5Seguros de protección de pagos vinculados a tarjetas y financiación
El seguro de protección de pagos acompaña casi siempre a una tarjeta revolving, un préstamo al consumo o la financiación de cualquier compra, desde un móvil hasta un electrodoméstico. Promete hacerse cargo de las cuotas si el titular se queda en paro o de baja, pero su prima no es fija: se calcula cada mes sobre el saldo pendiente, normalmente entre el 0,35% y el 0,85% mensual. Sobre un saldo de 6.000 euros, eso supone entre 21 y 51 euros al mes solo por este concepto, y quien arrastra varias financiaciones a la vez (una tarjeta, una compra a plazos, un préstamo) acaba pagando varias primas sin reparar en ello. El cargo viaja dentro de la cuota del crédito, mezclado con la amortización y los intereses, y la prima además se financia: se suma a la deuda y genera nuevos intereses. Un apunte que en el extracto parece menor termina comiéndose una parte relevante del sueldo cada mes.
Lo que hace este cargo especialmente invisible es su contratación: en muchos contratos de adhesión la casilla del seguro viene ya marcada, sin que el cliente tenga opción real de rechazarlo, y hay usuarios que lo descubren años después al revisar los extractos. La OCU acumula reclamaciones por cargos de entre 6 y 15 euros al mes aplicados sin consentimiento, y los tribunales anulan estos seguros cuando la entidad no acredita que fueran informados y negociados. La paradoja es que la cobertura excluye a buena parte de quienes la pagan: autónomos, funcionarios y trabajadores con contrato temporal no quedan cubiertos ante el desempleo, y las pólizas añaden carencias, franquicias y exclusiones por enfermedades preexistentes. Las nuevas directrices del Banco de España obligan a presentar la prima como coste accesorio y separado de la cuota. Darlo de baja y reclamar la devolución cuando no se solicitó devuelve decenas de euros al mes; en tarjetas con intereses abusivos, la restitución ha superado los 9.000 euros.

