Cómo hacer 10 comidas sencillas para el táper de la vuelta al trabajo

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Arroz salteado con huevo, guisantes y jamón

a bowl of food

La gracia de este arroz salteado es que mejora con el arroz que sobró del día anterior: al estar frío y seco, el grano suelta menos almidón y queda suelto en la sartén, sin apelmazarse, que es justo lo que se busca en un salteado. Se monta en unos veinte minutos con una sola sartén o wok: se rehogan los guisantes, se añade el jamón en taquitos, se incorpora el arroz y se termina con el huevo batido cuajado en el propio salteado. Ahí está también su argumento económico: cuatro ingredientes de despensa y nevera, muchos en versión congelada o de conserva, con los que se resuelve un plato completo que ronda las 560 calorías por ración y cuyo coste para tres comensales se sitúa en torno a los 19 euros. Nada que comprar a última hora, nada que no haya ya en casa.

En el táper, además, aguanta el recalentado sin deshacerse: el huevo y el jamón mantienen textura y los guisantes aportan ese punto dulce y de color que hace el plato apetecible a mediodía. Nutricionalmente cierra el círculo que se le pide a una comida de oficina: hidratos del arroz, proteínas de alto valor biológico del huevo y el jamón, y fibra y vitaminas de los guisantes, así que funciona como plato único. Solo hay que respetar una regla con el arroz: enfriarlo rápido y meterlo en la nevera cuanto antes, y recalentar únicamente la porción que se vaya a consumir, bien caliente. Es, al fin y al cabo, la versión casera del arroz tres delicias que triunfa en los restaurantes chinos de España, un clásico que se adapta a lo que haya en la nevera y que convierte las sobras en un almuerzo con solera.