Parc de Salut Mar prepara un plan de rescate ante el déficit del Hospital del Mar

El consorcio público recorta la inversión propia a 4,3 millones y prevé cerrar 2026 con pérdidas de 28,8 millones. La Generalitat y el Ayuntamiento de Barcelona, socios del organismo, aún no han pactado una financiación adicional.

El Parc de Salut Mar prepara un plan de rescate para el Hospital del Mar. El consorcio público de Barcelona cerró el primer semestre con pérdidas de 11,48 millones y avisa de que su Plan de Empresa no revertirá por sí solo el déficit.

Por qué el Hospital del Mar vuelve a las pérdidas

El Consorci Parc de Salut Mar está integrado por la Generalitat de Catalunya (60%) y el Ayuntamiento de Barcelona (40%), y agrupa varios centros sanitarios de la ciudad, entre ellos el Hospital del Mar, el Hospital de l’Esperança, el Centre Fòrum, el CUAP Peracamp y el Centre Dr. Emili Mira. La entidad arrastra números rojos desde 2019, agravados por un contexto económico que ha estrechado sus vías de financiación.

Las cuentas lo sitúan en una posición delicada. En 2025, el resultado negativo fue de 19,8 millones; para este año, las previsiones elevan la pérdida hasta 28,8 millones, un 45% más. El resultado acumulado entre enero y junio de 2026 arrojó un saldo negativo de 11,48 millones y el fondo de maniobra presenta un desfase de 73 millones, según el balance provisional al que ha tenido acceso Crónica Global.

Publicidad

El grueso de los ingresos procede de la actividad asistencial y de las aportaciones de CatSalut. La Generalitat y el Ayuntamiento pueden añadir inyecciones extraordinarias, pero hasta ahora no han cerrado un refuerzo estable. De ahí que el recorte haya llegado a la inversión propia, limitada a las actuaciones más críticas.

Para reequilibrar la situación, el consorcio ha elaborado un Plan de Empresa con medidas que ‘tendrán un impacto progresivo a lo largo de los próximos años’. La propia entidad reconoce, no obstante, que el programa no revertirá la situación de forma definitiva ‘si no se produce un cambio importante en la financiación a corto plazo’.

El hospital público estrena edificios y tecnología, pero su explotación ordinaria sigue pendiente de un modelo de financiación que garantice la actividad.

De la ampliación de 161 millones al freno inversor

La segunda fase de modernización del Hospital del Mar concluyó en marzo pasado, tras una inversión acumulada de 161 millones. El nuevo bloque incorpora cuatro quirófanos de alta complejidad, áreas de endoscopia, una unidad del dolor, espacios renovados y un helipuerto. En ese mismo periodo, el centro se convirtió en el primer hospital público catalán en aplicar cirugía robótica de alta precisión para prótesis de cadera y rodilla.

Esa apuesta convive ahora con un ajuste drástico. Los recursos propios destinados a equipamientos e infraestructuras se han reducido a 4,3 millones, concentrados en las actuaciones consideradas ‘críticas’. El consorcio asegura que mantiene los pagos a proveedores ‘dentro de plazos adecuados’, pero las tensiones de liquidez son evidentes.

La modernización no ha silenciado las críticas. Profesionales y pacientes llevan años señalando la falta de personal, la carencia de recursos y el deterioro de las instalaciones.

La bicefalia política que condiciona el rescate

El diseño del consorcio deja la solución en manos de dos administraciones que no siempre comparten prioridades. La Generalitat controla el 60% y el Ayuntamiento, el 40%. Cualquier refuerzo financiero relevante deberá contar con ambas, lo que convierte el plan en un expediente político, no solo sanitario.

Publicidad

La lectura es más amplia. El Parc de Salut Mar ha mantenido su peso asistencial y de investigación, con proyectos de referencia en cáncer, cirugía y medicina personalizada. Sin embargo, culminar una gran obra no garantiza cubrir su explotación diaria. El fondo de maniobra negativo de 73 millones refleja una brecha estructural que ni los quirófanos nuevos ni la robótica corrigen por sí solos.

El Plan de Empresa se aprobará ‘muy pronto’, según el consorcio. La incógnita no es el diagnóstico, sino si Generalitat y Ayuntamiento aceptan incorporar la financiación adicional que el hospital reclama. De lo contrario, los recortes en renovación, proveedores e inversión no crítica se prolongarán.