’. El mensaje lo ha lanzado en Santiago, durante el V Encuentro Regional de Foro Madrid, junto a José Antonio Kast y Javier Milei.

Garriga ha dado la bienvenida a los asistentes y ha agradecido la presencia de la vicepresidenta de Honduras y de la subsecretaria Sarah Rogers, a quien ha reconocido su defensa de la libertad de expresión. También ha agradecido a los organizadores del encuentro, impulsado por la Fundación Disenso, el trabajo de coordinación de la derecha iberoamericana.

La intervención la ha hecho en nombre de Santiago Abascal, ausente por la comparecencia extraordinaria sobre la crisis de Ceuta fijada para este jueves en el Congreso de los Diputados. Garriga ha explicado que el presidente de Vox no ha podido acudir a Chile por esa cita parlamentaria.

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La tesis de Garriga: soberanía, fronteras y libertad

El secretario general ha situado a Iberoamérica como ‘el continente de la esperanza’. Ha recordado la victoria electoral de Javier Milei en Argentina como el inicio de un cambio de era, al que se han sumado la victoria de Donald Trump en Estados Unidos, la de José Antonio Kast en Chile y la más reciente de Abelardo de la Espriella en Colombia.

Frente a esa perspectiva, ha contrapuesto la situación de Europa. ‘Sufrimos unos gobiernos desorientados, gobiernos sin ideas, gobiernos sin convicciones’, ha asegurado, para añadir que han conducido a muchos países a la restricción de las libertades, al empobrecimiento de las clases medias y a la inseguridad asociada a la inmigración masiva.

La defensa de la soberanía ha llegado al punto central del discurso. Garriga ha insistido en que sin fronteras seguras no hay soberanía y en que sin soberanía no hay libertad posible. Ha citado la crisis de Ceuta como ejemplo: más de 70.000 personas entraron en territorio español hace apenas un mes, según sus palabras, ante lo que ha descrito como la ‘desidia y promoción de la inmigración irregular del Gobierno socialista’ y el ‘afán expansionista de Marruecos.

La tesis de Garriga no es solo migratoria: conecta fronteras, soberanía y libertad como un solo bloque político frente al avance de la izquierda.

El cierre ha sido un llamamiento a la unidad: ‘Trabajemos unidos. Recuperemos todo para que nuestras naciones y compatriotas puedan prosperar’. Después ha gritado ‘¡Viva Chile!, ¡Viva España!’ y ha pedido la bendición de Dios para los presentes.

Impacto parlamentario y ausencia de Abascal

El acto de Chile no tiene recorrido legislativo directo, pero coincide con una cita clave en la política nacional. Mientras Garriga intervenía, el Congreso de los Diputados celebraba la comparecencia extraordinaria sobre la crisis de Ceuta, convocada tras la entrada masiva que Vox califica de invasión. Esa simultaneidad refuerza el discurso del partido: la frontera es un asunto de soberanía, no solo de gestión migratoria.

No hay en el discurso de Garriga una carga concreta contra el Partido Popular, pero la intervención aprieta el mismo tornillo que Vox viene utilizando desde hace meses. La dirección de Vox presenta la frontera y la inmigración irregular como elementos centrales de su oposición al Gobierno de Pedro Sánchez, y agrupa en esa agenda tanto a la fundación como a sus aliados iberoamericanos.

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La lectura estratégica de Vox

La presencia de Garriga en un foro internacional permite a Vox proyectar una red de alianzas al otro lado del Atlántico. La conexión con Kast y Milei no es nueva: ambos han participado en anteriores citas de Foro Madrid y comparten con Vox la reivindicación de la soberanía nacional frente a los organismos supranacionales. Ese eje refuerza la posición del partido como actor internacional de la derecha alternativa.

El precedente es claro. Vox lleva años insistiendo en que la defensa de las fronteras es una condición previa para cualquier debate sobre seguridad o prosperidad. La visita de Garriga a Santiago de Chile consolida esa posición y la vincula a una red iberoamericana que da cobertura ideológica y visibilidad a su discurso. Con la mirada puesta en el próximo ciclo electoral, el partido convierte la frontera en un argumento de contraste tanto frente al Gobierno como frente a un PP al que le cuesta diferenciarse en esta materia.

El reto para Vox es transformar esa proyección internacional en rédito electoral doméstico. La dirección del partido confía en que la combinación de crisis migratoria, inseguridad y desgaste del Ejecutivo haga más competitivo su mensaje. Garriga ha puesto este jueves la tesis sobre la mesa. Ahora falta comprobar si el argumento de la soberanía se traslada también al voto.