6Opción 4: hasta dónde llega la farmacia sin receta
Sin cita, sin espera y sin receta. La farmacia comunitaria resuelve por sí sola un catálogo acotado de problemas leves y autolimitados —dolor de cabeza, fiebre, contracturas, alergia estacional, molestias digestivas o un resfriado— a través de lo que se conoce como indicación farmacéutica: el paciente cuenta el síntoma y el profesional decide qué dispensar, en qué dosis y durante cuántos días, o si lo correcto es derivarle al médico. De ahí que existan paracetamoles de 650 mg o ibuprofenos de 400 mg en cajas de diez comprimidos (Dolostop, Ibudol, Espididol) de venta libre, mientras el mismo principio activo en envases de 20 o 40 unidades y con dosis mayores sigue exigiendo prescripción. La vía llega también a la anticoncepción de urgencia: el levonorgestrel es de venta libre desde 2009 y el acetato de ulipristal desde 2015, con precios que oscilan entre los 19 y los 32 euros según principio activo y marca. Un ensayo sobre este servicio (INDICA+PRO) estimó entre 30 y 121 millones de euros anuales el ahorro de atender en la farmacia consultas por síntomas menores, solo en la Comunitat Valenciana.
El límite está tasado y es nítido: dispensar sin receta un medicamento que la exige constituye una infracción grave, sancionada con multas de 30.000 a 90.000 euros, y deja fuera del mostrador antibióticos, ansiolíticos y antidepresivos, anticonceptivos hormonales, inyectables o tratamientos crónicos de hipertensión, diabetes y colesterol. Galicia ensaya desde febrero una excepción para estos últimos: si un paciente crónico se queda sin medicación, el farmacéutico comprueba que no hay prescripción activa ni previsión de disponer del fármaco en 72 horas y contacta con un médico del Sergas para autorizar la dispensación urgente. En los cuatro primeros meses se beneficiaron más de 1.300 personas y el catálogo se amplió a inhaladores de salbutamol y terbutalina, anticoagulantes orales, adrenalina, glucagón, antiarrítmicos y analgésicos oncológicos. El anteproyecto de ley del medicamento aprobado en abril de 2025 prevé además una nueva categoría, la de «medicamento de primera prescripción», para enfermedades episódicas como la migraña. La farmacia, eso sí, todavía no pincha: participa en campañas de vacunación —más de 3.200 en Cataluña— informando y captando pacientes de riesgo, pero quien administra la vacuna sigue siendo el sistema sanitario.

