EN 30 SEGUNDOS
- ¿A quién afecta? A los usuarios de la sanidad pública catalana y a los facultativos de hospitales y atención primaria.
- ¿Cuándo ocurre? La huelga médica indefinida está prevista a partir de mitad de octubre, con fecha exacta aún por concretar.
- ¿Qué cambia hoy? Metges de Catalunya se suma a la convocatoria estatal y avanza que no esperará a un consenso total con otros sindicatos.
Metges de Catalunya (MC), el sindicato mayoritario de facultativos en la sanidad pública catalana, ha confirmado su participación en la huelga médica indefinida que impulsa la confederación UMYF. El paro, que pretende arrancar a mediados de octubre, aún no tiene fecha cerrada.
¿Qué pide el sindicato y por qué ahora?
La reivindicación central es la aprobación de un estatuto médico propio que separe a los facultativos del resto del personal sanitario. Actualmente, el estatuto marco regula las condiciones de todo el personal estatutario del Sistema Nacional de Salud, y los médicos lo consideran insuficiente. El texto ha llegado ya al Congreso de los Diputados, y desde UMYF lo consideran una ‘enmienda a la totalidad’: su objetivo es que el proyecto vuelva al Ministerio de Sanidad.
La confederación UMYF nació el pasado junio con el objetivo de conseguir ese estatuto específico. Agrupa a siete sindicatos médicos de Madrid, Galicia, Valencia, Canarias, Navarra y Cataluña. Metges de Catalunya es el socio catalán y uno de los impulsores del movimiento, que busca agrupar a los médicos frente a un modelo retributivo y laboral que consideran agotado.
Xavier Lleonart, secretario general de Metges de Catalunya, ha explicado este miércoles que no esperarán a lograr un consenso pleno con la Confederación Española de Sindicatos Médicos (CESM) ni con el resto de organizaciones del Comité de Huelga. «No demoraremos la convocatoria por una estrategia de dilación», ha asegurado.
El pulso entre el Govern y el Ministerio de Sanidad
El sindicato catalán carga contra dos frentes. Por un lado, contra el ministerio que dirige Mónica García, competente en el estatuto marco. Por otro, contra la Conselleria de Salut de la Generalitat, a la que señalan por la precariedad de la red pública catalana. Es la misma línea que ya marcaron las huelgas de primavera.
Ángela Hernández, secretaria general de la Asociación de Médicos y Titulados Superiores de Madrid (AMYTS), ha recordado que las reivindicaciones se dirigen también a los partidos de la oposición y a las comunidades autónomas. El objetivo es que ninguna administración quede al margen del conflicto.
La huelga no es una protesta más: busca frenar un estatuto marco que los facultativos consideran lesivo para su categoría profesional.
La fecha de inicio sigue sin fijarse, pero todas las opciones que manejan los sindicatos apuntan a la segunda quincena de octubre. Desde UMYF insisten en que no necesitan el acuerdo de nadie para convocar: «Nacemos con la necesidad de poder realizar esa convocatoria sin cortapisas», ha apuntado Lleonart.
Sobre el impacto en los pacientes, el secretario general de MC ha admitido que habrá afectación, aunque matiza que «esto hace tiempo que sucede» por la precariedad del sistema. Su frase resume la estrategia sindical: «Para poder ganar en el futuro tenemos que sacrificar en el presente».
El precedente de las huelgas de primavera
En las movilizaciones de la primavera pasada, Metges de Catalunya, solo logró arrastrar al 5% de los médicos catalanes, según datos oficiales. Esa cifra moderada es el gran reto del sindicato: sin un seguimiento masivo, la huelga indefinida perderá fuerza y la Generalitat no tendrá incentivos para negociar.
La diferencia ahora es el marco estatal. Al sumarse a UMYF, MC busca que la presión se reparta por todo el país y que el Gobierno central no pueda mirar hacia otro lado. Pero la coordinación entre siete sindicatos de diferentes realidades asistenciales no es sencilla. Madrid y Cataluña concentran los mayores hospitales, pero Galicia o Navarra tienen modelos mixtos. Esa heterogeneidad juega en contra de una movilización uniforme.
La huelga médica, si finalmente arranca en octubre, pondrá a prueba la capacidad de la sanidad pública catalana para mantener la actividad con servicios mínimos. La Generalitat aún no ha detallado cómo se blindarían las urgencias y la atención primaria. Esa será la próxima batalla.
Lo que viene ahora es la negociación: si el estatuto marco no se modifica en el Congreso, la huelga indefinida pasará de amenaza a realidad. El calendario corre, y la próxima cita parlamentaria del texto marcará el ritmo. Sin enmiendas, la convocatoria se hará firme.

