El frente de izquierdas sondea a Ernest Urtasun como candidato de consenso, pero aún discute si debe competir por Madrid o Barcelona. La decisión no es cosmética: define la papeleta y el mapa interno de la futura coalición.
Según cuatro fuentes conocedoras de la negociación, el nombre del ministro de Cultura está prácticamente decidido salvo giro inesperado —como un cambio de posición de Pablo Bustinduy—. Urtasun, exeurodiputado y pieza clave en la solución de unidad de Movimiento Sumar, no se ha descartado públicamente, a diferencia de otros dirigentes.
La operación Urtasun: consenso y dos capitales en disputa
La plataforma Un Paso al Frente, que integran Más Madrid, los comuns, Izquierda Unida y Movimiento Sumar, prevé presentar para mediados de octubre —aunque no se descarta adelantarlo— el esquema jurídico, las normas de convivencia y un reparto aproximado de puestos. El candidato a la presidencia del Gobierno protagoniza ese calendario.
El consenso alrededor de Urtasun responde a su capacidad para amalgamar a las cuatro formaciones y atraer pactos con Compromís, Ara Més y la Chunta Aragonesista. En su entorno trasladan que responde negativamente a los sondeos, pero la lectura mayoritaria es otra táctica: no alimentar un globo que pueda desinflarse antes de tiempo.
La gran incógnita no es tanto si acepta, sino el lugar. Los comuns prefieren Barcelona; Movimiento Sumar apuesta por Madrid. Que compita por Barcelona no impediría que fuera candidato a presidente, siempre que la plataforma lo deje asentado legalmente.
En Más Madrid la opción catalana tiene doble beneficio: permite ubicar a Emilio Delgado en el primer puesto por Madrid y, a la vez, actúa como dique de contención para sus aspiraciones, porque el foco mediático quedaría en el candidato a presidente y no en el número uno de la lista.
La candidatura de Urtasun no es solo una solución de consenso: es la forma que tiene el frente de evitar que el debate territorial se convierta en su primera fractura.
El tablero interno: puestos, vetos y las ‘Murcias’ de España
Desde Más Madrid tienen la expectativa de tener, como mínimo a tres de los primeros cinco lugares de la lista, con la vista puesta en conseguir cinco o seis diputados. Otra decisión tomada es que no compartirán papeleta con la candidata de Podemos, Irene Montero. Sin embargo, no están en desacuerdo en que Montero concurra en el frente por Barcelona y se muestran flexibles respecto al resto de provincias.
El caso murciano funciona como recordatorio del riesgo de fragmentación. El miércoles, Javier Sánchez Serna anunció su salida de la dirección de Podemos Murcia tras siete años. La Región reparte 10 escaños y en la repetición electoral de 2019 Unidas Podemos retuvo el asiento por apenas 10.200 votos de diferencia (un 1,2%).
El sistema D’Hondt castiga con dureza a la fragmentación en las circunscripciones pequeñas. Y Murcia no es la única: Alicante, Zaragoza, Bizkaia, Balears, Las Palmas, Tenerife, Cádiz y Málaga reparten entre siete y once escaños. Un diputado de Sumar calcula que, con las encuestas actuales, la izquierda confederal podría quedarse en apenas 12 escaños repartidos en Madrid, Barcelona, Valencia, Sevilla y Asturias.
No hace falta comparar la foto con la de 2016, cuando Unidas Podemos rompió el techo con 71 escaños y, sumando EH Bildu y ERC, la izquierda transformadora alcanzó 82 diputados. El contexto sociológico es distinto, pero la lección de Murcia debería bastar para no subestimar el coste de la división.
La Dinámica de Coalición
Dentro del frente conviven dos lógicas: la de los comuns, que necesitan un perfil catalán para consolidar el espacio en Barcelona, y la de Más Madrid, que quiere blindar su peso en la capital. Ernest Urtasun permite activar la primera sin anular la segunda, pero el reparto de los primeros puestos deja al descubierto el equilibrio real de fuerzas. Más Madrid aspira a tres de los primeros cinco lugares; los comuns empujan para que Barcelona sea el escaparate. Es una negociación clásica de coalición con un elemento añadido: la marca incluirá la palabra «frente», un guiño pensado para ampliar acuerdos sin ceder identidades.
En términos de gobierno, esta operación no rompe la relación con el PSOE. La coalición PSOE-Sumar sigue funcionando, y una candidatura como la de Urtasun desde el espacio confederal refuerza la idea de que Sumar no desaparece, sino que se reorganiza. Eso evita que el presidente del Gobierno tenga que negociar con un socio roto, pero introduce un calendario de sucesión que puede condicionar la agenda legislativa. La ausencia de un acuerdo con Podemos en Madrid, unida a la expectativa de que Irene Montero pueda ir por Barcelona, dibuja una geometría complicada: sin unidad en las provincias de tamaño medio, el retroceso puede ser severo.
La proyección es inminente. El esquema jurídico está previsto para mediados de octubre, sin descartar un adelanto. Ahí se sabrá si Urtasun acepta formalmente, si la papeleta se asienta en Barcelona o Madrid y si las conversaciones con Podemos, Izquierda Unida y los territoriales producen un acuerdo estatal o solo una suma de excepciones. El resultado de esas negociaciones no solo ordenará la papeleta: medirá si el frente de izquierdas tiene capacidad real de disputar la hegemonía en el espacio confederal.
Ficha del Caso
- El caso: La plataforma Un Paso al Frente, integrada por Más Madrid, los comuns, IU y Movimiento Sumar, prepara su esquema electoral y baraja a Ernest Urtasun como candidato de consenso.
- Datos importantes: Murcia reparte 10 escaños; en 2019 Unidas Podemos retuvo el escaño por 10.200 votos; la izquierda confederal logró 71 escaños en 2016 y 82 con aliados; el esquema electoral se prevé para mediados de octubre.
- Resumen: La decisión sobre la circunscripción de Urtasun y el reparto de puestos evidencia el pulso entre Madrid y Barcelona dentro de la coalición y condicionará la capacidad de la izquierda confederal en las provincias con entre siete y once escaños.
