6Tortilla de patatas en taquitos con ensalada verde
La tortilla de patatas en taquitos es la prueba de que un clásico de la cocina española puede convertirse en el mejor aliado de la vuelta al trabajo. Se prepara la noche anterior o incluso durante el fin de semana, se deja enfriar por completo y se corta en cubos que caben sin problemas en cualquier táper, sin necesidad de recalentar ni de depender del microondas de la oficina: se come fría, directamente del recipiente, con un tenedor o incluso con la mano. Para que resista el transporte y el corte, conviene cuajarla algo más de lo habitual y cargarla de patata, de modo que quede densa y firme, igual que se hace con la tortilla de excursión. Y hay un argumento nutricional a favor de consumirla así: cuando la patata cocida se enfría, parte de su almidón se transforma en almidón resistente, una sustancia que actúa como fibra, alimenta las bacterias beneficiosas del intestino y reduce el índice glucémico del plato, por lo que la versión fría del táper resulta más saciante que la recién hecha.
El acompañamiento de ensalada verde es lo que convierte este plato en un táper redondo y equilibrado. La tortilla aporta el hidrato de la patata y la proteína del huevo, mientras que el puñado de lechuga, canónigos o rúcula suma fibra, vitaminas y frescura, además de dar jugosidad al conjunto; conviene montarla directamente en el recipiente y llevar el aliño aparte para que las hojas no se ablanden antes de la hora de comer. Es también una de las propuestas más rentables de la lista, con cuatro ingredientes básicos y económicos que casi siempre hay en la despensa. Eso sí, al ser un plato con huevo, la seguridad alimentaria manda: debe enfriarse cuanto antes, guardarse tapada en la nevera y consumirse en un plazo de dos o tres días, como recomiendan las autoridades sanitarias; si se prepara poco cuajada, mejor comerla el mismo día. Con ese cuidado, la tortilla en taquitos mantiene su textura, no pide calentarse y resuelve la comida del mediodía sin complicaciones.

