El menú para la vuelta al cole que es barato, fácil y salva los almuerzos en septiembre

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La tortilla de patatas adelantada se conserva para el día siguiente

a table topped with bowls of food and a pie

El secreto de la tortilla de patatas adelantada es que es uno de los pocos platos que agradece el reposo: hecha por la mañana o a media tarde, se conserva perfecta para la cena con solo guardarla bien y admite servirse templada o fría, en porciones, con ensalada o dentro de un buen pan. Eso encaja con el aterrizaje de septiembre, cuando las tardes se llenan de deberes, extraescolares y horarios imposibles y la cena no puede abrir otro frente. Además, sus ingredientes, patatas, huevos y aceite, están entre los más baratos de la despensa: una sola tanda, en una única sartén, rinde varias raciones que cubren la cena de esa noche y el tupper o el bocadillo del día siguiente. Poco coste, una sola olla y dos días de comidas resueltas para toda la familia.

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Conservarla de un día para otro no tiene ciencia, pero conviene respetar unas pautas para que el huevo no juegue malas pasadas. Deja que se enfríe por completo, como máximo un par de horas fuera de la nevera, y guárdala en un recipiente hermético o envuelta en papel film o de aluminio, para que no se reseque ni coja olores. En el frigorífico aguanta entre 24 y 48 horas: las autoridades sanitarias de la Comunidad de Madrid sitúan el límite en dos días y, si está poco cuajada, lo prudente es consumirla en 24 horas para reducir el riesgo de salmonela. Al día siguiente, nada de microondas: caliéntala en una sartén a fuego medio-bajo y tapada, dale la vuelta a los pocos minutos y recuperará su jugosidad; o sérvela fría, que también se disfruta así. Y si al final ha perdido textura, la receta de aprovechamiento de Karlos Arguiñano la rescata: guisarla unos minutos en una salsa de tomate o española la devuelve a la mesa incluso más jugosa que el primer día.